26 de abril de 2017
26.04.2017
La Opinión de A Coruña
Realojo de personas sin hogar El debate

Reflexiones en torno a la solidaridad

Las jornadas de Sor Eusebia para explicar 'Mi Casita' suscitan la unanimidad de arquitectos, médicos y trabajadores sociales sobre su idoneidad y dudas sobre la concienciación que provoca

26.04.2017 | 00:53
Asistentes a las jornadas sobre el proyecto 'Mi Casita' en el Sporting Club Casino.
Reflexiones en torno a la solidaridad

El realojo temporal en módulos habitacionales de personas sin hogar que rechazan los albergues es el objeto del proyecto 'Mi Casita' del Hogar de Sor Eusebia, un propósito solidario que en unas jornadas organizadas estos días por la entidad benéfica han suscitado el respaldo de trabajadores sociales, médicos, arquitectos y representantes vecinales. Las sesiones dieron lugar a numerosas reflexiones sobre el diseño del proyecto, la condición de sus usuarios y el carácter solidario de la ciudad a raíz del rechazo que vecinos de Eirís han mostrado por la elección en su barrio de la parcela en la que se implantaría

Las jornadas Solucións para os sen teito organizadas el lunes y el martes en el Casino por el Hogar de Sor Eusebia, a las que acudieron más de un centenar de personas invitadas y público en general, arrojaron no pocas reflexiones sobre la finalidad del proyecto Mi Casita de la entidad benéfica coruñesa, la implicación en él de las instituciones y los colectivos sociales y la respuesta de los vecinos a su puesta en práctica. La creación de veinte módulos residenciales que den cobijo a personas sin hogar que rechazan el uso de albergues u otros alojamientos ha sido abordada estos días desde distintos puntos de vista (el arquitectónico, el médico, el asistencial), aunque una perspectiva, la vecinal, parece haber cubierto las opiniones surgidas desde los demás ámbitos; o al menos ha sido la que ha suscitado un debate marcado por la polémica.

La elección -y sus consecuencias- de una parcela municipal en el parque de Eirís ofrecida por el Concello sobre la que el Gobierno local ha tardado en ofrecer información al barrio y el bronco malestar mostrado por algunos vecinos de la zona la semana pasada cuando el Hogar de Sor Eusebia trató sin éxito de explicar el proyecto han sido circunstancias que de un modo no deseado por los promotores han condicionado las jornadas.

Un proyecto "necesario". Hay unanimidad en quienes han intervenido en el debate, tanto los ponentes de campos diferentes como el público: ofrecer un alojamiento temporal a través de pequeños módulos habitacionales a personas que viven "y sobreviven" en la calle es una iniciativa bien acogida que puede y debe ayudar a quien carece de recursos y, afectado por trastornos y dependencias, se ha aislado socialmente. Los arquitectos detallaron el diseño que ganó el concurso de ideas e hicieron propuestas sobre su implantación. Los trabajadores sociales aplaudieron la apertura de esta puerta asistencial para colectivos con los que habitualmente trabajan y que tienen dificultades para salir de su difícil situación. Los representantes vecinales que asistieron como público también ensalzaron el objeto del proyecto y destacaron el carácter solidario de la ciudad, aunque criticaron la falta de información institucional.

Un camino de continuidad. Mi Casita es un proyecto que necesita de empuje colectivo para que no se convierta en una anécdota sin evolución, concluyen los expertos. "Trabajo en red", "coordinación" y "articulación de medios", aconsejan desde la Cocina Económica, la asociación Renacer, el albergue Padre Rubinos y el programa municipal de inclusión social. "Colaboración de todos para acabar con el estigma hacia las personas sin hogar", recalca el psiquiatra Juan Carlos Díaz del Valle. "Es muy buena idea, pero tiene que llegar a más, haber más soluciones como esta en Galicia y España. No se puede quedar en un solo espacio que acabe triunfando en la ciudad porque puede atraer a más personas sin hogar de otras zonas y crear hacinamientos", advierte el vocal del Colegio Oficial de Aparejadores Ernesto Calvo.

Sensibilización. La toma de conciencia del sinhogarismo implica a quienes viven o comparten de cerca este drama y lo transmiten al resto de la sociedad. "Somos de los primeros países del mundo con población que ayuda a la gente", destaca Calvo. "La gente tiene que ser solidaria", añade. ¿Qué medidas tomar? Más allá de ceñirse al potencial que define Mi Casita, las jornadas sirvieron también para plantear debates de difícil respuesta, como la prohibición de que se duerma en la calle, como apunta el exdirector de Servicios Sociales José Luis Quintela, "ante la que no se toman decisiones políticas valientes". O la denominación en sí de Mi Casita, cuya semántica ha podido confundir a los vecinos. "No se trata de una casa o una vivencia para la gente sin hogar, sino de un cobijo, un alojamiento", señala uno de los miembros del jurado del concurso y arquitecto, Jacobo Rodríguez-Losada.

Información. "Lo desconocido genera desconfianza", alertó una arquitecta. "Y miedo", añadió una trabajadora social. Avisos suficientemente claros como para subrayar la trascendencia de una adecuada política de comunicación hacia la "comunidad de acogida" -los vecinos que tendrán cerca de sus casas los módulos de Mi Casita- y la ciudad en general. Para ello organizó Sor Eusebia estas jornadas: para explicar qué tipo de usuarios ocuparán los módulos y ofrecer un perfil aproximado de ellos, resaltando sobre todo que las personas sin hogar "no son conflictivas" sino que necesitan ayuda; para detallar los equipamientos de prestación y control que tendrán estos espacios; y para concienciar sobre la búsqueda de soluciones habitacionales a colectivos vulnerables.

Respuesta vecinal. Aseguran los organizadores que invitaron a las jornadas a vecinos de Eirís a quienes la semana anterior quisieron explicar Mi Casita, pero no fueron. Sí lo hizo, ayer, la presidenta de la Federación de Asociaciones Vecinales de A Coruña y Área Metropolitana, Luisa Varela. Defendió "el derecho de los vecinos a tener precaución" respecto al proyecto y se sintió dolida por que, tras la agitada asamblea de hace siete días en Eirís, se les "tache de insolidarios". "Estamos a favor de esta iniciativa, pero no se nos ha explicado. Desde el Concello se nos pide diálogo, pero tenía que haber existido antes, ahora está muy enquistado", comenta.

El Concello. Ayer dos ediles del Ejecutivo de Marea acudieron a Eirís a explicar a los vecinos el protagonismo y la postura de la administración local en el proyecto, que propuso a Sor Eusebia otras parcelas alternativas al terreno que ocupa la entidad en Bens para implantar los módulos. La entidad escogió una en Eirís, 1.500 metros cuadrados entre la Lagoa de Eirís, la avenida de Lamadosa y la calle Julio Montero. De momento, el Concello no se plantea, ante la oposición surgida en el barrio, ofrecer otra parcela. "El proyecto no puede nacer sin consenso", apeló este lunes el alcalde, Xulio Ferreiro.

Apoyo político. Mi Casita está respaldado, además de por el Concello, por la Xunta, que se ha reunido en varias ocasiones con Sor Eusebia y financiará un pabellón asistencial situado junto a los módulos. El Club de Leones también costeará los alojamientos. Varios cargos políticos locales y autonómicos de distintos partidos fueron invitados a las jornadas: solo acudieron tres concejales del PSOE.

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