11 de mayo de 2014
11.05.2014
La Opinión de A Coruña
La gestión de la basura en A Coruña

Una planta de basuras reciclada

Las auditorías municipales concluyen que el complejo de residuos de Nostián jamás alcanzó sus ambiciosos objetivos y advierten de la incertidumbre económica que se cierne sobre la concesión

11.05.2014 | 03:00

La planta de residuos de Nostián, proyectada como paradigma de una gestión ecológica de residuos, se sumió en su propio proceso de reciclaje desde su primer día de operaciones. Los principales objetivos -reciclaje de desechos, producción de compost, venta de electricidad...- han sido incumplidos a lo largo de un camino de casi quince años en el que la concesionaria debió asumir un sobrecoste del 50% para, en buena medida, reconvertir y mejorar su proyecto. Así se malcrió el niño mimado de Francisco Vázquez

Reciclaje inferior al previsto, producción de electricidad menor de la proyectada, vertedero para veinte años consumido en siete, compost sin calidad para ser vendido, fallida alianza con Sogama, sobrecoste de 25,96 millones de euros para intentar mejorar el funcionamiento de las instalaciones, reclamación millonaria de la concesionaria al Ayuntamiento... La planta de residuos de Nostián, a punto de cumplir quince años, nació como la apuesta ecológica del Gobierno local presidido por Francisco Vázquez tras el desplome del vertedero de Bens. En su crecimiento, la planta se desvistió de todos sus ambiciosos objetivos hasta representar un problema político y económico para el Ayuntamiento.

E¿Cuál es el germen de la planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos de Nostián? Una catástrofe despertó la conciencia ecológica del entonces alcalde, el socialista Francisco Vázquez, y de su Gobierno local. El 10 de septiembre se cumplirán 18 años del derrumbe del vertedero de Bens, el desplome de unas 100.000 toneladas de basura por la falda del monte hacia el mar y las casas de O Portiño. El desastre sepultó bajo los residuos a Joaquín Serantes, que falleció cuando limpiaba su coche en la zona. Tras la caída del basurero, Vázquez se declaró "respetuoso del ecologismo" y anunció un giro de 180 grados en la gestión de los desechos. El Ayuntamiento cesaría de depositarlos sin más en un basurero al aire libre y promovería una planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos sustentada en el reciclaje y la reutilización de desechos.

E¿Cuándo nació el proyecto? Tecmed, hoy Urbaser, del conglomerado empresarial ACS, y Babcock Kommunal constituyeron su unión temporal de empresas, conocida como Albada, el 23 de diciembre de 1997 para desarrollar, construir y gestionar la planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos de A Coruña. El 19 de enero de 1998, Albada firmó con el Ayuntamiento la concesión administrativa para ejecutar y explotar ese proyecto, destinado a tratar las alrededor de 180.000 toneladas de basura que generan cada año A Coruña y los municipios integrados en el Consorcio As Mariñas salvo Sada -Abegondo, Arteixo, Bergondo, Betanzos, Cambre, Carral, Culleredo y Oleiros-. La duración de la concesión se fijó en veinte años. Según el actual Gobierno local, la concesión concluirá en 2020.

E¿En qué consistía el proyecto? La oferta de Tecmed y Babcock planteaba un sistema de tratamiento de residuos basado en la separación de basura en origen, la recuperación y reciclaje de los residuos en las instalaciones de Nostián, la fermentación de los desechos orgánicos para producir biogás que se transforma en electricidad, y la producción de compost para su empleo como abono orgánico. Los desperdicios no reciclables -denominados técnicamente rechazos- se depositarían en un vertedero en el interior del complejo.

E¿Cómo se financió la obra? La unión de empresas subscribió el 19 de febrero de 2001 un crédito con un grupo de bancos por un importe máximo de 28,73 millones de euros para financiar la planta, según la auditoría económica de la concesión, contratada por el Ayuntamiento a KPMG. Cuatro años después, un nuevo crédito sindicado, "aún vigente", amplió el importe de la financiación hasta un máximo de 41 millones. La amortización del préstamo y el resto de la inversión se afrontaría, fundamentalmente, con la tarifa que Albada cobraría a los ayuntamientos por tratar su basura. Otras fuentes de ingresos previstas era la venta del compost y de la electricidad producidos en la planta.

