04 de julio de 2018
04.07.2018
La Opinión de A Coruña

El doble rasero de las paradas antiacoso del bus

Usuarias del transporte público y activistas consideran que es una medida que protege a las mujeres, pero que las hace sentir menos libres

04.07.2018 | 01:12
Una mujer y una niña suben a un bus urbano.

A pocos días de que empiece a funcionar la parada a demanda de las mujeres en el bus búho para acercar lo máximo posible a las usuarias a su casa por la noche, algunas de las organizadoras de la gran manifestación del 8 de marzo en la ciudad hablan de la medida. María Dolores Carreira, del Movemento Feminista A Coruña, y María Vázquez, de la Plataforma Feminista Galega, tienen "sentimientos encontrados", por una parte, creen que su libertad en el espacio público se está viendo limitada, que están "dando pasos atrás", pero, por otra, piensan en la seguridad, sobre todo, en la de las jóvenes que salen por la noche y que usan el bus para volver a casa, y la ven necesaria.

Piensan en las que viven en Novo Mesoiro o en O Birloque, en barrios en los que, por la noche, no hay vida y en los que el peligro para las posibles víctimas aumenta, al no haber negocios abiertos ni vecinos que puedan ayudarlas en caso de ser atacadas. "Todo lo que se haga para evitar situaciones de peligro, nos parece bien", explica el presidente del comité de empresa de la Compañía de Tranvías, Alberto Couselo, que considera que, sin embargo, el momento en el que las mujeres entran en el portal "es peor que el camino a casa", aunque cree que es "importante" que las administraciones se involucren para combatir la violencia machista. Para Carmen Armada, la coordinadora de Esquerda Unida Coruña, actualmente, es una medida "necesaria" y pone el foco no solo en que las mujeres puedan bajarse un poco más cerca de su casa sino también en que tendrán como "aliados" a los conductores del transporte público, que podrán fijarse en si alguien más se baja en la parada solicitada y en si el entorno es tranquilo para que pueda llegar a casa. "Esperamos no tener que necesitar, en el futuro, este servicio", decía ayer Armada, que considera que, actualmente, la calle "no es un espacio seguro por las noches" para las mujeres que caminan solas.

El alcalde de A Coruña, Xulio Ferreiro, adelantó ayer que el servicio, aprobado por unanimidad en el pleno del lunes a propuesta del PSOE, empezará este mes y que el Concello lleva "semanas trabajando" en esta medida con la Compañía de Tranvías. La concesionaria del bus urbano dice que apoya todas las medidas que se pongan en práctica para luchar contra la violencia machista, aunque el Concello y la firma tendrán que acordar todavía los criterios técnicos de este nuevo servicio, por ejemplo, en qué lugares podrá parar el bus y en cuáles -por no permitirlo el código de circulación o por suponer un peligro, entre otras variables- no podrá hacerlo. Los conductores tendrán que recibir formación sobre la puesta en marcha de esta nueva forma de trabajar.

Las usuarias que quieran que el bus haga una parada intermedia para dejarlas más cerca de sus casas tendrán que comunicárselo al conductor al subirse y tendrán que quedarse en la parte delantera del vehículo para bajar por la puerta del conductor. Estas paradas antiacoso permiten que ningún otro usuario sepa con antelación en qué punto se va a bajar la viajera.

BUS BÚHO

El bus Búho de A Coruña sale del Obelisco y recorre Monte Alto, Riazor, Labañou, sube por la ronda de Outeiro hasta llegar a la estación de tren, va por Elviña, O Birloque, Someso, Novo Mesoiro, Monelos, O Castrillón y para en Os Castros, por lo que las vecinas que residan en Os Rosales no tendrán paradas cercanas a su casa en el recorrido. Esta medida funciona ya en Vigo desde el mes de febrero, en Nantes lo hace desde el año 2015 y el modelo se ha ido extendiendo por otras ciudades de España.

"Yo vivo en el centro y tengo 52 años y pienso que, con esta medida, somos menos libres a la hora de hacer uso del espacio público, pero después pienso en mi hija o en sus amigas y creo que tiene que prevalecer la seguridad", argumenta Carreira. Para Vázquez, que está de acuerdo con ella, es también una muestra de que "los organismos empiezan a actuar" contra la violencia machista.

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