Una historia antes de Francisco

10.08.2015 | 00:29
El papa Francisco, ayer, en el Vaticano.

Saber los detalles de la vida privada de una persona conocida siempre tiene su atractivo, pero si esa persona es el Papa, el interés se dispara. Y más cuando los que cuentan esos detalles son sus familiares. Una de las hermanas del Pontífice, María Elena Bergoglio, habló en varias ocasiones con la prensa sobre la vida familiar de Francisco antes de que fuera Francisco. Y ahora su sobrino, José Ignacio Bergoglio, concedió una entrevista en la que habla de su relación con su tío, de sus gustos, sus sueños y sus proyectos de vida, en los que siempre estuvo un deseo de viajar haciendo la misión y de unir su vida a Dios.

Poco después de la elección de Francisco como nuevo Papa de la Iglesia católica, en 2013, Amalia Damonte, una mujer de la misma edad de Bergoglio, que continúa viviendo a unos metros de la casa en la que nació el Pontífice, aseguró que éste se le había declarado cuando ambos tenían 12 años. "Si no me caso con vos me hago cura", le dijo Bergoglio a una joven Damonte. "Recuerdo perfectamente que hizo un dibujo donde aparecía una casa que tenía el techo rojo, era blanca y abajo decía: 'Esta es la casita que te voy a comprar cuando nos casemos'', aseguró la mujer en una entrevista. Pero aseguró que debido a su corta edad, no estaba para pensar en amoríos y no aceptó la oferta del actual Papa.

María Elena Bergoglio siempre negó este hecho. "¿La novia? La verdad es que nunca ha existido. Pero si esta señora lo dice, y es feliz así, ¿por qué no dejar que cuente esta historia?", señaló durante una entrevista en 2013. Dos años después, su hijo mantiene que Bergoglio y su vecina nunca fueron más que amigos. "Nunca tuvo novia. Le gustaba mucho una chica, que es a la que iba a decirle lo que sentía, aunque al final se declaró a Dios", explicó el sobrino del Papa.

José Ignacio Bergoglio explica que tiene muy buena relación con su tío, una persona a la que define como buena consejera, cariñosa, bromista y apasionado de la cocina. Es esa afición la única que no puede desarrollar en el Vaticano. Entre sus temas favoritos para el humor, está otra de las pasiones del Papa, el fútbol y su equipo, el San Lorenzo. "Le dijo a un hincha del Boca Juniors en la plaza de San Pedro: 'Les ganamos 3-0". Cuenta su sobrino que para sus abuelos y el resto de su familia fue una sorpresa que su tío quisiera hacerse religioso. "Le había prometido a mi abuela que iba a estudiar Medicina, pero al final optó por curar almas". Dicen sus familiares que Franscico no quería ser Papa, pero que una vez que lo nombraron aceptó convencido y así cumplir su sueño de viajar haciendo misión.

Ayer, durante su discurso dominical, el Papa volvió a aprovechar su mensaje dominical para dirigirse a los jóvenes, en especial a los participantes en el Encuentro Europeo de Jóvenes (EEJ), que se clausuró ayer en Ávila. El Pontífice les animó a "no conformarse con una vida mediocre y sin aspiraciones", así como a "esforzarse para crecer en una profunda vida de amistad con Cristo".

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