ANTONIO RICO
Aveces, es bueno que los teleadictos sigamos el consejo que Nietzsche daba a los filósofos: "Edificad vuestras casas al borde del Vesubio". El grado de peligro en que un hombre vive, por su voluntad, es la única medida de su grandeza, de modo que sólo aquel que sabe jugárselo todo puede ganar su propia vida. Sí, eso está muy bien, y el pasado lunes podía haber visitado a Risto Mejide en ese programa al borde del Vesubio llamado G-20 (Telecinco) o, mejor aún, mudarme a una casita con vistas a Desaparecido en combate (La Sexta), la volcánica aventura en Vietnam protagonizada por Chuck Norris. Pero no. Prefiero quedar mal con Nietzsche a tener que soportar la cara de alienígena estreñido de Risto o el careto de Chuck mientras mata vietnamitas. Nosotros, los teleadictos cobardes, preferimos el peligro de series como Dos hombres y medio y Cómo conocía vuestra madre.
Charlie Harper y Barney Stinson son los personajes televisivos más políticamente incorrectos que uno puede disfrutar en la tele, más allá de las series de dibujos animados protagonizadas por un señor amarillo amante de la cerveza y un padre de familia idiota. Dos hombres y medio y Cómo conocí a vuestra madre no están edificadas exactamente al borde del Vesubio, ni los espectadores nos lo jugamos todo siguiendo las aventuras de Charlie y Barney, pero gracias a esos dos tipos tan adictos al sexo y al desorden como Homer a la cerveza sabemos que Woody Allen se equivocó cuando dijo que el sexo es lo más divertido que se puede hacer sin reírse. Las reflexiones de Charley y Barney sobre el sexo, el arte de ligar, las mujeres y la condición humana en general son tan descacharrantes que, después de ellas, es imposible hacer el amor sin reírse. Y eso sí es vivir al límite, edificar una casa al borde del Vesubio y jugárselo todo a una carta, porque reírse mientras se hace el amor al recordar una frase de Charley o un ligue imposible de Barney puede ser malinterpretado, sobre todo si nuestra pareja sólo ve Redes o los documentales de La 2.
¿Acordarse de Charley y de Barney mientras disfrutamos del sexo es como edificar una casa al borde del Vesubio? Supongo que Nietzsche no se refería a eso. En todo caso, tengan cuidado con el Vesubio de Dos hombres y medio y Cómo conocí a vuestra madre si no quieren acabar durmiendo en el sofá.