E¿Cuánto costó el proyecto? Albada presupuestó la obra en 52,2 millones de euros. Serían suficientes, según sus cálculos, por edificar su idea. El mal funcionamiento de la planta, sin embargo, requirió una inversión adicional de 25,96 millones de euros, un 50% más de lo previsto, según concluye la auditoría económica de la planta. El sobrecoste hasta los 78,16 millones se concentró, en su mayoría, en acometer mejoras y reparaciones en la instalación (15,08 millones) y en la necesidad de ampliar el vertedero antes de lo previsto (9,35 millones).

E¿Cuál fue la aportación económica de la Unión Europea? El entonces alcalde, Francisco Vázquez, anunció en 2001 que la Unión Europea había concedido a la empresa una subvención de 12,27 millones de euros para levantar la planta de tratamiento de residuos. En realidad, según concluye la auditoría económica de las instalaciones, Bruselas solo financió el proyecto con 8,88 millones, el 72%. La asignación de fondos de cohesión resultó ser de 10,57 millones, pero, según el dictamen, la concesionaria tuvo que devolver 1,69 millones de euros cobrados de forma indebida por haber incluido el IVA en el importe de construcción y equipamiento que presentó a Europa. La reducción de la ayuda encareció el canon que A Coruña y la comarca pagan por enviar sus desperdicios a Nostián.

E¿Cuándo comenzó a operar la planta de Nostián? La construcción del complejo de reciclaje y del depósito de rechazos había concluido al cierre de 1999. En 2001, comenzó a funcionar la planta de compostaje, donde se produce el abono. El proceso de cogeneración eléctrica se puso en marcha en 2004.

E¿Qué empresas conforman la unión temporal Albada? La compañía fue constituida el 23 de diciembre de 1997, con un 74% del capital en manos de Técnicas Medioambientales Tecmed y un 26% propiedad de Babcock Kommunal. En diciembre de 2001, Tecmed, ahora Urbaser, se convirtió en socio único al adquirir a Babcock su 26%. Esta operación está "pendiente de ratificación por el Ayuntamiento", según la auditoría económica. Albada, ahora en manos de Urbaser, reclama a su otro socio fundador, Babcock, 20,9 millones de euros "por problemas en la puesta en marcha de la planta", expone el informe económico municipal.

E¿Cumple Albada las previsiones de gestión de residuos contenidas en la oferta con la que logró que el Ayuntamiento le adjudicara el proyecto? No. La empresa jamás ha alcanzado el porcentaje de reciclaje que se marcaba en su oferta, el 65% de los residuos que recibiera. Ese incumplimiento, según concluye la auditoría municipal, ha arrastrado a todo el proyecto. Con menos reciclaje, más rechazos; con más rechazos, más gastos por ampliación de depósito y gestión externa de residuos, y menos ingresos por venta de energía eléctrica y de compost. Problemas técnicos, como el estallido de un biodigestor en 2002 y las grietas aparecidas en los cuatro en 2005, los inutilizaron para la generación de electricidad.

E¿Cuánta basura se preveía reciclar, cuánta se recicló y cuánta se recicla en la actualidad? Nostián se concibió como el futuro espejo en el que se gustarían mirar otros complejos de tratamiento de residuos. Albada ganó el concurso municipal con un compromiso de recuperar el 65,58% de la basura y un índice de rechazos del 34,42%. No alcanza esos porcentajes ni en la actualidad. Los primeros doce años, de 2000 a 2011, se cerraron con el 80% de la basura sin reciclar y depositada en vertederos, concluye la auditoría municipal. Entre 2001 y 2007, el reciclaje nunca alcanzó el 8%. La planta tocó fondo en 2003, con la recuperación de apenas el 3,95% de los desechos. La situación se corrigió en 2008, pero solo se recicló el 25,07%. 2011, último ejercicio analizado en la auditoría, arrojó un porcentaje del 35,36%, casi la mitad del previsto. Según informes remitidos por el área de Medio Ambiente al pleno, en 2013 el reciclaje había ascendido al 47%. La auditoría técnica, contratada por el Ayuntamiento a Applus Norcontrol, señala que la producción de rechazos "previsiblemente" se reducirá con la nave de producción de combustible derivado de residuos, en la que un "porcentaje importante" de los rechazos se convierte en energía.

