18 de marzo de 2011
18.03.2011
Director del proyecto del Plan de Movilidad de A Coruña

Salvador Rueda: "Nuestra propuesta es que las personas pasen de ser peatones a ciudadanos"

"Hay que conseguir reducir el número de vehículos en circulación porque es de lógica, ya que va a ser muy difícil coger el coche porque los precios de la energía se van a multiplicar"

18.03.2011 | 09:40
Salvador Rueda, ayer, ante un plano del área metropolitana coruñesa. / víctor echave

Frente a ciudades en las que el acceso del vehículo de motor a todas partes es la prioridad fundamental, el urbanista Salvador Rueda defiende la recuperación del protagonismo de la persona como ciudadano y no como peatón. El encargado de diseñar el Plan de Movilidad para A Coruña estima factible modelar una ciudad estructurada en supermanzanas y en la que se reduzca el número de vehículos en circulación gracias a la mejora del transporte público y a un diseño adecuado de los recorridos a pie

-¿Cuál su opinión sobre la movilidad en A Coruña?

-Como todas las ciudades, A Coruña participa de la idea de que el derecho de paso por prácticamente todas las calles de la ciudad debe garantizarse. Pero esto no es exclusivo de A Coruña, sino que sucede en todas las ciudades del mundo. Esto viene de que el automóvil se concibió como un artefacto para ir lo más rápidamente posible de un lado a otro de la ciudad, objetivo que chocaba con la forma de ocupar el espacio público hasta entonces, ya que las personas que iban a pie o en tracción animal lo hacían sin restricciones. Cuando entró en liza el coche, al que iba a pie se le asignaron unas cintas al lado de los edificios que son las aceras, de forma que el ciudadano perdió esa condición para convertirse en peatón. La propuesta que estamos preparando para A Coruña consiste en devolverle a la persona la naturaleza de ciudadano que nunca debió perder.

-Pero es muy difícil cambiar la mentalidad de la gente para que abandone el automóvil como medio de transporte casi exclusivo.

-No pretendo que sea en un día ni en dos, ni en tres, sino que sea la fuerza de los hechos y el convencimiento de la población el que haga decir que esto lo podemos hacer sin ningún tipo de trauma.

-En las últimas semanas ha habido protestas en la ciudad porque se ha limitado el uso del coche en algunas calles.

-Es lógico, y siempre las va a haber. Pero también es cierto que en las calles donde ha habido protestas por una peatonalización, los ciudadanos que viven allí acabarán siendo los mayores defensores de ese estatus, ya que sus pisos se van a revalorizar, el espacio público va a tener una calidad que era impensable, el ruido va a desaparecer y la contaminación atmosférica va a ser mucho menor, mientras que la contaminación visual va a desaparecer. ¿A quién no le gustaría vivir en la plaza de María Pita o en la calle Real? Que alguien me diga que no quiere vivir allí. ¿Por qué no buscamos que todo el mundo pueda vivir en unas condiciones similares a las de esas calles?

-¿Cree que las características físicas de la ciudad condicionan demasiado la movilidad?

-Las simulaciones de tráfico nos dicen que nuestra propuesta puede funcionar, aunque lo que hay que conseguir con el paso del tiempo es reducir el número de vehículos en circulación, pero no porque lo digamos nosotros, sino porque es de lógica, ya que dentro de cuatro días va a ser muy difícil coger el coche porque los precios de la energía se van a multiplicar por varias veces. Que no lo dude nadie.

-¿Y cómo se consigue que la gente deje de utilizar el coche?

-Les vamos a dar unas condiciones para que el transporte público sea fantástico, para que en algunos trayectos la mayor parte de la población pueda usar la bicicleta de forma segura y para que las condiciones del espacio público vayan a ser tan buenas que se hagan los viajes a pie en lugar de en coche. Cuando las condiciones son las mejores, la gente toma alternativas y, cuando no, coge el coche, como es lógico.

