Luz Rey Lago trabaja como enfermera en el Complejo Hospitalario Universitario A Coruña, pero su mes de vacaciones lo va a dedicar a viajar a Nicaragua con otros seis voluntarios de la ONG Solidariedade Galega, para ofrecer asistencia sanitaria a las personas que más lo necesitan.

-¿En qué zonas del país van a ofrecer ayuda?

-Vamos a ir por las zonas rurales del norte de Nicaragua, al llamado Departamento Nueva Segovia, desde el 29 de agosto hasta el 26 de septiembre.

-¿Cuáles son las principales actividades que van a desempeñar allí?

-Las actividades serán todas sanitarias, principalmente asistencia en los campos de la ginecología, oftalmología y odontología. Va destinada a la población desfavorecida, sobre todo a mujeres y niños.

-¿Por qué a este sector en concreto?

-Sobre todo porque en Nicaragua hay unas tasas de natalidad y de mortalidad materna muy altas. Además, son muy frecuentes los embarazos en mujeres menores de 20 años y también hay numerosas uniones entre gente muy joven. En cuanto a los niños, sobre todo prevenimos y curamos las caries, y les proporcionamos gafas de manera gratuita, y cirugía si la necesitan.

-¿Cómo consiguen el material necesario para prestar ayuda a estas personas?

-Parte de este material lo pone la propia Solidariedade Galega, que lo compra con los fondos de la ONG y con subvenciones públicas. También aporta recursos humanos y técnicos pero el resto del material, como las gafas y los medicamentos, lo donan diferentes ópticas y farmacias, y algunos hospitales también ceden material temporalmente.

-¿Tienen ya algún proyecto previsto para el año 2010?

-Iremos de nuevo a Nicaragua para completar los municipios que nos faltan en Nueva Segovia, y atenderemos en las mismas especialidades porque son las más útiles para la población.

-¿Es la primera vez que asiste como voluntaria a este país?

-Es la tercera vez que voy. Es una experiencia muy satisfactoria.

-¿Qué fue lo que más le sorprendió de lo que vio allí?

-Resulta un poco extraño trabajar en hospitales en los que no hay agua ni luz. Alguna vez tuvimos que operar con generadores porque la luz era intermitente. Además, casi no hay medicamentos o son demasiado caros. Admiro a los profesionales que trabajan en estos países porque realizan un trabajo muy bueno en relación con las condiciones que tienen.

-Cuando vuelve a España, ¿regresa con la sensación de haber mejorado las cosas?

-Hay que ser realista. En los campos en los que ofrecemos asistencia sí que notas las mejoras, pero no en todos es así.