29 de noviembre de 2014
29.11.2014

Una mujer es condenada por pegar, insultar y amenazar a su marido delante de sus hijos

La procesada, que se encontraba en trámites de divorcio con el afectado, le hizo numerosas llamadas durante un año para decirle que le iba a "arruinar" la vida

29.11.2014 | 00:49

Una mujer aceptó ser condenada a 72 días de trabajos en beneficio de la comunidad y a pagar una multa de 60 euros por cometer dos faltas de amenazas e injurias, un delito de maltrato en el ámbito familiar y una falta de respeto y consideración a los agentes de la autoridad. La sospechosa reconoció que entre las 22.00 horas del 18 de marzo de 2013 y las 09.00 del 19 de marzo de 2014 realizó "muchas llamadas" al teléfono móvil de su marido, con el que se encontraba en trámites de separación.

El hombre atendió tres llamadas, durante las que la acusada le dijo, según consta en la sentencia, "que le iba a arruinar la vida, que iba a ir a su trabajo y montarle un escándalo, y que iba a suicidarse para que tuviera que dar explicaciones de eso a sus hijos".

La imputada, de 46 años, se enteró de que su esposo, con el que ya no convivía, se dirigía al cuartel de la Guardia Civil a interponer una denuncia por las llamadas, ante lo que reaccionó presentándose en el lugar acompañada de los tres hijos menores de edad de la pareja. La condenada profirió todo tipo de insultos contra él, al tiempo que lo advertía de que lo iba "a matar". Los funcionarios intentaron tranquilizarla, pero la mujer decidió tomarla también con ellos. Así, les llamó "borrachos" y los acusó de pegar "a mujeres e inmigrantes". Los guardias civiles consiguieron reducir a la procesada, quien comenzó a golpearlos para intentar entrar en la estancia donde estaban sus hijos. Ese mismo día, el 19 de marzo de 2014, sobre las 17.00 horas, la sospechosa acudió al domicilio de su esposo para recoger a los menores.

En el portal se encontró con su esposo, con quien estaban los niños. "Sin más, la acusada le agredió dándole una bofetada en la cara". El hombre, después de la agresión, se fue a su domicilio y cerró la puerta. La imputada, al percatarse de que no podía acceder, comenzó a propinar patadas y golpes a la puerta mientras insultaba a su marido y le garantizaba que lo iba "a arruinar". La imputada también fue condenada a la prohibición de comunicarse y aproximarse a la víctima, a su lugar de trabajo y a su domicilio durante tres años.

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