20 de enero de 2018
20.01.2018

La publicación del proyecto definitivo de dragado de la ría acumula cuatro meses de espera

"Los mariscadores no podemos tener la misma paciencia que los políticos porque nos va al bolsillo, cuanto peor estén los bancos marisqueros, menos ingresos tenemos", denuncian los trabajadores

20.01.2018 | 01:30
Mariscadores, en la ría de O Burgo.

Han pasado cuatro meses desde que los mariscadores tuvieron la última noticia del proyecto de regeneración de la ría de O Burgo. El pasado mes de septiembre, el Ministerio de Medio Ambiente dio su visto bueno a la Declaración de Impacto Ambiental, así que, solo quedaba incorporar las alegaciones para publicar el proyecto definitivo, que será el que guíe las obras y los plazos. Este paso, sin embargo, todavía no se ha dado. Los mariscadores, que cada vez ven cómo el estuario es menos productivo, sospechan que desde el Gobierno central se esté demorando la publicación de este documento para que se aprueben los Presupuestos Generales del Estado y, de este modo, no tener que incluir más partidas derivadas de la regeneración de la ría

El pasado 11 de septiembre, el Ministerio de Medio Ambiente resolvió las alegaciones al plan de dragado de la ría de O Burgo y dio su visto bueno a la Declaración de Impacto Ambiental. Desde ese día no se han producido más avances, salvo la publicación del documento en el Boletín Oficial del Estado (BOE) , unos días más tarde, sobre las actuaciones previstas para regenerar el estuario.

El colectivo de mariscadores a pie denuncia la tardanza en la publicación del proyecto autorizado, que será la base sobre la que se asiente el dragado de la ría. Sin este documento, no se pueden reservar partidas presupuestarias ni sacar a concurso los trabajos. "Los mariscadores no podemos tener tanta paciencia como los políticos, porque nos va al bolsillo, porque cuanto peor está la ría, menos ingresos tenemos y, lamentablemente, los gastos son los mismos o, incluso, superiores", explica el portavoz del colectivo, Manuel Baldomir, que denuncia que ninguna de sus demandas de información cuenta con respuesta.

"Le mandamos varias solicitudes de reunión a la Demarcación de Costas para ver si nos pueden decir algo, pero no recibimos ninguna contestación", se queja Baldomir, ya que, si bien el proceso empezó en 2013 ajustándose a todos los plazos marcados, se estancó en los trámites de impacto ambiental, que duraron más de tres años cuando no deberían haber llegado a los 24 meses.

Los mariscadores temen que esta tardanza en publicar el proyecto definitivo y que el secretismo que hay alrededor del documento proceda de una intención de dilatar el proceso hasta que se aprueben los Presupuestos Generales del Estado, de modo que no tengan que incluir grandes partidas económicas para la ejecución de estas obras.

En junio del año pasado, la ministra de Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, dijo en el Congreso de los Diputados, en una comparecencia forzada por En Marea, que hasta que no hubiese Declaración de Impacto Ambiental sería imposible consignar presupuesto y marcar los plazos de ejecución. De los 46,3 millones que preveía necesarios el proyecto de dragado redactado en 2015, los Presupuestos Generales del Estado solo reservaban el año pasado un millón de euros y siete en total hasta 2020, volviendo a alargar la actuación, ya que el proyecto estimaba que las obras habría que ejecutarlas en un plazo máximo de 23 meses.

La publicación del proyecto definitivo implica incorporar las alegaciones que se estimaron oportunas en la Declaración de Impacto Ambiental, como que se establezcan más medidas de control durante los diez años posteriores a la ejecución del dragado o que se analice la presencia de varios tipos de hidrocarburos y químicos omitidos en los análisis previos. Han pasado cuatro meses desde la publicación de este documento en el BOE y, por ahora, nada se sabe de cuándo dará el Ministerio de Medio Ambiente el siguiente paso.

A pesar de que el proyecto despeja muchas dudas de cómo será la regeneración de la ría, mantiene en el aire otras que son importantes para los mariscadores, como si recibirán compensaciones por el tiempo en el que dejen de faenar y también cuándo será compatible su actividad con la de las máquinas.

"Nosotros esperamos que se haga y que no tarde mucho, porque cada vez es peor", explica Baldomir y es que, actualmente, ya solo bajan a faenar "treinta o cuarenta" profesionales, porque muchos han tenido que renunciar a su carné por no poder hacer frente a las cuotas de la Seguridad Social y a los gastos derivados de su actividad. Los mariscadores se quejan de que hace mucho tiempo que no consiguen llegar al límite del cupo que tienen fijado -siete kilos de cada tipo de almeja, extra, terciada y japónica y diez kilos de berberecho- por persona y jornada. Ayer, entre todos los mariscadores -unos 33 aproximadamente- arrancaron de los bancos marisqueros 46 kilos de almeja fina extra, 53 de fina terciada, los mismos de berberecho y 72 kilos de japónica, cuando tendrían permitido extraer 231 kilos de cada uno de los tipos de almeja y 330 de berberecho.

"Ahora, además, tenemos que esperar a que lleguen los meses de febrero y marzo para ver si conseguimos pasarlos sin que suban los niveles de hidrocarburos, como pasó el año pasado, porque si suben puede estar la ría cerrada más de un mes, como ya pasó en 2015", explica Baldomir. Después de estos meses iniciales del año, en los que los análisis de hidrocarburos suelen elevarse, llega la primavera, otra época a la que los mariscadores temen, porque suele traer aparejada la presencia de toxinas y, con ellas, la prohibición de faenar hasta que la propia ría se deshaga de ellas.

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