13 de abril de 2018
13.04.2018
Cartas de los lectores

Atención AENA Madrid

13.04.2018 | 00:55

Vamos a intentar simplificar al máximo para no hacer de esta la historia interminable.

El tema es fácil y solo se precisa muy buena voluntad para que el problema se resuelva de una vez por todas. Voluntad, y mucha limpieza. Las dos cosas van aunadas.

Por partes.

Me echo a temblar cada vez que retorno a la tierra gallega que me vio nacer y tengo que pasar con todos mis aperos personales por el escáner del Aeropuerto Madrid Barajas. Por lógica, tengo que depositar mis ropajes y enseres personales, en los cajetines de plástico para que pasen por el consabido lugar y se pueda comprobar que no llevo nada que pueda ser objeto de que se me de un toque personal.

Pues así lo hago. ¿Cual es el problema? Siento auténtica grima y ¿por qué no decirlo? Asco, de tener que depositar mis cosas en los cajetines de plásticos llenos de auténtica roña y suciedad para, más tarde, tener que volver a plantarlos encima de mi cuerpo serrano. Me parece alucinante, incluso, que muchos pasajeros tengan que descalzarse y no tengan reparo alguno en poner el calzado que pisan las rondas de todo el mundo, encima de sus ropas. Y yo pregunto ¿tan mal están las cosas que no tienen unas bolsas de plástico para meter dicho calzado para que no haya lugar a que rocen las demás pertenencias?

En este último viaje que hice desde Madrid a A Coruña, me quedé horrorizada porque me fijé, con detenimiento, en las cajas de plástico y tienen la suciedad totalmente incrustada.

Señores, ¿es muy costoso un día cualquiera hacer una desinfección exhaustiva en todo este material y que se pueda quedar todo totalmente desinfectado? ¿No creen que de cara al turismo se iban a ganar muchos puntos?

No quiero extenderme más. Solo les invito a que se den una vueltecita por el Aeropuerto de Alvedro de La Coruña y se fijen en la limpieza que hay en el mismo. Nada más que eso. Se pueden comer sopitas de leche en esos cajetines de plástico. Al margen, de que el personal que trabaja en el mismo, son, además de muy educados, atentos y serviciales.

Supongo que este escrito se podría prolongar mucho más, pero ando un poco griposilla y los virus presentan sus quejas.

Y no quiero terminar sin contarles algo. Como gallega que soy y residente en la ciudad que me vio nacer, de vez en cuando he llamado al Ayuntamiento de A Coruña, y les he pedido que, por favor, vengan a darles un riego desinfectante a los contenedores de la basura. A partir del momento que hago la llamada, en cuestión de horas, esos contenedores lucen limpios y desinfectados. ¡Incluso a la basura, hay que darle unos toques para que no llegue a oler! Difícil lo tenemos con todo lo que pulula por el lugar, pero hay que intentarlo.

Gracias por leerme y espero que el próximo viaje que haga desde el Aeropuerto de Madrid Barajas, tenga la satisfacción de ver que han cambiado las cosas favorablemente.

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