02 de septiembre de 2011
02.09.2011
40 Años
40 Años
Desaparición del vial para el transporte público

Los vecinos conectados con el centro por el carril bus reivindican su permanencia

Creen que los autobuses incumplirán sus frecuencias si carecen de una zona exclusiva para su paso . Los usuarios del transporte público consideran que volverá la doble fila a las calles

01.09.2011 | 02:00

Los residentes en las puntas de la ciudad reivindican la existencia del carril bus. No pasa por delante de sus puertas, pero les garantiza que llegarán a casa a su hora y que no habrá coches aparcados en segunda fila que les retrasen el viaje. Creen que retirar las aletas de tiburón sin tener una alternativa que garantice el cumplimiento de las frecuencias es un error y que responde, simplemente, a la promesa que el actual alcalde, Carlos Negreira, hizo a los vecinos y comerciantes del Ensanche durante la campaña electoral

Los vecinos cuyos barrios conectan líneas que pasan por el carril bus temen que, con su retirada, el caos de las frecuencias vuelva a reinar en su día a día. Se habían acostumbrado a que el autobús llegase a su hora, a que, minuto arriba minuto abajo, el vehículo rojo les dejase delante de la puerta del trabajo o de su casa y se habían olvidado ya de maldecir a los que aparcan en doble fila y a los que pitan a los que se han quedado parados porque otro coche les interrumpe el camino. El Concello anunció que antes de que termine el año el vial desaparecerá.

Reivindican que el Gobierno local reconsidere su posición y que mantenga el carril bus en las calles San Andrés, Federico Tapia y San Juan. Algo que no tiene demasiados visos de prosperar, pues el Ayuntamiento ha aprobado ya una partida presupuestaria de 18.000 euros para suprimir la plataforma exclusiva, retirar las aletas de tiburón y volver a pintar las calles.

El presidente de la asociación de vecinos de O Birloque, Ramón Mañana, cree que la desaparición del carril bus de las calles de la ciudad va a suponer que todas las líneas se retrasen. "A nosotros nos gustaría que pusiesen carril bus también por la estación de tren y en la ronda de Outeiro, porque los buses pierden tiempo de sus trayectos porque uno de los carriles está siempre ocupado por los coches que aparcan en doble fila. Nosotros queremos que se amplíe más", explica Mañana, que, como muchos otros vecinos, considera que esta retirada del carril bus se hace "sin alternativa", sólo atendiendo a la promesa electoral que el ahora alcalde, Carlos Negreira, les hizo a los comerciantes de la calle San Andrés y Federico Tapia durante la campaña.

Los residentes en Os Rosales ya están pensando en solicitar que, después del verano, se revisen los recorridos de las líneas que pasan por su barrio y es que los vecinos sólo pueden subirse al transporte público si van a la plaza de Pontevedra o si quieren recorrer la ronda de Outeiro y eso, en previsión de que las frecuencias vuelvan a incumplirse, les hace estar semiencerrados en sus propias calles.

El presidente de la asociación de vecinos, Fernando Carrillo, denuncia que los transbordos no son todo lo "eficaces" que deberían e intuye, como muchos otros dirigentes vecinales, que lo serán todavía menos cuando los coches particulares vuelvan a ocupar un carril de circulación para estacionar.

El presidente de los vecinos de Riazor, Pedro Méndez, cree que el "incivismo" volverá de nuevo a la plaza de Pontevedra tan pronto como las aletas de tiburón sean retiradas. "No se puede poner un policía cada dos metros y la acogida del carril bus fue buena", explica Méndez que cree que, si los comerciantes del centro "no venden, no es porque les pase el autobús por delante" sino porque deben "renovarse".

No le parece buena idea esa que sonó hace unas semanas de poner el carril bus por el paseo marítimo. "No es lógico, porque no te lleva a ninguna parte, siempre vas a tener que subir una cuesta o que andar un poco más y, al final, acabas cogiendo el coche particular", explica Méndez. Una opinión similar tienen los vecinos de Monte Alto, que creen que las frecuencias actuales de los autobuses se harán imposibles de cumplir con la retirada del carril exclusivo.

"Este tipo de acciones debería estar consensuada con todos los vecinos y no sólo con las asociaciones afectadas por la implantación del carril bus", explica el presidente de la entidad vecinal de Monte Alto, José Ucha, en referencia a los residentes en El Ensanche que, a través de su asociación vecinal -liderada por afines al Partido Popular, como Juan Sáenz-Chas y Gerardo Crespo- difundieron una encuesta en la que decían que el 92% de los vecinos estaba a favor de la retirada del carril bus. Unos datos que fueron cuestionados por diferentes comunidades, como la de los lectores del blog Bus urbano.

La única asociación que cree que no le afectará demasiado la retirada del carril bus, porque tampoco notó una mejora significativa con su colocación es la asociación de Nostián. Su presidenta, Luisa Barbeito, estima que los buses pueden llegar con un poco de retraso algunos días, pero no cree que vaya a trastocar la rutina de los trabajadores y de los residentes del barrio, que supondrá un "problema" mayor para los que residen en el centro.

Para el presidente de San Pedro de Visma, José Ramón Calvete, la reactivación del comercio es poco más que una utopía. "No sé hasta qué punto les perjudica a los comerciantes el carril bus. Yo creo que les compensa que el transporte urbano funcione bien porque, cuanta más gente se baje de los buses más posibilidades tendrán ellos de vender sus productos", explica y aboga por que el tema de la movilidad se aborde de una manera más amplia que el actual carril bus sí, carril bus no.

Como conductor, sabe que el hecho de que las calles vuelvan a estar sólo divididas por líneas blancas permitirá volver a las viejas costumbres, a subirse a las aceras y a hacer pequeñas paradas que pueden ocasionar atascos puntuales en la ciudad.

Sólo los comerciantes y los vecinos del Ensanche se opusieron, desde el primer momento, a la implantación del carril bus en el centro de la ciudad. La promesa electoral del ahora alcalde Carlos Negreira de retirarlo hace que el Gobierno local haya presupuestado 18.000 euros para deshacer lo que había hecho la coalición de PSOE y BNG: hacer carriles exclusivos para los autobuses y los taxis para garantizar la movilidad en la ciudad y el cumplimiento de las frecuencias.

La plantilla de la Compañía de Tranvías manifestó en varias ocasiones que solo el carril bus le permite tener "un arma" adecuada para realizar su trabajo adecuadamente, ya que es la única manera que tiene de garantizar, mínimamente, que ningún coche va a estar aparcado en su trayecto y, de ese modo, interrumpiéndoles el camino.

Los comerciantes de la zona centro se opusieron desde el principio a la implantación del carril bus, ya que consideraban que el hecho de que el transporte urbano les quitase un carril les impedía seguir vendiendo como lo habían hecho hasta el momento y les limitaba las zonas de carga y descarga. Los vecinos del Ensanche se quejaron, además, de que los autobuses circulaban a gran velocidad por su carril exclusivo y que suponían un peligro para los peatones. Recurrieron también al argumento de que las ambulancias se quedarían atascadas si iban detrás de un autobús a una emergencia. Finalmente, el anterior Gobierno, decidió implantar el carril bus en tres tramos: la calle San Juan, Federico Tapia y San Andrés.

El PP se opuso a que el carril bus se impusiese en estas zonas sin atender a un plan de movilidad más grande y metió en su programa electoral que lo retiraría si llegaba a gobernar María Pita. Los usuarios del transporte urbano le achacan ahora que vaya a retirar las aletas de tiburón sólo por una promesa, sin una alternativa sobre la mesa.

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