ANTONIO RICO
Hace falta más surrealismo de ciencias. En general, hace falta más humor de ciencias porque lo que hay es bueno, aunque escaso (dos grandes ejemplos son las series Futurama y The Big Bang theory). Pero en particular, hace falta más humor surrealista de ciencias, porque si no el surrealismo se hace real y pierde toda la gracia.
El viernes por la noche La 2 emitió Amanece que no es poco. A más de un millón de telespectadores nuestro libre albedrío nos vino pintiparado para reunirnos a su alrededor formando el Cuerpo Místico del surrealismo cinematográfico. Pero era un surrealismo de letras: Faulkner, Dostoiewski, o Santo Tomás de Aquino aplicando su tercera vía a un alcalde de pueblo: "¡Alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario!". Había surrealismo de ciencias en las canciones de la escuela ("Causa admiración cómo trabaja el corazón. Con sus dos ventrículos y sus dos aurículas, la sangre cabalga como el malo en las películas") y para de contar.
Esta semana Canal Historia emitió El universo. Las constelaciones. Resulta que el Sol no está un mes en cada constelación del zodíaco como dice la Astrología, así que en realidad sólo hay siete días disponibles para nacer en Escorpio y 44 para nacer en Virgo. Además, debido a la precesión terrestre, ninguna constelación está donde hace dos mil años, por lo que ninguno de nosotros nació realmente bajo el signo del zodíaco que nos adjudican los astrólogos. Para rematar hay otra constelación en la eclíptica, Ofiuco, así que los signos deberían ser 13 y no 12. Con estos datos hay quien prefiere llevar una vida surrealista y creer en el horóscopo. Sería mejor inventar historias como El pagapsicólogo, el estupendo Cuento para Ulises que Juan Carlos Ortega nos regaló este fin de semana en No es un día cualquiera de Radio Nacional. Él es la gran esperanza blanca para los que pensamos que hace falta más surrealismo de ciencias.