"Hay que hacer fiesta, no un velatorio"

02.02.2016 | 01:54
El cómico y actor Dani Rovira.

"Ya no soy cascarilla, ya soy cascarón de huevo", exclama entre risas un feliz Dani Rovira, flamante presentador por segundo año consecutivo de la gala de los Premios Goya, en una fiesta del treinta aniversario que será "muy especial". "Habrá alusiones al gobierno que nos gobierna", afirma, "pero esto es una gala de cine y el público ya nos ha dejado bastante patente que no le gustan las galas politizadas. Hubo años que había que hacerlo así, y se hizo, pero a la gente lo que le gusta es que la política sea una pequeña arista de esa fiesta pero nada más". Rovira obtuvo el Goya el año pasado como actor revelación por su papel en Ocho apellidos vascos, pero este año la secuela, Ocho apellidos catalanes, no competirá.

El actor, que también protagonizó uno de los momentos más tiernos de la gala 2015 cuando su novia Clara Lago le felicitó el premio con un gran beso, tiene la sensación de que "este año, la gente me va a mirar más con el ojo de halcón, va a estar esperando con más exigencia". "Pero me lo pasé tan bien, lo llevaba todo tan preparado y estaba tan seguro que, cuando me insinuaron a los dos días la posibilidad de volverlo a hacer, no me lo pensé; al fin y al cabo soy cómico y llevo subiendo a los escenarios media vida, y a escenarios muy hostiles, muy pequeños, muy lejanos y muy solos. Cómo iba a decir que no", señala.

Sin soltar prenda sobre los detalles de la gala, que será retransmitida en directo por Televisión Española, "yo no hago espolié", bromea en referencia a la palabra inglesa spoiler que se utiliza si alguien desvela asuntos importantes de una película, Rovira asegura que el número de apertura será "el mejor de la historia de los Goya".

"Es un número muy complejo y si sale todo bien, me atrevo a decir que va a ser el mejor número de apertura de la historia, para eso hemos echado toda la carne en el asador. Habrá pequeñas grandes sorpresas, no para abrir muy grande la boca de ¡Ooooooh! pero habrá más de 30 personas y menos de cien a la vez", cuenta.

Recuerda que el número Resistiré, con el público puesto en pie aplaudiendo a una veintena de actores de que daban la bienvenida al espectáculo del año pasado "fue muy reivindicativo, pero este año, que hace el número 30, es indispensable que sea una fiesta". "La esencia del humor es que no tiene que estar pegado al momento en el que se vive, por eso yo creo que el momento actual no nos debe condicionar. Hay que hacer es una fiesta, no un velatorio", señala.

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