AGENCIAS | MADRID
Cuatro estrena esta noche, a las 21.30 horas, la segunda temporada de Hermano Mayor, en el que se abordarán nuevos casos de jóvenes con problemas. En esta edición el equipo del programa analizará cada semana la situación que viven chicos que están al límite, que han vivido experiencias que condicionan su manera de ver el mundo y sólo pueden relacionarse con los demás de manera agresiva. Gracias a Hermano Mayor, reciben una última oportunidad para reconducir su vida.
El encargado de la terapia vuelve a ser Pedro García Aguado. Campeón del mundo de waterpolo y medallista olímpico, su capacidad profesional y sus experiencias, marcadas por el éxito deportivo y las adicciones, hacen que siga siendo el Hermano Mayor ideal, la persona más indicada para manejar graves conflictos personales y familiares. Junto a él, sus colaboradores, que estudiarán cada caso y llevarán a cabo una terapia de choque que se presenta como la única solución para unos jóvenes que ya llevan demasiados años sin rumbo.
En esta temporada, el equipo se enfrentará a casos como el de un joven que no estudia ni tiene trabajo. Vive con sus padres. Es agresivo sobre todo con su madre, con quien discute constantemente y es muy violento también con su hermano. Después de haber consumido toda clase de drogas, ahora sólo fuma hachis porque no tiene dinero. Ha pasado por la asociación Proyecto Hombre, desaparece con frecuencia varios días de juerga con los amigos y cuando está en casa, o duerme o está de bronca con su familia permanentemente.
El programa también tratará de ayudar a una chica que es la hija pequeña de un matrimonio mayor que ya está desesperado. Le pierde el dinero y no duda en robar para obtener lo que necesita. Se mueve en ambientes marginales y ha consumido drogas aunque lo ha dejado tras ver las consecuencias que ha tenido en algunos de sus amigos, pero sigue bebiendo. Se siente acomplejada por su obesidad pero no toma ninguna medida para adelgazar.
Otro de los casos es el de una joven que fue adoptada en Costa Rica con diez años y ya desde el principio quería ser el centro de atención y si no lo conseguía temblaba la casa entera. No estudia y los trabajos no le duran nada. No consume drogas pero roba con frecuencia a su familia, no se siente querida y cree que le habría ido mejor quedándose en su país de origen. Cuando sale con sus amigos no respeta ningún horario y en casa no está dispuesta a aguantar ningún tipo de disciplina. Sus enfados dejan rastro por los muebles de la casa. Tiene problemas para conciliar el sueño y se pone nerviosa y agresiva cuando intentan controlarle los horarios.
Al igual que en el programa destinado a ayudar a padres con niños pequeños -Supernanny- el equipo del programa se traslada hasta la casa del joven para ver su actitud. Una vez detectados los problemas se realizará la terapia, en la que el joven deberá llevar a cabo varios ejercicios sólo o con su familia.