13 de marzo de 2011
13.03.2011

Los expertos reclaman a los poderes públicos que defiendan la pluralidad religiosa

Catedráticos de la Universidad y la ONG Ecos do Sur apuestan por la formación de la sociedad para que se conciencie de que las menores de creencia musulmana tienen derecho a llevar el pañuelo en clase

13.03.2011 | 01:00
Juan Ferreiro interviene en la conversación ante la mirada de Antonio Izquierdo. / víctor echave

La Xunta rechazó el pasado jueves, alegando un error de forma, la solicitud del consejo escolar del Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Novo Arteixo para trasladar a una niña de doce años a otro colegio porque no quiere quitarse el velo en clase. Parece todavía el penúltimo capítulo de un culebrón en el que el problema va más allá de la conveniencia o no de llevar símbolos religiosos a la escuela, lo que obliga a estudiar el camino que se debe seguir para que se respete la pluralidad religiosa. Dos catedráticos de la Universidad coruñesa y la máxima responsable de Ecos do Sur analizan para LA OPINIÓN cuál es la mejor fórmula para normalizar la situación.

Maira Barbero: La decisión de la Xunta es un poco provisional porque creo que requiere una implicación política. Antes de meterse en un brete se buscó una solución para salir del paso.

Juan Ferreiro: La anulación es correcta. Para sancionar tiene que haber un expediente disciplinario. Si no lo hay, la sanción es nula. La Xunta simplemente aplicó bien la ley. Evidencia que había una ansiedad en el colegio por expulsar a la niña porque se les olvidó que para expulsar tenían que hacer un expediente disciplinario.

Antonio Izquierdo: La Xunta ha intentado ser neutral, pero por otra parte no serlo. Está de acuerdo con el fondo y le dice que si resuelve el trámite e incoa el expediente como tiene que hacerlo entonces le apoyará en la decisión. Se apoya en fundamentos jurídicos del Tribunal Europeo de Derechos Humanos... pero no está diciendo lo que ha pasado. El tribunal dijo que no iba a entrar en aquellos países en que ya tenían una prohibición formal y que no iba a contravenir la legislación nacional. El tribunal no se ha pronunciado sobre una escolar que lleva un velo en un colegio público.

J. Ferreiro: La libertad religiosa es uno de los derechos fundamentales y son tan importantes en nuestro sistema que sólo pueden ser regulados por ley orgánica. Y la ley que regula este derecho es del año 1980 y habla de límites. Pero una niña no vulnera derechos fundamentales de los demás cuando lleva un hiyab, sí lo haría si obligase a ponérselo a sus compañeras, que no es el caso, o si el padre se lo mandara. Tampoco vulnera la moralidad, la salud y la seguridad pública. Los dos casos que se mencionan del Tribunal Europeo de Derechos Humanos -en Francia y Turquía- no se pueden trasladar a España. En Francia, hubo una niña a la que no se le dejaba llevar el hiyab a una clase de gimnasia, y en Turquía era en la universidad. Pero no se puede aplicar en España, porque el tribunal dice que para aplicar esa restricción tiene que haber una ley.

A. Izquierdo: El colegio de Arteixo escamotea varios problemas que hay de fondo. El director, hace dos años, era firme defensor de que se enseñasen las culturas de origen en la escuela pública y pidió profesores. Hay un cambio que no sé a qué motivos obedece. Arteixo es una población muy descohesionada: la mayoría ha venido de afuera y con una tasa de fracaso escolar altísima, superior a la media gallega. Ese es el telón de fondo del asunto. Esta niña jugaba con pañuelos desde hace tiempo, se matriculó en un colegio donde no existía ese acuerdo del consejo escolar, que se aprobó en diciembre. Parece un problema provocado por el momento en el que estamos. ¿Con qué intenciones? No lo sé. ¿Con qué consecuencias? Muy negativas.

M. Barbero: El factor social y político están presentes, no creo que se puedan dividir tan fácilmente. Las cuestiones políticas afectan, sobre todo con las elecciones ahí al lado, está claro que se utiliza como arma arrojadiza. El problema es que hay una menor que se está cuestionando si ir a un centro educativo. El Concello de Arteixo cuenta con algún técnico especializado en este aspecto. Queda mucho por hacer: implicar a los educadores; a las familias; y a la sociedad de acogida, con personal autóctono o foráneo, es indiferente.

