02 de marzo de 2011
02.03.2011
El final de un asentamiento histórico
Concejal de Servicios Sociales

Silvia Longueira: "Lo siento mucho por ese niño, pero seguro que su vida es mejor a partir de ahora"

"Esta familia ha tenido infinidad de oportunidades estos dos años para salir de Penamoa y vivir en una vivienda normalizada" . "Sabían que se tenían que ir, tenían dos furgonetas llenas de enseres"

02.03.2011 | 02:03
La concejal de Servicios Sociales, ayer, en Penamoa. / fran martínez

Dice la edil de Servicios Sociales, Silvia Longueira, que habría preferido no tener que derribar la chabola de la familia Rivero Salazar, pero lo considera inevitable para el desmantelamiento de Penamoa, al que no se atreve a poner una fecha límite. Dice que muchos de los habitantes que quedan en el asentamiento realmente no residen en él todo el año y que utilizan las chabolas para conseguir beneficios, aunque, si algo le duele, es que el pequeño de la familia desalojada haya tenido que ver cómo la policía llegaba a su puerta

-¿Es el primer paso para el desalojo final del poblado?

-Hoy (por ayer) empezó una serie de derribos que continuará estos días. Dentro de esos dos años en los que ha habido tantas noticias, es lógico que los ciudadanos que viven en el poblado, piensen que esto (los derribos) nunca va a suceder, pero sucede, con los tiempos que tiene la Justicia. Nosotros hemos ido lo más rápido posible dentro de la responsabilidad que supone una reubicación sin daños para nadie, sobre todo para quienes reciben en sus comunidades a personas de etnia gitana. Hemos sido cautelosos, rápidos y también lentos, nunca hemos hecho un realojo del que no estuviésemos seguros. Entiendo que los que viven en Penamoa desde hace tantos años crean que este proceso nunca va a terminar. Todo tiene un fin y este es el principio del fin.

-Dice que se verán más desalojos estos días, pero este trámite depende de los juzgados. ¿El segundo derribo podría ser mañana o dentro de siete meses?

-Si fuese mañana lo sabríamos. Imagino que, a lo largo de este mes, iremos conociendo, con 48 horas de antelación, lo que va a suceder, pero siete meses no.

-Si no son siete meses, ¿cuándo será el final de Penamoa?

-No me atrevo a decir una fecha; aunque nosotros medimos los tiempos y los plazos de ejecución, esos plazos, muchas veces, no se cumplen. Cautelosamente no voy a ser yo la que diga que dentro de dos meses estará todo acabado. En muy breve plazo de tiempo vamos a ver toda una serie de derribos.

-Se lo pregunto de otra manera, ¿cuándo sería lo deseable?

-Mañana. El trabajo del Ayuntamiento ya ha terminado como poblado a desmantelar; ahora estamos sujetos al proceso judicial. No quiero interferir ni opinar, pero ya va.

-¿Está contenta?

-Estamos inquietos porque son vecinos y porque les conocemos a todos y les hemos dado todas las oportunidades posibles y más para que tuviesen una vivienda. Yo hubiese deseado que esto no hubiese ocurrido, no sólo por los adultos que han salido de allí, que ya sabían que se tenían que ir y ya tenían su vida planteada para irse pero me ha dolido mucho que un niño de siete años lo haya visto sin tener necesidad de hacerlo. Lo que estamos tratando es que él no crezca en Penamoa. Esta familia ha tenido infinitas oportunidades durante todos estos años para poder salir de esta chabola y para residir en una vivienda normalizada. Sus padres declinaron estar en un piso y decidieron seguir criándolo en un lugar poco adecuado. Lo siento mucho por ese niño, que podría llevar mucho tiempo viviendo en otro sitio pero, seguramente, su vida, a partir de ahora sea mucho mejor.

-La familia decía que no lo sabía, que no les habían avisado.

-Eso no es verdad. Tenían dos furgonetas llenas de enseres, lo que han sacado en el último momento no eran ni enseres ni mucho menos. Lo sabían de sobra, hemos hablado varias veces durante estos meses, pero no puedo decir más porque, al margen de lo que haya sucedido, son ciudadanos y se merecen toda la discreción del mundo.

-¿El Concello se preocupará por lo que pase con esta familia o ya no es asunto suyo?

-Cosa nuestra es todo lo que le suceda a cada uno de los 250.000 vecinos de la ciudad, todo lo que le suceda a cualquiera que tenga relación con nuestros Servicios Sociales. Lo que ya no es posible es que se acojan al proceso de realojo con todo lo que lleva aparejado. No es posible y lo saben desde hace ya muchos meses.

-Dijeron que, por la noche, cogerían la madera y harían otra chabola.

-Saben perfectamente que, si lo hacen, que no creo que lo hagan, tan pronto amanezca esa chabola se va a derribar.

-En el poblado dicen que el próximo derribo no será tan fácil.

-Nunca es fácil un derribo de lo que, supuestamente -en el caso de que vivan allí las 24 horas los 365 días del año- es la casa de alguien, pero se va a hacer. No hablamos de percepciones, hablamos de datos objetivos y los datos son que hubo una denuncia, después una sentencia que nos da la razón y habrá derribos. Esos son los datos que cuentan. Aunque no se quieran ir y lo pongan difícil lo haremos igual.

-¿No es injusto que se ejecute esta sentencia contra las chabolas de Penamoa y que el edificio Fenosa siga en pie?

-No es un tema que me incumba como área de mi responsabilidad. El edificio Fenosa tendrá su cauce, yo cumplo con lo que se prometió en el programa electoral y trato de que se haga de la manera más justa para todos.

-¿Cuántas personas quedan viviendo en Penamoa?

-Hay 19 chabolas pero sabemos que las familias no siempre viven allí; gran parte de su tiempo no lo pasan en las infraviviendas. Hay muchos que pasan largas temporadas fuera de sus viviendas, por las razones que sean, y que están horas contadas en determinadas épocas porque lo estiman beneficioso.

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