ANTONIO RICO
Qué ocurriría si un día no se produjera ninguna noticia? No es tan inverosímil pensar que pudiera darse ese caso: un día cualquiera no ocurre nada especialmente destacado en la política nacional. Ni en la internacional. Ni en la guerra ni en los deportes. Ni en el mundo del espectáculo. Nadie hace ninguna declaración polémica. La meteorología no registra ningún suceso extremo. No hay elecciones cerca. El Parlamento no registra ninguna actividad significativa. ¿Qué harían ese día Ana Blanco y Pepa Bueno? ¿Iniciaría su informativo Matías Prats diciendo "Buenas noches, hoy no tenemos nada especial que contarles. No ha llegado ninguna noticia a nuestra redacción. Así que hoy no habrá Antena 3 Noticias 2 y les dejamos ahora con una selección de las mejores escenas de Doctor Mateo"? ¿Y Gabilondo? ¿Suspendería Telecinco su telediario si un día no hubiera ningún asesinato truculento ni ningún episodio de delincuencia callejera? ¿Olvidarían los periodistas su feroz competencia por la audiencia para reconocer con normalidad que ese día no tienen asuntos de los que ocuparse?
No, ¿verdad? Si quieren que sus telediarios sean vistos con seriedad por los espectadores, las cadenas de televisión están obligadas a fabricar un número fijo de horas de realidad al día independientemente de la materia prima con la que se manejen. Los informativos tienen una duración constante de lunes a viernes, como si el mundo trabajara para ellos, de igual manera que las empresas chacineras producen sus embutidos de forma pautada. ¿Y si ese día sin noticias ya hubiera ocurrido alguna vez? Es más, ¿y si ese día sin noticias ocurriera con cierta frecuencia? Piensen en una redacción de informativos que ha de rellenar un tiempo fijo de contenidos y teme perder audiencia ante sus rivales: ¿se imaginan el alivio que deben de sentir los periodistas cuando un día de pocas noticias llega una nota que señala que quizá haya habido un caso de maltrato infantil en Tenerife con resultado de muerte de la menor? ¿Se imaginan cómo actuarán?