El cómico berciano Leo Harlem actuará en el teatro Colón esta tarde a las 20.30 horas, en un programa compartido con el humorista gallego David Amor.

-¿Qué hay del auténtico Leo Harlem en este señor enfadado que se sube a los escenarios?

-La verdad es que soy así. No aguanto las chorradas, la vida es muy sencilla pero hay gente que se empeña en complicarlo todo. Soy como soy y cuento las cosas como las cuento, y a la gente le hace gracia y se siente identificada.

-¿Lo antiguo es siempre lo mejor?

-El problema no son los avances, sino el ritmo de esos avances. Estamos en la época en la que hay más formas de comunicarse, y yo veo a la gente más sola que nunca. Prefiero bajar al bar a tomarme un chato a quedarme en casa chateando con el ordenador.

-Es usted un tipo vintage, entonces.

-Sí, es lo que se dice ahora, y lo más gracioso es que lo antiguo está de moda. Yo creo que lo próximo va a ser que en esto de la comida la gente va a volver al cocido madrileño, al caldo gallego, a lo que fue considerado bueno toda la vida, y no estas cosas de los que van de visionarios

-¿Cree que hay temas sobre los que no se debe bromear?

-Mi estilo es el que tengo, y como soy así, no considero que la provocación sea humor. Yo quiero que el público se relaje y lo pase bien, y eso no se consigue metiéndose con algo que a la gente le importe mucho. Yo hablo de comida, del gimnasio... de cosas que he comprobado por mí mismo.

-¿Cómo definiría su estilo?

-Considero que hago un humor castizo, de contenido popular, que todo el mundo puede entender. Lo han llamado new costumbrismo (risas), porque es muy de la calle. Estoy mucho en Madrid, y mi forma de hablar es muy fuerte, como de señor de una edad que está ya de vuelta de todo.

-¿Quiénes son sus principales referentes cómicos?

-Sobre todo Gila, Eugenio por lo aséptico, y Chiquito de la Calzada por lo exagerado. También me gusta mucho Pedro Reyes, con quien he tenido el privilegio de trabajar, que es más surrealista, Faemino y Cansado... Hay muchas líneas de humor que me gustan, pero es verdad mi forma de escribir puede recordar a Gila.