Mayo de 2010 supuso un antes y un después para la obra pública. Las políticas económicas, en todos los niveles administrativos, se abandonaron a la contención del gasto y a la reducción de la inversión, que hasta ese momento había sido refugio para empresas constructoras que habían visto como sus números de la bonanza se precipitaban hacia el vacío. Es el relato del presidente de la Asociación provincial de empresarios de la construcción de la provincia de A Coruña, Antón Arias, que ve que el año se cerrará con un 45% menos de inversión pública. Muchas de las empresas recurren a la internacionalización, que "tampoco es la panacea" y, en ningún caso, sirve para recuperar los puestos de trabajo perdidos.

-¿En qué medida las empresas de la construcción recurren a la obra pública como tabla de salvación en la crisis general y sectorial?

-Si fue así hasta 2010. En estos momentos, ya no tanto. Hasta mayo de 2010, la inversión pública sí que fue una salida. Pero a partir de esa fecha, con los recortes, con el gasto más constreñido, ya no. Y se espera que se restrinja cada día más. Y, claro, la perspectiva para este año es peor.

-¿Perciben, en este sentido, la era de la austeridad, los recortes y la contención de gasto en las Administraciones públicas?

-Mucho, mucho. Por un lado se presentan más empresas y por otro está la reducción de la inversión. Tenemos datos de que en 2010 se redujo la inversión pública para nuestro sector en un 40%. Y creemos que para 2011 el año se cerrará con una reducción de la inversión pública de un 45%. Y tenemos pocas alternativas.

-¿Y la inversión privada, en que estado de salud se encuentra?

-Si la inversión pública se reducirá un 45%, la inversión privada prácticamente no existe.

-¿Qué le piden a la Administración pública?

-Entendemos que haya que intentar controlar el gasto, pero hay que tener una inversión productiva mínima. Es necesario para la actividad económica del país. Si no, difícilmente podremos mantenernos. Pero la tendencia es esa.

-¿Cuáles son los caminos para recuperar su actividad económica o, al menos, sobrevivir al terremoto?

-Intentar recuperar la inversión pública y también está la internacionalización. Pero salir fuera del país tampoco es la panacea como se cree, tiene mucha dificultad. Para empezar, hay que conseguir establecerse en un país distinto, con las dificultades que eso tiene. Es un proceso largo. Se puede conseguir a medio plazo, pero tampoco, por ejemplo, repercute en los puestos de trabajo.

-No reduce el desempleo en el sector.

-Si una empresa tiene plantillas con contrato fijo, por ahí tienen muy pocas salidas. Es difícil compensar las pérdidas que hay aquí con lo que puede llegar de fuera.

-¿Afecta solo a medianas y pequeñas empresas?

-Todas pasan por dificultades.

-¿Y por eso se ha diversificado el tipo de empresa que se presenta a los concursos públicos para realizar obras?

-Como se intenta mantener el volumen de obra, todo tipo de empresas se presenta a cualquier concurso. Antes una empresa multinacional, no se presentaba porque no le interesaba ningún contrato por debajo de los cinco millones de euros. Eso no le reportaba rentabilidad. Pero hoy esas mismas empresas se presentan a todo. De lo poco que hay, se presentan todos a todo.