A. Izquierdo: Has pronunciado la palabra clave: no es un asunto de inmigración, porque la niña es española...

J. Ferreiro: Claro.

A. Izquierdo: No es una niña que haya llegado tarde al colegio. Su padre es naturalizado, pero la niña es gallega. Es un asunto de gestión pública de la diversidad religiosa en España, en un contexto conservador y proclive a una sola religión. ¿Este país, que se declara aconfesional, cómo va a gestionar la libertad religiosa? Tenemos en Galicia más de 220 lugares de culto que debemos de gestionar, igual que en Cataluña y otros sitios de España. Es un problema nuestro, no de inmigración. De costado entran otras cuestiones: gente que es partidaria de una religión y no quiere que se manifiesten otras y que ejerzan su libertad y su derecho.

J. Ferreiro: Suscribo sus palabras y yo matizaría que es un problema jurídico. Políticamente, la decisión es nefasta, porque la niña, que es española, pertenece a una comunidad musulmana. Hablé con la niña y con la comunidad y son un ejemplo de integración. La sociedad tiende a simplificar entre buenos y malos y el islam es ahora víctima de esta simplificación. Hoy es 11-M (el debate se celebró el viernes) y mucha gente todavía identifica el islam con el terrorismo, lo que es una barbaridad. Lo que hacen es abonar el discurso de los radicales, de que Occidente no respeta sus símbolos. Los poderes públicos tienen que ser ejemplares, no a los recortes por una fobia.

A. Izquierdo: La impresión que he tenido paseando por Arteixo es que no ha calado en la sociedad, en las conversaciones de los bares. Pero como dice Juan se nos plantea un conflicto a medio y largo plazo: si el derecho formase parte de nuestros valores, el problema sería distinto; lo malo es que es no lo forma. Tenían que dar ejemplo los poderes públicos, con el derecho como principio básico de la convivencia. Es una debilidad social de la que se quieren aprovechar los que pescan en río revuelto.

M. Barbero: Yo le daría una vuelta al asunto y hablaría de las ventajas de la integración. El único problema es que hay un centro que tiene una norma que no está de acuerdo con el momento que vivimos. Lo terrible es que la acaban de aprobar, si fuese una tradición del centro que se tuviesen que replantear... Todos somos responsables de lo que construimos y no solo la culpa es del Estado, de los políticos, de los medios, de las ONG, de la niña... tenemos que tomar responsabilidad y conciencia. Pienso que estamos en un momento óptimo, en Galicia no puede existir una problemática, apenas existe inmigración, estamos en las primeras generaciones.

A. Izquierdo: Es que no es un asunto de inmigración.

M. Barbero: Claro, claro.

A. Izquierdo: De los 1,2 millones de musulmanes que hay en España, más de un tercio no son extranjeros. Y cuando no había inmigración, España ya era plural a nivel religioso. La diversidad y la pluralidad es positiva y esto es lo que toca ahora en el siglo XXI. Y a los colegios tenían que darles más puntos y obtener más recursos públicos cuanto más diversos fueran. ¿Cuántos matrimonios mixtos hay en Arteixo, entre gente de distintas religiones? Debemos pensar en lo que es realmente importante y distinguirlo de lo simbólicamente curioso. Que alguien lleve un pañuelo, en el colegio, sea azul o naranja, o una gorra, es simbólicamente curioso. Lo importante es saber cuántos niños del colegio van al cumpleaños de esta niña.

J. Ferreiro: La menor decía el otro día que todos sus amigos no son musulmanes. Es un tema de libertad: la niña lleva un velo y se le ha identificado con un signo de denigración de la mujer, cuando hoy vemos que hay mujeres que lo llevan en todo el mundo y no piensan que están en una situación de inferioridad con respecto al hombre y defienden la democracia. Veo muy importante la labor de los poderes públicos y por eso rompo una lanza en favor de la alcaldesa (de Arteixo, Pilar Souto), porque le acusaron de injerencia en asuntos escolares. Dijo que no estaba de acuerdo con el velo y que su hijo no lo llevaría, pero que tenía que respetar las libertades. Es su decisión libre, respetemos a la niña. Creo que en algunos representantes del colegio existe algo de fobia.

