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Crítica

Nuestra soprano en Inglaterra

Julio Andrade Malde

La soprano coruñesa Lorena Paz está desarrollando una interesante carrera en Inglaterra, donde ha recibido numerosos premios y cantado en importantes teatros. El primer recital en su ciudad ha sido un éxito, al extremo de ampliar por tres veces el programa: Les filles de Cadix, de Léo Delibes, O mio babbino caro, de Gianni Schichi, de Puccini, y Negra sombra, de Montes. Aunque Lorena canta el repertorio internacional, no olvida su tierra y, además de la entrañable partitura de Montes, interpretó obras de Prudencio Piñeiro; Unha noite na eira do trigo, (con los verdaderos versos de Curros: "No xardín unha noite sentada"), de Chané; y Lela, de Rosendo Mato. Valoro de manera especial los tres interesantes Ophelia Lieder, opus 67, de Richard Strauss, por su dificultad de entonación y la expresividad de la artista; y el oportuno homenaje a Granados con motivo del aniversario de su fallecimiento (1916). En mi criterio, donde mejor se halla su voz es en las arias de ópera -Don Pasquale, Don Giovanni- y en la zarzuela: la polonesa Me llaman la Primorosa, de El barbero de Sevilla, de Gerónimo Giménez y Manuel Nieto. Ludmila Orlova es una excepcional pianista acompañante. Además de adaptarse con flexibilidad a la cantante, es capaz de afrontar un repertorio variado y no siempre habitual. Hace apenas unas semanas mostró esa extraordinaria capacidad acompañando a catorce cantantes en el curso que impartió Alberto Zedda.

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