23 de agosto de 2017
23.08.2017

Los hosteleros de la Cormelana defienden que su llegada ha reactivado el entorno

El Concello estudia convertir esta área con locales en Zona Acústicamente Saturada, al aceptar tres alegaciones de vecinos al nuevo plan de ruidos, que aprobará el Gobierno local el viernes

23.08.2017 | 00:48
Las terrazas de los locales de la plaza de la Cormelana.

La plaza de la Cormelana y sus calles adyacentes han sido siempre zonas complicadas. El entorno ha dado un cambio radical gracias, en parte, a la apuesta de los hosteleros. Bares, restaurantes y locales de ocio nocturno reúnen a todos los públicos en un espacio que está disfrutando de una nueva vida. La cruz es la convivencia con los vecinos, sobre todo la nocturna. Los empresarios no entiende por qué el Ayuntamiento estudia convertir esta área, que incluye la plaza José Sellier, en Zona Acústicamente Saturada a petición de algunos residentes. Para evitar esta situación recogerán firmas entre los vecinos y los clientes, que les han transmitido su apoyo tras conocer las novedades del Concello. Creen que el entorno solo saldría perjudicado

Los hosteleros de la plaza de la Cormelana, al final de la calle Orzán, defienden que su presencia ha rehabilitado una zona donde hace poco más de dos años reinaba un ambiente inhóspito y era escenario de conflictos. La Concejalía de Medio Ambiente, que ha aceptado tres alegaciones presentadas por vecinos a la redacción del Plan de Acción en Materia de Ruidos, estudiará convertir esta área con locales de ocio en Zona Acústicamente Saturada (ZAS). La noticia ha preocupado a los propietarios de los bares de la zona, que recuerdan que su actividad ha ayudado a lavar la cara a la Cormelana, plaza José Sellier y las travesías adyacentes.

Tras conocer los planes del Concello de incluir la zona en las fichas de actuación prioritaria a través de este diario, los hosteleros se han movilizado para defender su labor de regeneración de estas calles y plazas así como expresar que cuentan con el apoyo de vecinos. "Buscamos una hostelería de calidad", coinciden y confiesan que su intención es "crear un ambiente familiar" más allá del ocio nocturno. La Cormelana, alegan, es ahora el punto de encuentro de familias que buscan una terraza tranquila en la que sus hijos también puedan jugar. Añaden que, por la noche, los jóvenes frecuentan bares como La mar salada o La Tacaña, que respetan su horario de apertura. "Los fines de semana, la calle queda vacía a las tres de la mañana", señala uno de los propietarios.

Hace solo dos años, los residentes denunciaban que el ambiente en la plaza había empeorado y presentaron denuncias en el Ayuntamiento por diversos sucesos. Uno de ellos, por ejemplo, cuando un cliente de un bar había sido agredido por otro con una barra de metal. En aquel momento, los vecinos reclamaban seguridad y tranquilidad.

En este contexto, una serie de locales decidieron emprender en la zona y darle una nueva vida a los bajos, que reciben otro tipo de público. "Los empresarios hemos apostado por abrir aquí y hemos ganado", comentan los propietarios, que defienden que ahora hay un buen ambiente en una zona que se ha vinculado durante muchos años a los problemas.

El auge de la plaza José Sellier, donde se abrieron locales como La Urbana o el Baobab, se extendió hacia la Travesía y la plaza de la Cormelana. El primero en asentarse fue La mar salada, al que le costó arrancar pero que ahora se llena cada fin de semana de gente joven. Su hermano, La mar de bonita, no solo atrae a la juventud en horario nocturno sino que también es un local para familias, como el Bar Kvras. Ambos han instalado sus terrazas en la plaza, que ahora cuenta con un mobiliario actualizado y adecuado para todos los públicos.

La decisión de que, en un futuro, el entorno se declare como Zona Acústicamente Saturada (ZAS) provoca "descontento y preocupación". El Ayuntamiento recibió tres alegaciones en las que se reclama más control en este espacio para que los clientes no salgan a la calle con sus consumiciones y generen ruido en las horas de descanso. Una de ellas propone que los locales se trasladen a "otro tipo de espacios en los que no molesten ni perjudiquen la salud" de los vecinos. Sin embargo, algunos residentes, que a su vez son clientes de los bares, han trasladado su apoyo a los propietarios, que planean recoger firmas para entregarlas en el Concello y poder evitar que el área se convierta en ZAS. "Es una plaza con vida y eso es bueno para todos", comentan.

Este viernes, el Plan de Acción en Materia de Ruidos se someterá a valoración en la junta de gobierno, ya con el texto modificado y con las alegaciones de los vecinos incorporadas a la redacción. Este documento incorpora las plazas de la Cormelana y José Sellier y las calles adyacentes como localizaciones más expuestas al ruido. Así, tras la aprobación del plan y según la alegación aceptada, el Concello estudiaría añadir al entorno a la lista de ZAS, una figura de protección creada en 2007, por los problemas con el botellón y el consumo de alcohol en la calle, que generaron enconadas protestas vecinales en lugares como la plaza del Humor.

Tenían por objetivo "reducir la influencia del ocio nocturno sobre el descanso de los vecinos, con diferentes medidas, como la prohibición de la apertura de nuevos locales de ocio, ayudas para la sustitución de ventanas, campañas de inspección o subvenciones al cambio de categorías de locales". Barrera, Orzán, Torreiro, Pastoriza, Estrecha de San Andrés, plaza del Humor, Olmos... son algunas de las vías del mapa municipal de ZAS.

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