02 de diciembre de 2017
02.12.2017

La tramitación aún pendiente del poliducto retrasará el traslado de Repsol a Langosteira

Tras recibir el visto bueno a la declaración ambiental falta por aprobar el proyecto constructivo, la declaración de utilidad pública, las expropiaciones y las licencias de obras. Debería empezar a operar allí en abril

02.12.2017 | 12:50
Instalaciones portuarias de Repsol en los muelles interiores de la ciudad.

El acuerdo entre el Puerto y la compañía establecía el próximo abril para el inicio de actividades en la nueva dársena

La aprobación por la Consellería de Medio Ambiente de la declaración de impacto ambiental del poliducto y el pantalán que Repsol debe construir para operar en el puerto exterior no implica que ambas actuaciones vayan a realizarse de inmediato, ya que antes de que comiencen las obras habrá que llevar a cabo otros trámites imprescindibles. Eso implicará que la compañía energética no podrá operar en punta Langosteira el 14 de abril de 2018, como figura en el acuerdo que firmó en octubre de 2013 con la Autoridad Portuaria, ya que este proyecto tiene un plazo de ejecución de un año.

Tras haberse publicado la declaración de impacto ambiental, cuya tramitación duró dos años y medio, ahora habrá que aprobar el proyecto de ejecución de las obras y recibir la autorización de la Consellería de Industria al mismo. Industria sometió a exposición pública este documento en agosto durante un mes para la presentación de alegaciones junto a la declaración de utilidad pública del proyecto que permita llevar a cabo las expropiaciones de los terrenos necesarios, proceso que igualmente habrá que realizar antes de comenzar los trabajos. Otro trámite que deberá efectuarse será la solicitud de las licencias de obras a los ayuntamientos de A Coruña y Arteixo, por cuyos territorios discurrirá el poliducto.

A pesar de que sería imposible instalar tanto el poliducto como el pantalán en cuatro meses y medio, el Puerto mantiene en las cuentas de 2016, publicadas el pasado mes de septiembre, que el traslado de Repsol al puerto exterior "avanza al ritmo previsto" con el objetivo de que empiece a trabajar allí en abril de 2018. Y esto aunque en marzo de este mismo año el presidente de la Autoridad Portuaria, Enrique Losada, admitió que contaba ya con que la entrada en servicio de las instalaciones de la refinería se produciría a lo largo de 2018, sin concretar una fecha exacta.

También Repsol ha dado por hecho este año que el plazo fijado inicialmente no se cumpliría y se marcó como objetivo ganar tiempo durante la fase de realización de los trabajos, en la que pretende adelantar los plazos previstos. La compañía no establece una nueva programación sobre su traslado a punta Langosteira una vez que se haya publicado la declaración de impacto ambiental, ya que la administración autonómica no se la notificó oficialmente. Hasta recibir el acuerdo formalmente, la petrolera no se pronunciará sobre este proyecto, aseguraron ayer fuentes de la compañía.

El poliducto que unirá el puerto exterior con la refinería es indispensable para que Repsol opere en la nueva dársena, ya que a través de esa conducción de 3,8 kilómetros transportará el petróleo crudo hasta su planta. Sin esa infraestructura no podrán realizarse las descargas de la materia prima, que suponen el 60% de su actividad portuaria.

El tendido del poliducto y la instalación de un pantalán en Langosteira obligarán a la compañía a invertir 27 millones de euros. La mayor parte del trazado del poliducto, 2.500 metros, discurrirá por Arteixo, mientras que los 1.300 metros restantes lo harán por A Coruña. Las fincas afectadas son 168, aunque no todas serán expropiadas, ya que en algunas solo se limitarán los usos posibles ante su proximidad a una instalación que supone un riesgo para la población.

Consistirá en una agrupación de 11 tuberías que ocuparán una franja de terreno de 10 metros, a los que añadirán dos más para realizar las labores de vigilancia y mantenimiento de la infraestructura. El recorrido que seguirá coincide en gran parte con la carretera que une Bens con Suevos, ya que irá en paralelo a ella.

Ante la proximidad del mar y de los núcleos de Nostián y Bens, la Consellería de Medio Ambiente exige a Repsol que el proyecto del poliducto disponga de un plan de emergencia frente a la posibilidad de un vertido de los productos que se transportarán.

Precisamente esa cercanía a la localidad de Nostián animó a su asociación de vecinos a presentar una alegación al proyecto en la que reclamaba que se optara por otro trazado, ya que el elegido por la compañía pasa muy cerca del lugar y además lo hace por una ladera rocosa en la que aprecia riesgo de desprendimientos. Repsol introdujo cambios en el trazado original para adaptarlo a la posibilidad de que se construya un enlace entre la carretera provincial de Suevos con la autovía de Langosteira, así como los colectores de agua y saneamiento del puerto exterior y Sabón.

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