19 de enero de 2019
19.01.2019
La Opinión de A Coruña
Manuel Mateos Autor del libro 'Mi lucha contra el cáncer'

"Desde que salí adelante, supe que mi misión sería ayudar a los demás"

"Las salas de espera no deberían ser velatorios en vida y los enfermos no tendrían que estar tan desamparados durante el tratamiento"

19.01.2019 | 01:11
Manuel Mateos.

Positivo por convicción, Manuel Mateos da una lección de vida y superación con su libro Mi lucha contra el cáncer.

-¿Cuál es el germen de su libro?

-Surge a raíz de la noticia que me dieron sobre la enfermedad y cómo me impactó. Me tuve que poner en manos de psicólogos, que me dieron técnicas para superar el día a día. Además, no quería transmitir mi sufrimiento a la familia, así que comencé a escribir cómo me sentía durante la enfermedad, tanto física como emocionalmente. Un día la psicóloga me dijo que me costaba transmitir, y fue cuando le enseñé todo lo que había escrito. Así cambió su opinión y me dijo que era alguien muy sensato con mi enfermedad y que en un futuro a todos esos escritos se les podría dar forma de libro. Y era solo el comienzo, porque tuve un proceso de año y medio de enfermedad.

-¿Cuál es su propósito con esta obra?

-Ante todo, yo no me considero un escritor de narrativa, así que lo único que quiero contar es mi vivencia, que este libro sea un manuscrito que llegue tanto a los enfermos como a sus familias, para que todos tengan esperanza y un aliento, al ver que quien cuenta la historia es alguien que ha pasado por ello. Además, así conocen cómo nos sentimos durante el proceso, porque los mismos sentimientos tenemos todos.

-¿Qué le ha aportado personalmente este libro?

-Para mí es muy gratificante. Me levanto todos los días con ganas de ayudar. Desde que salí adelante supe que esta sería mi misión. Tuve la enfermedad con 32 años y con esa edad lo cierto es que ves todo un futuro por delante. Ahora estoy al frente de la Asociación del Cáncer de Sanabria y hemos logrado tener una sede y la visita de una psicóloga. Quiero que los enfermos no tengan las carencias que yo sufrí.

-¿Qué fue lo más duro de la enfermedad?

-Hay que tener claro que las personas con cáncer, por desgracia, no podemos decir que estamos curados del todo, tenemos nuestros problemas y nuestras secuelas tras el proceso. Para mí la quimioterapia fue lo peor, con la que estuve año y medio. Mi tipo de tumor era uno entre un millón y estaba diez horas todos los jueves enchufado a la quimio, además de tener una bomba de transfusión en casa y pastillas. Yo iba quemando etapas y mi oncóloga me iba informando de ello, pero cada vez era un nuevo varapalo, en el hígado, en el colon... Cuando creía que había terminado, tuvo otros seis meses más de quimioterapia como prevención.

-¿El apoyo de los demás le dio las fuerzas necesarias?

-Efectivamente. Tuve la suerte de vivir en un entorno rural y me sorprendía cómo se volcaba la gente, me he considerado una buena persona, humilde y llana, pero creo que mis amigos y familia me lo han devuelto con creces. Por ejemplo, llegaba de León de la sesión de quimio y mis amigos me esperaban con una pancarta de ánimo. A mí eso me emocionaba y me hacía más fuerte a la vez.

-¿Tiene alguna petición para mejorar este duro proceso?

-Solo haría una crítica constructiva para que los enfermos de cáncer no estén tan desamparados durante las sesiones de quimioterapia, que las salas de espera no sean velatorios en vida y que dejen entrar a los familiares. Yo estaba diez horas solo enganchado a la máquina y mi mujer fuera esperando. La persona que tiene cáncer no lo elige, así que pediría que todo fuera más liviano, por ejemplo, para pasar las revisiones que te otorgan una pensión y que sirviera con el informe médico. Pido a los políticos que sean más sensibles en este aspecto y mejoren las formas.

-Según su experiencia, ¿cómo debe actuar la gente alrededor de un enfermo de cáncer?

-Cuando te ocurre algo así, lo primero que quieres es tener a tus amigos y familia cerca y que nunca se aparten. Es un momento de lucha por algo límite y ahí es cuando mucha gente desaparece de tu vida, pero otra llega para quedarse. Si realmente te interesa esa persona y le han dado ese diagnóstico, estate a su lado, pero siempre. Muchas veces somos egoístas por la propia sociedad, tenemos nuestro trabajo y familia, pero por ejemplo mi hermana dejó todo lo que tenían en Madrid por mí y es un gesto que nunca olvidaré. También hay que saber tener esa fuerza de aguante y no derrumbarse, aunque veas muy mal al enfermo.

-¿Cómo se encauza la vida tras superar un cáncer?

-Los planes que tenías antes no son prioritarios para nada. Yo ahora veo lo positivo de las cosas y absorbo todo lo que me ofrece la vida. Yo antes tenía la casa, los recibos o la hipoteca entre mis preocupaciones principales, pero ahora todo eso es secundario, queda atrás. En el fondo, he aprendido que todo tiene solución y hay que ser feliz y disfrutar del día a día, además de decir a tu familia cada día que la quieres.

-¿Qué consejo le daría a todos los que ahora están pasando por el proceso de la enfermedad?

-Deben ser muy positivos y agarrarse al lado bueno de la estadística, además de hacer caso a todos los consejos que les explique el médico. Deben hacer todo lo posible para seguir adelante.

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