A. Izquierdo: Tienes toda la razón, pero la niña no es marroquí.

J. Ferreiro: Encima.

A. Izquierdo: No le apliquemos lo que pasa en Marruecos, si es que es de aquí. Me parece el punto central. Hay que normalizar la pluralidad religiosa. ¿Y cuáles son las consecuencias? La hija de un imán recientemente fallecido en Arteixo nunca ha llevado el velo y ahora se lo pone. En Arteixo no va a pasar nada, pero eso, si se espolvorea, tiene unas consecuencias nocivas no solo para el aislamiento de esa comunidad, sino que empieza el malmeter. Sería estupendo que en nuestras series de televisión apareciera como en las americanas el médico con el turbante. Tenemos que normalizar esa pluralidad religiosa.

M. Barbero: Creo que lo importante sería plantear cómo hacer esto. No es lo mismo la responsabilidad de un ciudadano de pie que la de un político. Desde las ONG tenemos algunas ideas y trabajamos en la promoción de una sociedad más pluricultural y hacerlo en el ámbito escolar es fundamental.

J. Ferreiro: Es verdad, estos ciudadanos son españolísimos. Hay confusión, se mezclan las cosas, no tiene que nada que ver un burka, que es un símbolo tribal, como un velo, que es un símbolo religioso. Y de ahí que una de las soluciones pasa por la formación: conozcamos al otro. La comunidad musulmana en Arteixo está dispuesta a realizar jornadas abiertas para que se les conozca, para integrarse todavía más. La solución va por ahí: la ignorancia es una enfermedad, pero tiene una cura, que es el conocimiento.

M. Barbero: Pero también es preciso implicar a las familias, implicar a los alumnos...

A. Izquierdo: Los alumnos fueron de los primeros que dijeron que había que respetar su religión.

J. Ferreiro: Curiosamente.

A. Izquierdo: Se preguntaban por qué se había montado ahora este revuelo. España ya era un país plural antes de la inmigración: si son cinco millones de personas metidas en diez años sin que se haya roto alguna costura es porque en España es heterogeneidad sobre heterogeneidad. Cataluña se cansa de decir que es distinta, y Euskadi, Galicia o Canarias lo mismo.

J. Ferreiro: Pero aunque seamos distintos, el fenómeno de la inmigración empieza con fuerza sobre el año 2000 y crea una diferencia añadida.

A. Izquierdo: Sin duda, pero hay gente que habla catalán y ya era así. No hay un solo burka en España, según el Gobierno. Hay entre 100 y 200 niqab, y la mitad son de esposas de diplomáticos. Tampoco es una cuestión de feminismo o no feminismo. El velo es el de una española que quiere reafirmarse en su adolescencia en una creencia: en el islam. No indica que lo vaya a llevar siempre, no indica que no pueda ser médica y no indica que vaya a estar sometida a su marido.

J. Ferreiro: Y si tú le preguntas a la niña, te dice que lo lleva por una identidad religiosa. A un adolescente si le dicen que se quite algo, se reafirma. A algunos poderes públicos, lo que no sea la religión de siempre parece que les cuesta.

M. Barbero: Se puede conseguir esa pluralidad religiosa de la misma manera que se consiguió una pluralidad política. Todo el mundo tenía la intención de que eso fuese así. Con normalidad, lo que decía Izquierdo antes, no es un cambio, la pluralidad ya existía. En realidad, la polémica es una simple cuestión de polémica, creo que no existe una problemática real. Las ONG debemos trabajar en la sensibilización. Estos debates públicos también enriquecen.

A. Izquierdo: Los poderes públicos tienen que ser impecablemente laicos y tienen que aplicar la ley con rigurosidad en los centros públicos, sean hospitales o colegios, no a las personas. Porque puede pasar que las comunidades potentes monten colegios privados con su religión. Debemos descargar culturalmente los debates políticos y sociales, quitar carga cultural.

J. Ferreiro: Insisto en que es necesario el sentido común. Los poderes públicos son laicos, neutros: ni creen ni son ateos. Es verdad que si tú te cargas la libertad religiosa pueden producirse procesos de segregación. Todos los alumnos musulmanes van a la escuela pública en España, no segregada, y es la mejor forma para que se integren. Los poderes públicos no deben dejarse llevar por las mayorías. Según las encuestas, la mayoría de la gente se equivoca y confunde los símbolos religiosos legales, como el velo, con otros que no existen en España, como el burka.

M. Barbero: Es un problema de información.

J. Ferreiro: Y que la gente no se deje llevar por las vísceras.

A. Izquierdo: Los que se benefician en río revuelto no suelen ser los perdedores, ni los pobres ni los vulnerables.

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