El vampiro Arturo Fernández

22.10.2015 | 00:43
Santiago Segura y Arturo Fernández.

El fichaje de Arturo Fernández como el vampiro Vlad y la apertura de puertas a humanos, y no solo monstruos, son algunas de las novedades de la segunda entrega de Hotel Transilvania, una cinta de animación que aterrizará el próximo viernes en la cartelera.

A sus 86 años y por recomendación de Santiago Segura, que vio en él al perfecto sustituto de Mel Brooks (que hace de Vlad en la versión original), es la primera vez que Arturo Fernández trabaja como actor de doblaje, según contó ayer durante la presentación del filme a la prensa.

"Al principio me negué, porque jamás había doblado a nadie y no me sentía capaz. Pero finalmente ha resultado una experiencia inolvidable, espero que haya otra porque me he aficionado", dijo el actor.

Tras el éxito de la primera entrega de esta producción de Sony, vista por 1,7 millones de espectadores en España, Santiago Segura vuelve a ser Drácula y Clara Lago pone voz a su hija Mavis quien, después de casarse con un humano (Dani Martínez), debe luchar para que su padre acepte a su nieto, que no da muestras de ser un verdadero vampiro. "En esta segunda parte se descubre a una Mavis que sabe hacer de todo, es divertida y apasionada. Cuando la doblaba pensaba que quería ser como ella", aseguró la actriz de Ocho apellidos vascos.

También repiten Alaska y Mario Vaquerizo como la pareja Frankenstein. "Me siento muy identificado con Frankenstein", dijo Vaquerizo, "por esa cosa del rechazo estético inicial pero luego descubres la esencia y la bondad interior".

Alaska, que en esta entrega tiene un papel más pequeño, destacó que Hotel Transilvania 2 utiliza a los monstruos para hablar de valores de una forma divertida. "La idea es que a través de los monstruos clásicos se acerquen valores de amistad, de familia y de respeto a los que son diferentes", destacó.

Segura, que ya había doblado títulos como Monstruos S.A. o Lluvia de albóndigas 2, garantizó que Hotel Transilvania 2 es "cine de animación inteligente", que ofrece diversión a los niños y a los padres. "Hay un doble código, en el que a lo mejor hay chistes dirigidos a los padres que los pequeños no pillan, pero no importa porque acto seguido hay un guiño para ellos. Hacer reír a todos es complicado, pero cuando se consigue, es magia", resaltó.

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