Cinco siglos después, los coruñeses pueden volver a disfrutar de las recetas que los sefardíes desarrollaron durante la Edad Media en España.
Álvaro Mangas.A Coruña
¿Ha probado la gastronomía americana, china, japonesa, libanesa, turca, griega, italiana, catalana, nouvelle cuisine, molecular, vegetariana, vasca, asturiana, gallega? ¿Y la cocina kasher?
En el año 1493, la comunidad judía desaparece en Galicia. Ahora, cinco siglos después, los coruñeses pueden volver a disfrutar de las recetas que los sefardíes desarrollaron durante la Edad Media en España. La cocina sefardí es cocina mediterránea que fue llevada por todo el Mediterráneo y mezclada con otros ingredientes en todos los lugares en los que residieron sus creadores: desde Turquía a Portugal, pasando por Oriente Próximo, Egipto, Italia, los Balcanes o el levante español. Es comida saludable, pero también es algo más.
"Es como comer en una galería de arte, combinamos innovación y tradición. El objetivo es hacer cultura, poder disfrutar de una buena comida y estar a la vez disfrutando de una obra de arte que puedes adquirir", explica Ramón López de Oliveira, presidente de la comunidad judía Ner Tamid. Pintores, escultores, escritores, arquitectos, músicos y fotógrafos de todos los rincones del mundo acudirán al Sefardíe 515 para mostrar al público coruñés lo último en tendencias artísticas.
La comunidad judía Ner Tamid ha abierto este restaurante en
A Coruña para hacer más plural la ciudad, acercar su cultura y mantener el valor de la convivencia y conseguirlo a través de una buena mesa. "Tenemos buena suerte, estamos en un momento en el que la gente se interesa por alimentos distintos a los cotidianos, que da valor a otra comida tradicional, elaborada, que sienta bien al organismo", comenta López de Oliveira. El judaísmo no es sólo una confesión religiosa, sino toda una civilización en la que las normas dietéticas tienen una dimensión ética. Así pues, no se considera kasher un alimento que se obtiene con maltrato o sufrimiento del animal, o que se produce menospreciando la dignidad del trabajador o destruyendo la naturaleza; son platos, en fin, tradicionales, muy elaborados, que tardan horas en prepararse.
