ANTONIO RICO
No es profesionalidad, es alegría. No es vivir pendiente de los últimos acontecimientos en el filo de la actualidad, es vender la piel del oso antes de cazarlo. Es que anuncian que La 1 no emitirá más ¡Mira quién baila!, por lo que será Telecinco la que asuma semejante tarea. Y aquí ya estamos celebrándolo sin esperar al estreno.
No es para menos. Por un lado, la marcha del concurso dejará un hueco que, si se rellena con algo que sea sólo regular o incluso malo, hará que la televisión pública mejore. Por otro, la llegada del concurso obligará a Telecinco a deshacerse de alguno de sus muchos programuchos para hacer hueco. Así que, poniéndonos utilitaristas, globalmente la cantidad de telebasura disminuirá y la cantidad de felicidad televisiva en el mundo aumentará. Pero además nos simplificará el zapping en estos tiempos en que la proliferación de canales hace tediosa la habitual rueda de reconocimiento: cada vez será menos necesario pulsar el cinco para saber que no nos gusta lo que echan, y será más improbable tropezarse en la cadena pública con momentos tan didácticos como aquél en el que una teta desbocada de Terelu Campos sirvió para explicar cómo actúa, en los giros, la fuerza centrífuga. Sólo hace falta una cosa para que la felicidad sea completa: que la cadena amiga se lleve en el mismo paquete a nuestra amiga Anne Igartiburu de presentadora. Si la dejaron atrás porque la chica d'Or tiene un contrato con Corazón de laestacióndelañoquetoque, que no se corten y se la lleven a ella y el programa entero.
Si Telecinco librara a La 1 de ¡Mira quién baila!, de pagar una pasta indecente (y escandalosamente secreta) a los famosos que por allí pasan, de la Igartiburu y de Corazón de laestacióndelañoquetoque, igual que la libró de OT? ¡resultará que Telecinco habrá sido la cadena de televisión que más habrá hecho por la tele pública en este país!