[endif]Hasta que la ciudad sobrepasó las murallas de la Pescadería, la zona que hoy va de la plaza de Pontevedra a la de Lugo era una explanada conocida como Campo de Carballo, tras la que se extendían las llamadas Huertas de Garás. En 1880 el Ayuntamiento decide denominar a este lugar como Primera Zona del Ensanche, ya que se pretendía iniciar la expansión urbanística de A Coruña por este lugar. Al igual que el resto de las plazas diseñadas en el nuevo barrio, a ésta se le reservó el nombre de una de las principales ciudades gallegas. El arquitecto municipal Juan de Ciórraga fue el responsable del trazado de la plaza, en la que reservó un espacio para construir la iglesia de Santa Lucía, que inicialmente debía estar situada en el centro de uno de los laterales, pero que acabó ubicada en la esquina con la calle Ferrol. La plaza de Lugo reúne algunos de los edificios más destacados del Ensanche coruñés, en los que se muestra el refinamiento alcanzado por el modernismo. Las galerías, loa azulejos decorados con motivos animales, los adornos de las cresterías y los miradores en esquina son algunos de los elementos que sobresalen en las fachadas de estos inmuebles. Otro de ellos, la Casa Arambillet, marca la diferencia con el resto gracias a su ornamentación con cariátides, guirnaldas, borlas y águilas. La gran máscara situada en la cúspide de la fachada preside el edificio, con el que sólo rivaliza la Casa Viturro, situada en la esquina con la calle Compostela y que es otra de las cumbres arquitectónicas del Ensanche. El filántropo Eusebio da Guarda financió la construcción del mercado que lleva su nombre en el centro de esta plaza, que fue construido a finales del siglo XIX. La vieja instalación fue derribada para dejar paso a otra de menos valor artístico que permaneció en el lugar hasta su reciente derribo. El actual edificio, diseñado por Jacobo Rodríguez-Losada, fue inaugurado en julio de 2006 y da un aire renovado a la este peculiar enclave del Ensanche. / J. M. Gutiérrez