09 de mayo de 2012
09.05.2012

La historia contada en femenino

El alcalde, Carlos Negreira, recibirá hoy a las pioneras coruñesas en el Ayuntamiento para celebrar el Día de la Mujer y el BNG organizará una asamblea informativa en el Obelisco

08.03.2012 | 03:38
La historia contada en femenino

Eran rebeldes, profesoras, compañeras, políticas, activistas, eran todas las cosas que pueden ser los hombres, pero eran mujeres y la historia decidió dejarles un hueco muy pequeño, aunque su labor de hormiguitas hubiese cambiado el rumbo de la realidad. El Ayuntamiento recibirá hoy a las pioneras de la ciudad y el BNG celebrará el Día de la Mujer con una asamblea informativa, en el Obelisco, en la que denunciará los recortes y cómo afecta la crisis al sector femenino. Un día para castigar a la historia por su olvido

Dejaron su huella, algunas eran conscientes de ello, incluso murieron por intentar cambiar el curso de una realidad que no les gustaba vivir. Otras, sin embargo, no buscaban el reconocimiento ni el aplauso, querían cumplir sus sueños y hacer partícipes a los demás. Pensadoras, profesoras, madres, actrices, periodistas, poetas, prófugas por intentar vivir un amor adelantado a su tiempo, artistas... Mujeres. Son ellas y sus vidas. El Ayuntamiento honra hoy su memoria por el Día de la Mujer. El alcalde, Carlos Negreira, recibirá a las pioneras en el Concello y, el BNG, a las 20.00, organizará una asamblea sobre el "retroceso" de los derechos de las mujeres. El Consello da Cultura Galega realiza desde hace año un álbum con las biografías de las mujeres más influyentes en la historia de Galicia, entre las coruñesas están María Pita, Marcela y Elisa, Juana de Vega, Juana Capdevielle y Ana Kiro.

Syra Alonso nació en A Coruña en 1899. Se casó con el pintor Francisco Miguel y, durante toda su vida ejerció de cronista con sus diarios. Viajó por Cuba, París y México y, en 1933, volvió. Se instaló en Oleiros y, tres años después, su marido fue represaliado. Cuando supo que era viuda, Alonso regresó a México para que sus hijos no cantasen el Cara al sol.

Amparo Alvajar nació en A Coruña en 1916, en una familia republicana. Fue traductora de escritores ingleses y franceses, de la ONU, en Nueva York y de la Unesco, escritora, directora teatral, funcionaria y exiliada tras el golpe militar. Llevó a Ginebra las obras de García Lorca. Tras la guerra, solo se pudo encontrar con todos sus hermanos una vez, en París, en 1955. Amparo no volvió nunca a España. Ella, que había visto todo el mundo.

Francisca Álvarez nació en 1919 pero no fue hasta 1949 cuando se trasladó a A Coruña. Abrió una tienda de comestibles en A Falperra. Tras superar que el constructor de su casa se fuese con su dinero y que su marido tuviese que emigrar. Doña Paca, como la llamaban en Cambre, abrió una tienda con productos selectos, una escuela de niños, otra de mayores y, en su casa, habilitó una zona para que durmiesen los pobres.

La pedagoga María Barbeito nació en A Coruña en 1880, su pasión fue la enseñanza, quería transmitir a los niños valores como la igualdad, la libertad y el progreso. Fue una firme defensora de los derechos de las mujeres y trabajó por su emancipación. Sus ideas no cuadraban con las de Franco así que, en 1941, el Régimen la obligó a jubilarse. Revolucionó la pedagogía introduciendo métodos y lugares en los que los maestros pudiesen compartir sus ideas.

Juana Capdevielle nació en Madrid en 1905, pero se trasladó a A Coruña en abril de 1936 porque su marido, Francisco Pérez Carballo, había sido nombrado gobernador civil de la ciudad. Fue alumna de Ortega y Gasset y ejerció como profesora y como archivera, en A Coruña estuvo poco tiempo. A su marido lo mataron los sublevados el 24 de julio y a ella el 18 de agosto, el mismo día que había recibido una orden de deportación. Su cuerpo, sin vida, apareció en la carretera de Madrid.

