09 de marzo de 2018
09.03.2018
Una jornada de reivindicación feminista

La calle tiene nombre de mujer

Unos 33.000 manifestantes secundan las marchas feministas del 8-M en la ciudad para reclamar igualdad laboral y combatir la discriminación y la violencia de género - El Obelisco y María Pita congregaron multitudes

09.03.2018 | 09:16
La calle tiene nombre de mujer
Mujeres de una de las marchas feministas se manifiestan en la plaza de María Pita ante la estatua de la heroína.

Decir que media ciudad estaba ayer por la tarde en la calle puede parecer una exageración, pero la sensación era de que hasta cien mil coruñesas y coruñeses llenaban varias calles céntricas para clamar por la igualdad de las mujeres y contra las diferencias de género. Las dos manifestaciones convocadas por el Día de la Mujer congregaron a unas 33.000 personas, según las estimaciones de la Policía Local: 22.000 acudieron a la que promovió la Plataforma Feminista Galega, que transcurrió entre el Obelisco y la plaza de la Constitución, en la Ciudad Vieja; otras 11.000 secundaron la impulsada por la Marcha das Mulleres, el BNG y la CIG, desde la plaza de Pontevedra hasta la plaza de España.

Las dos marchas del 8-M en la ciudad compartieron el mismo grito: la defensa de la mujer frente a la brecha salarial, el repudio a la violencia machista y la demanda de empleos dignos y sin discriminaciones, con el mismo respeto e igualdad de oportunidades. Cada manifestación se movió al son de lemas feministas y solidarios, también críticos y combativos, en voz alta o con megáfono, desde las cabeceras y entre las multitudes, con o sin pancartas.

"Queremos emprego, traballo xa temos", "menos violencia e máis intelixencia", "queremos camiñar seguras, de noite e de día", "fóra o machismo das institucións", "non somos escravas, somos traballadoras" o "se nós paramos, o mundo para" fueron algunas de las consignas cantadas por el numeroso público. "Queremos un mundo mellor para todas y para todos", proclamaron desde el casco histórico, en la lectura de un texto, las organizadoras de la marcha más multitudinaria.

Esa impresión de que los manifestantes (mujeres, hombres, niñas, niños, abuelos, abuelas) fueron más que los calculados por el 092 la provoca más de un hecho. Que cuando la cabecera de la marcha de la Plataforma Feminista Galega se había detenido un instante poco antes del hotel Finisterre, aún había gente del mismo grupo que no había llegado al edificio de la Autoridad Portuaria. Que de tanto vecino que se congregó ante la sede de Capitanía, la misma manifestación se partió en dos y un grupo muy numeroso se detuvo en la plaza de María Pita, a donde bajaron poco después muchos de quienes habían llegado hasta la Ciudad Vieja. O que resultó complicado moverse y avanzar por algunas calles, como San Andrés, Panaderas, la calle de la Torre -la Marcha das Mulleres siguió incluso hasta las estrechas calles de As Atochas- incluso en el Obelisco, un embudo humano que durante varios minutos inmovilizó a quienes se vieron rodeados de personas por todos los lados. "El 8-M del próximo año pediremos acabar en María Pita", propusieron las promotoras de la manifestación de la plataforma al verse desbordadas por el público en la plaza de la Constitución. Los decibelios subieron tanto como cuando minutos antes los allí congregados comenzaron a saltar al grito de "que bote, que bote, machista el que no bote".

Coruñeses de todas las edades se unieron a las convocatorias callejeras del Día de la Mujer en una jornada festiva en A Coruña que, aunque evitó la lluvia, soportó un incómodo viento durante la tarde. El color morado adornó bufandas, gorros, lazos y ropas de gran parte de los asistentes, pero no fue necesario un único color para proclamar un mensaje común en defensa de las mujeres. Y la música, cual día de fiesta con tendencia a los ritmos kilomberos y a la tradición musical gallega, acompañó cada caminata; incluso algunas antorchas iluminaron la que avanzó por San Andrés.

La capacidad de atracción que tuvieron las marchas fue tal que algunos vecinos, desconocedores de que se estaban celebrando dos casi al mismo tiempo -una arrancó a las 19.00 horas, la otra media hora después-, se mostraban sorprendidos, entre la confusión y el ruido, por las miles de personas que se movilizaban por las calles del centro urbano.

La edil de Igualdade e Diversidade, Rocío Fraga, estaba en la primera línea de la manifestación que empezó en el Obelisco. Entre la multitud participaron el alcalde, Xulio Ferreiro, y los ediles Alberto Lema, Xiao Varela y Claudia Delso, entre otros. Concejales del PSOE y el BNG participaron en otras marchas o las apoyaron, así como otros actos programados en el Día de la Mujer, como los de por la mañana en la plaza de la Fábrica de Tabacos. La Corporación aprobó en el pleno del mes de febrero la solicitud de apoyo a la huelga general de mujeres del 8 de marzo para expresar la desigual situación laboral que padece la población femenina en una moción promovida por el Gobierno local que respaldaron todos los grupos salvo el Partido Popular, que se opuso.

La misma causa fue defendida a lo largo del día por otros colectivos, uno de ellos el de las periodistas de la ciudad, incluidas las de este periódico. Medio centenar de profesionales de distintos medios, con indumentaria de color negro y adornos morados, se citaron a media mañana en los jardines de Méndez Núñez, delante de la estatua de Emilia Pardo Bazán, para leer un escrito reivindicativo y defender la igualdad de condiciones en el ejercicio de la profesión y atacar la discriminación y la violencia machistas. Otro alegato en una jornada en la que las calles de la ciudad, tuvieron nombre de mujer.

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