06 de mayo de 2018
06.05.2018
Los límites a la autonomía personal Testimonios de atención

La mente abierta para no apagarse

Carmen Mellado, con el grado más alto de dependencia, practica varias actividades en su centro de día, entre ellas informática - "Procuro gobernar a mi mente, no que lo haga ella"

06.05.2018 | 01:28
José Luis Castro enseña a Carmen Mellado a manejarse con un ordenador en la sede de Cruz Roja.

José Luis Castro es miembro del equipo de socorros y emergencias de la Cruz Roja en A Coruña y forma parte del programa social Asistide en colaboración con el Deportivo, que moviliza hasta Riazor a socios del club que tienen dificultades para desplazarse al estadio. Desde agosto pasado, y como voluntario que es desde hace dos años, se ha sumado al centro de día -con 35 plazas ocupadas y una lista de espera larga- para gestionar productos de apoyo, hacer seguimientos de usuarios y enseñar a las usuarias nociones básicas de informática. Una de sus cuatro alumnas es Carmen Mellado Pargas, una extremeña con "muchos años" en la ciudad que en junio cumplirá 84 y que todos los días acude a la instalación.

Carmen, que fue cocinera y hostelera, vive con su hijo y su dependencia es de grado III, el más elevado, por lo que necesita ayuda para realizar no pocas actividades de la vida diaria varias veces al día. En Cruz Roja invierte sus horas en bastantes actividades y los ordenadores y las tablets acaban de llamarle la atención. "Hay que tener la mente abierta y ocupada, si no nos apagamos, y yo soy de las personas que procura mandar a su mente para que la mente no me gobierne", comenta y se define.

Esta mujer hace psicomotricidad en el centro de día, gerontogimnasia, witerapia -"ahí soy la campeona", informa con orgullo- y ahora informática, una hora temprano por la tarde todos los jueves. "Yo estoy encantada con los voluntarios que me han atendido, todos nos tratan muy bien", destaca.

La terapeuta ocupacional Lorena López dice de Carmen que es una mujer "con afán de superación", perseverante, luchadora y agradecida. "De las que toman sus propias decisiones", añade ella. Su profesor de informática, José Luis Castro, no puede estar más de acuerdo. "Es culta y muy despierta", añade. Sus alumnas son distintas, "cada una con diferente nivel cognitivo". "Aprendo mucho de ellas", asegura.

En sus clases hablan mucho, se entretienen, trabajan primero en papel y luego trasladan lo que preparan a la tablet o al ordenador, donde también hacen crucigramas y solitarios. El otro día viajaron por Extremadura a través de Google Maps y abrieron imágenes de lugares y monumentos muy familiares para Carmen Mellado.

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