30 de junio de 2011
30.06.2011

El hoyo más incómodo

El Club de Golf de A Zapateira borra de la memoria a Franco, asiduo jugador durante los diez últimos años de su vida

30.06.2011 | 03:10
Francisco Franco jugando al golf en el club de A Zapateira. / la opinión

El Club de Golf de A Zapateira conmemora su 50 aniversario con la edición de un volumen que recoge la historia de la sociedad deportiva coruñesa. Con una llamativa omisión, la del entonces jefe del Estado, Francisco Franco, que, a pesar de acudir al campo a jugar a diario durante el mes de agosto todos los años, desde 1964 a 1974, no es recordado en el libro. No ocurre así con el príncipe Juan Carlos, que es reiteradamente citado y fotografiado antes de convertirse en rey de España y ahora es socio de honor de la entidad

Que la memoria es frágil y selectiva es evidente, y más cuando se trata de Franco. El flamante Diccionario Biográfico Español auspiciado por la Academia de la Historia niega que fuese un dictador pero, por si acaso, el Club de Golf de A Zapateira, donde el Caudillo jugó los diez últimos años de su vida todos los veranos, ha borrado sin piedad su recuerdo.

El Club de Golf coruñés, fundado en 1961, ignora a Franco -hasta el punto de no citarlo ni en una sola ocasión- en una memoria que acaba de editar con motivo de su medio siglo de existencia, en la que, en cambio, recuerda con generosidad las visitas del entonces príncipe de Asturias.

Día tras día, salvo fines de semana o por compromisos ineludibles, el Generalísimo acudía a las once de la mañana al campo de A Zapateira para jugar la partida cada agosto, una inveterada costumbre que había adquirido por recomendación de los médicos, que le aconsejaron hacer ejercicio, desde 1964.

Una mañana de ese agosto, Franco llegó al club sin avisar - "Está aquí su Excelencia", anunciaron- y no había ningún miembro de la directiva que pudiese recibirlo. Un socio que estaba presente, Joaquín Guimaraens, Quiquín, le hizo los honores.

-¿Usted juega?

-Sí, mi general.

Y Guimaraens se convirtió desde ese día en compañero de partida de Franco, quien no dejó de acudir al campo coruñés hasta el verano de 1974, un año antes de morir.

Prácticamente a diario, los periódicos locales informaban de la partida de golf de Franco con Guimaraens, que tenía permiso -primero, de sus jefes del Banco de Bilbao y, después, del Banco Pastor- para ausentarse de la oficina las mañanas agosteñas.

Las visitas del entonces jefe del Estado al Golf fueron un importante acicate para la sociedad deportiva que acababan de poner en marcha a principios de los años sesenta José Antonio Quiroga Piñeyro, Joaquín Menéndez Ponte, Jaime Hervada, Francisco Dotras o Jesús Sáez Alfeirán.

Los promotores, movidos por el afán de "poder crear en La Coruña un club de golf a la altura del resto de las ciudades españolas" que ya lo poseían, pronto consiguieron superar los 400 socios para el club, y eligieron presidente a Pedro Barrié de la Maza.

El arquitecto escocés especializado en campos de golf Mackenzie Ross trazó en 1962 las líneas del de A Coruña y se comprometió a que la ciudad tuviese un campo "de primera categoría".

Tras incendiarse la primera casa del club -una construcción prefabricada- Franco asistió a la inauguración de una nueva sede el 15 de agosto de 1965. La memoria del Golf ahora editada recoge la imagen -sin citarlo en el pie de foto- de la llegada del Caudillo con otras autoridades. Es una fotografía en la que la gorra de visera que lleva prácticamente tapa la cara del entonces jefe del Estado.

Hay una foto más de Franco en el libro. El Generalísimo y su mujer, Carmen Polo, están en un segundo plano. Delante, Luis Fernando Quiroga Piñeyro, Fana, extiende las manos para recibir un trofeo de alguien que tampoco figura identificado.

De tal desmemoria, sin embargo, se libra el Príncipe, del que se reproduce hasta una tarjeta de juego. Varias imágenes del libro -encuadernado en tela negra y editado en papel couché y cuatricomía- ilustran "aquellos recuerdos inolvidables" de la presencia en A Zapateira de don Juan Carlos y doña Sofía, futuros reyes de España y desde 1984 socios de honor.

Eran los años sesenta y setenta del siglo pasado, una época en la que la sociedad deportiva -"Real" Club de Golf, desde 2007- recibía la visita de "numerosas personalidades", entre las que se cita al duque de Cádiz y al príncipe Bernardo de Holanda.

En el plano deportivo, el volumen recordatorio de los cincuenta años del club destaca la presencia del fallecido Severiano Ballesteros, ya campeón del mundo, y de sus hermanos, además de otras figuras del deporte como Manuel Piñero y Antonio Garrido

Hasta aquí, el libro "sobre la historia del Club de Golf". La memoria de la Fundación Francisco Franco es algo más fiel en este aspecto. Recuerda que, "en los últimos años de su vida, el Generalísimo Franco ejerció con asiduidad la práctica del golf, un deporte muy recomendado no sólo para jóvenes, sino también para personas de edad avanzada. El que fue Caudillo de España -precisa en su página web- gustaba de frecuentar el club La Zapateira con S.A.R. el príncipe de Asturias y otros importantes personajes de la vida política y social de nuestro país". "Eso si -añade el texto-, nunca dejando de pensar la forma de llevar serena y eficazmente el timón de la nave española".

Parecen unas líneas salidas de la pluma del mismo autor de la entrada de Franco en el polémico Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia. Y probablemente lo sean.

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