16 de noviembre de 2016
16.11.2016
Victoria Otero Decana de Matemáticas de Santiago, imparte hoy una conferencia

"Para enseñar bien matemáticas a los niños tenemos que dejarles pensar y equivocarse"

"Ningún padre le dice a sus hijos que tiene miedo a leer libros, pero con las matemáticas sí que pasa y ese miedo se lo transmiten después a los pequeños"

16.11.2016 | 01:13
La decana de la Facultad de Matemáticas, Victoria Otero.

La decana de la Facultad de Matemáticas de la Universidade de Santiago, Victoria Otero, defiende que las matemáticas están en todas partes, aunque no nos demos cuenta y que, a pesar de su mala fama, también pueden ser apasionantes y divertidas. Bajo el título ¿Hay un matemático en la sala? ofrecerá una conferencia esta tarde en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (Muncyt), a partir de las 19.30 horas.

-¿Por qué con las matemáticas no hay término medio, o gustan o mucho o casi producen alergia?

-Las matemáticas no tienen muy buena fama, así que las charlas que yo hago son muy divulgativas, hay pocas fórmulas, pero sí que muestro dónde están las matemáticas en el mundo que nos rodea. Siempre decimos que no sabemos matemáticas, pero sabemos más de lo que imaginamos y hay que sacar el miedo que tiene la sociedad a esta disciplina.

-¿En qué lugares están escondidas las matemáticas?

-Pues en los folios, por ejemplo. El tamaño establecido para un DIN A4 o un DIN A0 es así por una cuestión de proporciones, para que siempre se vea todo igual.

-¿Por qué se da este fenómeno de odiar las matemáticas ya casi por sistema, incluso desde la niñez?

-Muchas veces me preguntan también si hay que tener una inteligencia especial para estudiar matemáticas, parece que es una carrera de cerebritos. Yo creo que lo que hay que tener es una motivación especial. Matemáticas es una disciplina que, desde pequeños, nos cuesta un trabajo y supone esfuerzo porque tenemos que pensar. Nuestra máquina, nuestro cerebro, probablemente estaría mejor haciendo otra cosa que no le supusiese tanto trabajo, por eso hay que tener una motivación muy grande.

-¿Y cómo se puede conseguir?

-Tenemos que ser los profesores de matemáticas los que motivemos a los alumnos a que hagan ese esfuerzo. Yo siempre lo comparo con el deporte, cuando practicas un deporte tienes que hacer un esfuerzo, tienes que aprender unas técnicas y hacer unos entrenamientos. Cualquiera puede correr, pero si lo quieres hacer más rápido que los demás tienes que trabajar. Yo creo que las matemáticas se vieron siempre como algo muy abstracto, muy calculístico, algunas veces era difícil, muchas veces se veía que no estaban conectadas a la realidad... ¿Para qué hacer tanto cálculo mental? y este miedo está muy enraizado en la sociedad y en nuestra cultura. Además, cuando los padres tienen miedo a las matemáticas, se lo transmiten a sus hijos. Ningún padre le dice a sus hijos que le tiene miedo a leer libros, pero con las matemáticas sí que pasa. Yo nos hecho la culpa al profesorado, aunque ahora estamos haciendo un esfuerzo para que ir superando la imagen que se tiene de las matemáticas. Queda mucho por hacer, porque tienen que ser vistas como algo que necesitamos y que está detrás de nosotros. En el momento en el que eso se dé pasaremos a otro nivel.

-¿Si cambia la manera de enseñar, si las matemáticas se mostrasen divertidas, como la lectura, se desharían de ese estigma?

-Claro, hay que enseñar que las matemáticas las podemos utilizar para muchas cosas divertidas y entretenidas. Para enseñar bien matemáticas tenemos que dejar pensar a los niños, no puede ser algo teórico sino que tenga que ver con nuestra cotidianidad. Tenemos que dejar que se equivoquen y que hagan cosas y nosotros tenemos que decirles qué está bien y qué mal, pero hasta que no lo hagan por ellos mismos no van a perder el miedo.

-Hay una frase muy recurrente, sobre todo, entre los estudiantes de Bachillerato: "¿Para qué sirve saber hacer derivadas o integrales?", ¿son necesarias o sería más interesante aprender otra parte de las matemáticas?

-A lo mejor, en vez de decirle a los alumnos cómo son las integrales, de forma teórica y después dar métodos para calcularlas, lo que podíamos hacer es crear la necesidad de aprender a hacerlas, por ejemplo, para calcular áreas de fincas. Hay rectángulos y cuadrados para los que solo hay que ir a la fórmula, pero las cosas no siempre son tan regulares, así que podemos calcular cosas cotidianas, como cuánta pintura vamos a necesitar para pintar un botijo en un cuadro.

-¿Afectan las modas a la enseñanza de las matemáticas, ya que hubo booms del cálculo y también del ábaco?

-No sé si las modas, pero sí que siempre se intentan buscar métodos para que las matemáticas resulten más fáciles, casi todo está inventado. Yo creo que ahora lo que se están creando son herramientas muy potentes para intervenir en el mundo que nos rodea, como las innovaciones tecnológicas, las matemáticas que necesitan las empresas para hacer su actividad más productiva... Las matemáticas son una herramienta muy potente al servicio de la comprensión del mundo. Cada vez, el mundo es más tecnológico, más cuantitativo, hay muchos datos para analizar, somos capaces de generar muchos datos, pero no nos dicen nada, lo que sí que es importante es sacar lo que esos datos tienen detrás.

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