-Pero todavía hay quien cree que el transporte público es para personas de escasos recursos.

-En las ciudades del centro y el norte de Europa, el transporte público es utilizado por todas las personas, al margen de su condición económica y aquí tenemos que hacer lo mismo y no creernos unos nuevos ricos, porque con la crisis hemos visto que eso era una falacia. Es bastante razonable que la gente utilice un medio que no necesita más espacio del necesario, ni más energía que la necesaria ni emitir más contaminación. La dignificación del transporte público es un problema de mentalidad, por lo que hay que mentalizarse de que es tan digno como el coche.

-¿Qué se puede mejorar en el transporte público coruñés?

-En el estudio que estamos haciendo vamos a mejorar la accesibilidad y la conectividad, que ya es muy buena, de forma que haya una parada a menos de 300 metros de donde uno viva. También haremos una propuesta de modificación de la red que permita conectar cualquier punto con otro sin pasar por el centro, de forma que sea más ortogonal y al mismo tiempo más eficiente al reducir los tiempos de viaje, lo que también permitirá reducir también las frecuencias.

-¿Qué actuaciones se prevén para mejorar el tráfico procedente del área metropolitana?

-La movilidad en A Coruña solo se puede resolver si se tiene en cuenta la metrópoli porque son vasos comunicantes. Estamos trabajando de forma que se puedan hacer intercambios de viajes para reducir el número de vehículos que tienen que entrar en la ciudad.

-¿Cree que el metro ligero será decisivo para la movilidad?

-Sí, porque proporciona un valor añadido que no tienen otros medios de transporte, ya que tiene mucha calidad, aunque las inversiones necesarias son mayores, pero yo apuesto por él en la medida en que se pueda tener.

–Su empresa trabaja siempre con el concepto de las supermanzanas. ¿Será aplicable en A Coruña?

–Sin duda, es la base del modelo. Hasta ahora hemos construido ciudades con una unidad que es la manzana y nosotros creemos que con una nueva unidad, las supermanzanas de 400 metros de lado, se permite crear una estructura que genera unas vías básicas por las que deben circular los vehículos de paso y que pretenden ir de un lado a otro lo más rápido posible. En el interior de esas macroislas podrán entrar los residentes, la carga y descarga y las emergencias, pero no el vehículo de paso, ya que hoy el derecho de paso a la motorización es lo que prima sobre todo. Ese tráfico debe quedarse en la periferia de las supermanzanas y hay que habilitar aparcamientos para llegar a cualquier punto y luego llegar a pie en dos minutos a cualquier parte.

–¿Será factible aquí ese modelo urbanístico?

–Ya tenemos dibujadas esas supermanzanas y estamos ultimando los trabajos de simulación para saber qué tenemos que modificar y dónde para que todo funcione como un reloj.

–En sus proyectos siempre hacen hincapié en la participación ciudadana. ¿Está previsto que los coruñeses den su opinión sobre el plan?

–Primero hay que hacer un borrador, porque para opinar hay que tener información amplia y precisa. En todas nuestras experiencias han imperado la razonabilidad, el sentido común y se han aplicado las fórmulas aprobadas en procesos de participación, por lo que el éxito ha estado garantizado. En ningún caso ha habido marcha atrás, aunque ha habido las modificaciones necesarias, porque para eso se participa.

–Hay unas elecciones municipales a la vista. ¿Va a seguir en marcha su proyecto si cambia el Gobierno local?

–No lo sé, pero entiendo que si estamos haciendo un trabajo con los servicios técnicos municipales, ese equipo va a continuar. Si gana otro partido, supongo que vendrá con sus ideas, pero lo más lógico es aprovechar el trabajo que está hecho, ya que es para la población y no para ningún partido. Empecé a hacer el plan de movilidad de Vitoria con el PP y lo continué con el PSOE, pero lo importante es que se consensuó con todos los partidos.

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