11 de marzo de 2018
11.03.2018
Propuestas para el nuevo plan de movilidad

Un cambio de rumbo para el bus urbano

Las asociaciones de vecinos de la ciudad plantean sus propuestas para el transporte público ante el proyecto municipal de modificar las líneas e implantar un modelo basado en el transbordo y el carril bus

11.03.2018 | 13:24

Paradas a no más de 300 metros de distancia, trayectos más cortos aunque haya que hacer transbordos y carril bus en algunas calles para garantizar la fluidez son las claves que definen el nuevo plan de movilidad que está ultimando el Gobierno Local y que contempla que los buses interurbanos se detengan como los urbanos al entrar en la ciudad. Tras tres décadas sin apenas cambios en la red, las asociaciones de vecinos están expectantes ante la propuesta. Piden que cuenten con ellos para formular las nuevas rutas. Respaldan la idea de los transbordos, siempre que se garanticen las frecuencias y se mantengan líneas directas a hospitales y universidad, y ven en el carril bus un posible aliado para mejorar la movilidad

El nuevo plan de movilidad empezará a hacerse visible a partir de mayo y junio, cuando el Concello inicie sus reuniones sectoriales, es decir, cuando se lo presente a los vecinos, pero también a la Universidade da Coruña, a los centros comerciales y polígonos industriales. El objetivo es explicarles a jóvenes y mayores cómo funcionarán las líneas de bus urbano a partir de 2019 e introducir las aportaciones que estos sectores de la población consideren necesarias para mejorar el servicio.

En los planes municipales está hacer este trabajo previo de difusión antes de que acabe este año e implantar el nuevo mapa de rutas con la llegada de 2019, pero, ¿en qué consiste este nuevo plan de movilidad? El coordinador del proyecto, Salvador Rueda, de la Agència d'Ecologia Urbana de Barcelona, explica que la idea sobre la que pivota este plan de movilidad es la de hacer que toda la ciudad esté conectada por bus urbano y que no importe desde qué lugar se quiera ir a un punto concreto del municipio, porque todos los barrios estarán unidos.

En el plan de movilidad consta también que las paradas estarán a una distancia máxima unas de las otras de unos 300 metros y que los buses interurbanos pararán como si fuesen urbanos cuando entren en la ciudad. La filosofía del plan es que los trayectos sean más cortos y que, aunque haya que hacer transbordos, la movilidad sea mucho más fluida que la actual, ya que se reduciría la frecuencia de paso. Para esto, el redactor del plan explica que será necesario recuperar el carril bus en algunas calles porque garantiza que el transporte público consiga ser más eficiente que el privado.

Pero, ¿qué opinan las asociaciones vecinales de estas modificaciones? Algunas creen que se cumplirán algunas de sus viejas reivindicaciones, como que la de contar con líneas que les lleven directamente a los centros hospitalarios o a la Universidade, otras, sin embargo, consideran que será demasiado cambio para tan poco tiempo y que la cercanía de las elecciones municipales y un eventual cambio en el Gobierno local puede dar al traste con la aplicación del nuevo plan.

Tienen dudas también de cómo se instalará en carril bus y por dónde y también sobre cómo será la transición porque el sistema de buses actual -que el redactor del proyecto califica de "suma de líneas"- lleva más de tres décadas sin sufrir grandes cambios, tan solo modificaciones en la red. Ahora se enfrenta a una reordenación total en la que las rutas cortas y los intercambiadores cobrarán protagonismo.

El expresidente de la asociación vecinal de Atochas-Monte Alto-Torre de Hércules, Alberte Fernández, denuncia que los autobuses que proceden de localidades como Carballo tienen un horario diferente al que marca la estación de autobuses.

"Lo de que los buses vayan al centro está muy bien para la gente que viene de paseo, pero para los que lo utilizamos para venir a trabajar o porque tenemos que ir al médico, no funciona", explica Fernández, quien teme, además, que tras las elecciones municipales, si hay cambio de gobierno, se desmantelen todas las acciones que se realicen hasta entonces.

Otro representantes vecinales, como Ramón Mañana, de O Birloque, o Paulo Sexto, de A Gaitera, respaldan la apuesta por los transbordos, siempre y cuando se garantice la frecuencia de paso de los autobuses y que se mantengan líneas directas a centros hospitalarios y universidades. Eso resulta innegociable para los representantes vecinales.

Para Sexto, el Concello debe tener en cuenta la opinión de los colectivos vecinales, una opinión que comparte también Mónica Calvo, presidenta de la agrupación de Novo Mesoiro, uno de los barrios que en los últimos meses más ha hecho escuchar su voz en favor de un mejor servicio de transporte público, ya que su lejanía del centro y la falta de conexión directa con los hospitales perjudica a los vecinos.

¿El carril bus? Aquí el debate ya tiene matices. Aunque buena parte de ellos consideran que se trata de un sistema adecuado para mejorar la movilidad en la ciudad reclaman de antemano soluciones para evitar las quejas de comerciantes y vecinos por la retirada de plazas de aparcamientos. "Hay que tener alternativas", subraya Aida Antón, representante de los vecinos de Os Mallos-Sagrada Familia. Lo que todos tienen claro es que tras tres décadas sin apenas cambio se acerca la hora de renovar el mapa de rutas .

Una entrada aún mayor de líneas interurbanas a la ciudad de la que se produce ahora es bien recibida por las entidades vecinales si con ella se consigue reducir el número de vehículos particulares que invaden a diario el casco urbano. Domingo Verdini, de O castrillón-Urbanización Soto, destaca la novedad de que estas rutas se dividan además en exprés, semiexprés y locales, como plantea Rueda.

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