15 de noviembre de 2009
15.11.2009
La Opinión de A Coruña
Cantante

Álvaro Pita, 'Alvarito': "Le bailé una muiñeira al rey Hussein de Jordania"

15.11.2009 | 01:00
Álvaro Pita, 'Alvarito'.

De Japón a Os Castros. Pionero del deporte en la ciudad y cantante. Su primer fichaje para la primera división lo hicieron los Espallantes, reconvertida luego a Orquesta Spallant. Viajó a Venezuela con Los Satélites y allí se quedó cantando durante seis años. Siete años de triunfo en Madrid y, para rematarla, Los Mayorales: con quienes conoció a Hussein de Jordania y con quienes tocó en el país del Sol Naciente.

-¿Qué tenían aquellas orquestas que no tienen las de ahora?

-Ahora cada músico tiene su micrófono. Lo de antes exigía músicos de calidad. Era como si te fichase el Madrid o el Barcelona. Sólo entraban los que valían. Seré satelista toda la vida por eso. Es la única que cuida a los músicos. Ahora no es una orquesta, es un espectáculo, que le llamen varietés o lo que sea. Y está el famoso maquinillo, ahora pocas orquestas tocan en directo.

-¿Ha cambiado el público?

-Sí, ahora van de juerga, son menos observadores. Antes, hasta el paisano entendía, se acercaba al palco para escuchar y hablaba de cosas casi técnicas. Habían escuchado muchas bandas y entendían. Fíjate que antes usábamos, en una sala, 250 vatios, y fuera, unos 500. Y ahora tiene 50.000, 80.000, 100.000...

-Viajó con Los Satélites a Venezuela en el 55 y se quedó.

-Aquello era diferente. Me asombré porque íbamos del país del hambre y encontramos lo que hoy son supermercados aquí, que tenían de todo. Se me salían los ojos de ver tanta abundancia.

-Y en Jordania, con Los Mayorales, conoció al rey Hussein. Todo un bailongo, creo.

-Le encantaba el merengue y lo bailaba bien. La sala era suya. Me preguntó cómo era la música de mí país y le bailé una muiñeira. "Very well", decía, "very well". Pero estalló la Guerra de los Seis Días. Íbamos para seis meses pero solo estuvimos dos y medio. Marchamos con los calzoncillos por poco.

-Lo más agradecido de ser músico y lo más desagradecido

-Voy a bajar la voz para que no me oiga mi mujer: lo mejor, mujeres. Lo peor, aquellos coches de posguerra, remendados, que nos dejaban en el camino. De lo mejor, el poder haber conocido Japón, su afabilidad, su agradecimiento, es otro mundo.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
esquelasfunerarias.es