E¿Por qué se incumple el compromiso de reciclaje? Las auditorías municipales identifican varias causas. En la "etapa primaria" de la planta, cuando Nostián carecía de sistema de compostaje, toda la basura, orgánica e inorgánica, se depositaba en un vertedero. Igual destino recibían hasta 2002 los desechos del Consorcio As Mariñas al carecer los concellos de recogida selectiva de residuos. La elevada cantidad de rechazo se debió también a tres carencias en la planta: la separación de desechos orgánicos e inorgánicos, la recuperación de materiales valorizables, y la cantidad de residuos no tratados en bolsas cerradas que el sistema es incapaz de abrir, el 20% del total. El compost, sin calidad para su comercialización, fue tratado como rechazo hasta 2005.

E¿Qué consecuencias supuso para Albada alejarse del compromiso de reciclaje? Además de suponer un incumplimiento de la oferta con la que logró la adjudicación municipal, la generación de un volumen de rechazos muy superior al previsto agrietó los cimientos económicos de la concesión. El impacto sobre las cuentas fue variado, pero siempre negativo. El depósito de residuos proyectado para veinte años se agotó en siete. Al coste de anticipar las ampliaciones del vertedero hasta su capacidad máxima se unió que, en 2007, Albada se vio obligada a trasladar los rechazos a depósitos de basura externos tras haber llenado el proyectado dentro de los límites de sus instalaciones. Desde ese año paga a un gestor externo por transportar y tratar esos desperdicios. Los malos resultados de reciclaje implicaron, según consta en la auditoría, una "disminución en la capacidad de generación de ingresos" por otros conceptos, como la venta de la energía eléctrica producida a través de la fermentación de residuos orgánicos, y la comercialización de compost, envases y embalajes.

E¿A qué otras dificultades se enfrentó Albada que provocaron una merma de sus ingresos? Fundamentalmente, dos, derivadas del mal funcionamiento de la planta: la mala calidad del compost, que no alcanza la calidad legalmente exigible para su comercialización, y los problemas técnicos de los biodigestores que producen electricidad a partir de fermentación de residuos. En 2002, uno de esos cuatro biodigestores reventó. En 2005, se apreciaron grietas en ellos que impidieron generar electricidad hasta 2011. Según la auditoría, Albada nació con la previsión de recaudar 1,33 millones de euros al año por venta de electricidad. En 2011, el último año analizado y el de mejor resultado en este apartado, el ingreso apenas alcanzó los 579.300 euros, cifra que incluye tanto la venta a empresas externas como la energía empleada para el autoconsumo de la planta. Respecto al compost, la imposibilidad legal de ponerlo en el mercado no solo no generó ingresos sino que supuso costes de casi dos millones de euros entre 2009 y 2011 debido a su tratamiento como rechazos.

E¿Qué soluciones propone la auditoría técnica para mejorar el funcionamiento de la planta? Applus Norcontrol sugiere acometer una inversión de 1,2 millones con el objetivo de mejorar la eficiencia de la planta con un sistema que mejore la apertura de las bolsas de basura y otro que separe las fracciones biodegradables, líquidas y húmedas, de los residuos. La auditora augura que esta inversión se amortizaría en menos de tres años y supondría un ahorro anual de 485.000 euros para la concesionaria. También propone poner en práctica la colaboración con Sogama para quemar en Cerceda la basura que no puede reciclar y recibir los desechos reutilizables que produzca la instalación autonómica. El conselleiro de Territorio, Medio Ambiente e Infraestruturas, Agustín Hernández, se mostró hace diez días a favor de esta alianza por considerar "complementarios" ambos proyectos. "Sogama es Sogama", replicó el alcalde, Carlos Negreira.

