ANTONIO RICO
Preestrenó Telecinco anteayer La pecera de Eva, serie descarnada que pretende reflejar la casuística adolescente que se encuentra una psicóloga de instituto en su relación profesional con los alumnos. Como la visión reiterada de esta serie puede provocar gravísimos malentendidos entre los espectadores que se sientan identificados con sus personajes, la Federación Estatal de Asociaciones de Lucha contra la Gilipollez en Televisión ha emitido dos notas aclaratorias con el ruego de que se difundan lo máximo posible, ruego que con mucho gusto contribuimos a satisfacer cediendo a tal fin la columna de hoy:
-Nota aclaratoria para los psicólogos. De verdad, los alumnos de los institutos no tienen nada que ver con lo que aparece reflejado en La pecera de Eva. No se masturban durante un examen mirando cómo asoma el tanga de la chica de delante. No se levantan en medio de clase y le plantan un besaco canalla en todos los morros a la profe. No son descubiertos practicando felaciones en los baños. Quizás en el futuro sí comiencen a hacerlo, especialmente si cadenas como Telecinco siguen cometiendo la sinvergonzonería de emitir a horarios tan tempranos de la noche modelos de comportamiento tan extravagantes. Pero, por ahora, la mala influencia de la telebasura no ha llegado hasta el punto que presenta la serie. Pueden estar ustedes tranquilos.
-Nota aclaratoria para los alumnos de instituto. De verdad, los psicólogos no tienen nada que ver con lo que aparece reflejado en La pecera de Eva. No rayan su coche el primer día de trabajo delante de sus pacientes para demostrar lo guays que son. No (fingen que) encierran a los chicos en la consulta para que no puedan marcharse. No coleguean con sus pacientes pidiéndoles que les expliquen prácticas sexuales rocambolescas. Y no parece que vayan a empezar a hacer pronto este tipo de cosas por mucha irresponsabilidad que cometan cadenas como Telecinco en la elaboración y la difusión de estos contenidos. Pueden estar ustedes tranquilos.