Sofía Casanova nació en Culleredo en 1862, se casó con un noble polaco que la repudió porque solo le dio hijas. Contó en primera persona, desde su trabajo de periodista, la lucha de las sufragistas inglesas, las dos guerras mundiales y la persecución a la que los nazis sometían a los judíos. En 1917, tras trabajar como enfermera para la Cruz Roja vuelve a Galicia, arruinada y casi ciega; fue otra mujer, una vecina de Almeiras, la que se encargó de cuidar a sus hijas. Casanova se va a la Polonia ocupada por los nazis a morir.

María Casares se fue a Francia con 14 años, cuando estalló la guerra en España. Era hija del republicano Casares Quiroga. Enseguida destacó en las clases de interpretación y, con su marcado acento gallego, Camus se enamoró de ella. En los años 40 llenó los escenarios de los teatros parisinos y después se pasó al cine. Nunca volvió a Galicia.

En 1887, Filomena Dato ganó un premio con su texto En defensa das mulleres, en él, combinaba partes en las que demostraba la sabiduría de la mujer con argumentos bíblicos e históricos. En la década de los ochenta, se convirtió en una poeta muy premiada y en una de las voces más activistas en favor del feminismo galeguista de entre siglos. Murió en A Coruña en 1929.

Francisca Herrera nació en 1869, en A Coruña, aunque se fue a Madrid con su hermana. Al estallar la guerra dejaron en la capital sus bienes y vuelven a Galicia. Nunca los recuperaron. En 1945, la Real Academia Galega eligió a Francisca miembro numerario de la entidad por sus poemarios. No llegó a sentarse en la RAG porque se murió en 1950, antes de leer su discurso.

Rita López Jean nació en Vilaboa en 1885 fue la primera mujer activista y republicana en militar en el Partido Galeguista coruñés.

A los 16 años Ana Kiro se fue de casa para cantar en un programa de radio en Barcelona. Decidió que quería ser artista y lo logró en contra de la voluntad de sus padres. Se casó y se separó cuando todavía no se sabía qué era el divorcio. Trabajó donde pudo hasta que la fichó una discográfica a la que convenció para grabar Galicia terra meiga, de la que vendió 100.000 copias. Desde 1984 cantó solo en gallego.

Marcela y Elisa se conocieron a mediados de 1880 en la Escuela Normal de A Coruña. Se enamoraron y decidieron que, cuando una no ejerciese de maestra, vivirían juntas. En 1901, Elisa se transformó en Mario y se casó con Marcela, pero el engaño se descubrió y tuvieron que huir a Portugal y a Argentina.

María Miramontes nació en Guísamo en 1895, con once años ya trabajaba en un taller de costura y vivió en primera persona las grandes huelgas protagonizadas por las mujeres. Se casó con el galeguista Ánxel Casal. En 1936 trabajó en la campaña a favor del Estatuto de Autonomía. Murió en Buenos Aires, donde tuvo que volver a ejercer de costurera para poder sobrevivir.

De Zendala fue la única mujer que participó en la expedición de Balmis, la que llevó la vacuna de la viruela de A Coruña a América.

Emilia Pardo Bazán nació en A Coruña en 1851 y no creció como una niña de su época, se negó a estudiar piano y desarrolló enseguida su vocación literaria. Ganó premios, fue escritora, periodista, intelectual y autora del primer texto moderno feminista. En 1892 fundó la Biblioteca de la Mujer, con obras claves del feminismo y solo la Real Academia de la Lengua consiguió vencerla, cerrándole tres veces sus puertas.

En 1589, cuando las tropas inglesas entraron en A Coruña e intentaron tomar la Ciudad Vieja, María Pita, ya viuda de su primer marido, arengó a sus vecinos para que luchasen contra las tropas de Drake. Se casó cuatro veces y hay 35 procesos judiciales referidos a ella o su familia por injurias, deudas y hasta una por asesinato que provocó su destierro de la ciudad en 1596.

Juana de Vega nació en 1805 en una familia modesta que, poco a poco, se fue convirtiendo en adinerada, gracias al comercio. La educación de Juana de Vega iba más allá de la de las jóvenes de su edad por los intereses comerciales de su padre que era liberal. A los quince años se casa con el guerrillero Francisco Espoz y Mina. Un matrimonio que fue criticado hasta su final. Juana de Vega luchó por la libertad durante toda su vida, incluso cuando ejercía como cuidadora de la infanta Luisa Fernanda. En 1843 renunció a su cargo, abandonó la vida política en Madrid y comenzó su etapa literaria. Cuando volvió a A Coruña mantuvo una tertulia en su casa en la que se tramaban conspiraciones.

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