E¿Cuál es la conclusión de la auditoría económica sobre la viabilidad de la concesión? KPMG, en su informe remitido al Ayuntamiento, advierte de la "incertidumbre significativa" que se cierne sobre la capacidad de la concesionaria para "continuar con sus operaciones". Los auditores apoyan esta conclusión, una de las "principales" en su dictamen, en las pérdidas anuales que presenta la empresa desde 2005 y en el déficit de 43,56 millones de euros a 31 de junio de 2011 en el fondo de maniobra de la empresa. La empresa presentó sus mayores números rojos en 2008, con un resultado de explotación negativo en 9,75 millones.

E¿Qué respuesta ofrece Albada? La concesionaria fía su viabilidad a que la negociación con el Ayuntamiento y el Consorcio As Mariñas concluya con acuerdo. En su respuesta a los auditores, contenida en el informe de KPMG, Albada expone su certeza de que el "éxito" de esas conversaciones para revisar las condiciones de la concesión y la inyección económica de su matriz, Urbaser, garantizan su futuro.

E¿Qué demanda la empresa al Ayuntamiento? La empresa ha formulado al Ayuntamiento de A Coruña y al Consorcio As Mariñas una reclamación económica de 33 millones de euros por inversiones no previstas en la planta y de 2,7 millones anuales por gastos de explotación. La firma alega desequilibrio económico de la concesión para argumentar su demanda.

E¿Cuál fue la respuesta del anterior Gobierno local? Con el PSOE y el BNG en el Gobierno autonómico, el Gobierno local coruñés anunció un acuerdo de colaboración con Sogama que jamás se puso en práctica a pesar de que Albada asumió inversiones con ese fin, como los 10,6 millones de la nave para la producción de combustible derivado de residuos, que ha ayudado a reducir el volumen de rechazos generados. En abril de 2011, mes y medio antes de las elecciones municipales en las que perdieron el poder, PSOE y BNG aceptaron en el Gobierno local parte de la reclamación de Albada y, sin el visto bueno de Intervención, aprobaron un sobrecoste de 3,3 millones de euros anuales durante una década por el traslado y depósito de rechazos en un vertedero externo.

E¿Qué estrategia sigue el actual Ejecutivo municipal? El PP accedió al Ejecutivo municipal en mayo de 2011 con el compromiso de someter a la planta de Nostián a una auditoría técnica y económica. Mientras tramitaba su adjudicación, intentó revisar de oficio el acuerdo adoptado por el anterior Gobierno, pero el Consello Consultivo de Galicia tumbó sus planes porque no los había sustentado en "algún estudio o auditoría". El actual Ejecutivo asegura que ha logrado reducir los 3,37 millones de euros anuales comprometidos en abril de 2011 en 1,35 millones al obligar a la empresa a buscar ofertas más baratas por la gestión de los rechazos. El PP dispone de las conclusiones de las auditorías desde hace casi dos años y las presenta como una herramienta en la negociación con Albada, en la que va de la mano del Consorcio As Mariñas, al que anteriores Gobiernos locales habían negado información sobre la planta pese a ser uno de los clientes preferentes del complejo de Nostián. El alcalde, Carlos Negreira, se comprometió a facilitar los informes a la oposición, pero demoró dos años, hasta el lunes 28 de abril, su entrega a PSOE, BNG y Esquerda Unida-Os Verdes. En esos dos años, la oposición le acusó de ocultar las auditorías, que se negaba a hacer públicas. Un juez llegó a condenar al Ayuntamiento por no facilitárselas al BNG. El Gobierno local, en lugar de cumplir el fallo, lo recurrió ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.

E¿Qué soluciones manejan el Ayuntamiento y el Consorcio As Mariñas? En sus negociaciones con Albada sobre la reclamación económica de la concesionaria, A Coruña y As Mariñas manejan un documento que concluye que revisar la concesión resulta "más razonable" que rescindir el contrato, por las complicaciones legales y las consecuencias económicas que se derivarían del rescate. Las opciones más viables pasarían por alargar el plazo de concesión, que se agota en 2020, o por un aumento del canon que cobra la empresa por tratamiento de residuos, base para la tasa de basuras que las administraciones cobran a sus vecinos. Ni Ayuntamiento ni Consorcio están dispuestos a aceptar la reclamación íntegra de Albada.

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