La argentina El ciudadano ilustre, de Gastón Duprat y Mariano Cohn, fue la triunfadora de los IV Platino con tres premios, los de mejor película, actor (Óscar Martínez) y guión, pero hubo un gran reparto de reconocimientos, que también llegaron a Pedro Almodóvar y Sonia Braga.

El filme de Duprat y Cohn cerró así un año de triunfos, que comenzó con la Copa Volpi de Venecia para Martínez -primera vez para un latinoamericano-, y siguió con el Goya y el Ariel a la mejor película iberoamericana. La historia de un premio nobel de Literatura Daniel Mantovani, que regresa a su pueblo natal argentino tras décadas de ausencia, traspasó las fronteras y demostró, en contra de la opinión inicial de sus directores, que no era una narración puramente local.

De las cuatro nominaciones con que llegó el filme a esta noche, El ciudadano ilustre solo falló en la de mejor dirección, que fue para Pedro Almodóvar, por Julieta, el primer Premio Platino de su carrera.

El director hizo un sentido homenaje a los desaparecidos en la Guerra Civil española al recoger el segundo galardón de la noche para su película, que se había llevado antes el de mejor música para el compositor español más galardonado, Alberto Iglesias.

Más parco fue el argentino Óscar Martínez, que hizo buenas todas las apuestas al ganar el premio a la mejor interpretación masculina, mientras que la brasileña Sonia Braga se llevó con toda justicia el de mejor actriz por su impecable trabajo en Aquarius. Emocionada y "resistente" como su personaje, la veterana actriz no necesitó muchas palabras para poner a todo el auditorio de su lado y apuntar a la compleja situación actual de Brasil.

Y no menos emocionado se mostró el español Juan Antono Bayona, que se llevó cuatro de los siete premios a los que aspiraba con Un monstruo viene a verme. Aunque era la más nominada de la edición, el hecho de que no apareciera en la lista de mejor película le había restado muchas posibilidades y se confirmó al conseguir todos sus galardones en el campo técnico: fotografía, arte, montaje y sonido.

Otro de los premios importantes fue el de mejor ópera prima, en el que también se cumplieron los pronósticos y fue para Desde allá, una coproducción de Venezuela y España dirigida por Lorenzo Vigas, que ya había conseguido el León de Oro de Venecia en 2015 por su debut en la dirección. Vigas quiso dedicar su premio a Venezuela "en un momento tan delicado" para su país y expresó su confianza en que la reunión del cine iberoamericano en los Platino sirva para una nueva reunión "para apoyar a Venezuela en este difícil momento que estamos viviendo".

El Platino a la mejor película de Animación fue para la española Psiconautas, los niños olvidados, del coruñés Alberto Vázquez, y el que premia el Cine y Educación en Valores se lo llevó Esteban (Cuba).