20 de septiembre de 2018
20.09.2018
La Opinión de A Coruña

Los habituales del Campo de Marte se suben al árbol

Alejandro Mosquera retrató a los paseantes y colgó sus creaciones en los troncos para mostrar cómo "las personas acaban formando parte del paisaje"

20.09.2018 | 01:26
Alejandro Mosquera posa con su ilustración en el Campo de Marte.

Un árbol en el que, en lugar de frutos, hay personas. Así es la ilustración creada por el arquitecto Alejandro Mosquera. Un dibujo que quiso compartir con los usuarios del Campo de Marte en vez de dejarlo guardado en un cajón de su escritorio. "Quise modificar un poco el espacio y colocar las copias de la ilustración en los árboles", confiesa.

La idea nació cuando empezó a visitar cada día el Campo de Marte. "Hace poco que me mudé a Monte Alto y voy al parque a leer después de comer", revela. Pero su atención pasó de las hojas de la novela a las personas que se encontraban a su alrededor. "Me di cuenta de que siempre veía a la misma gente, sobre todo mayor. Siempre sentada en el mismo lugar". Se le ocurrió entonces hacer una ilustración para transmitir "cómo las personas acaban formando parte del paisaje".

Un significado que también hace referencia al mundo en el que vivimos, "en el que los jóvenes siempre tienen estrés y van muy deprisa". "Allí, en el parque, vi a señores sentados en un banco durante horas. No tienen prisa. Y hacen que el espacio siempre sea igual", comenta.

Eligió un árbol para su dibujo, no solo porque se puede encontrar en el Campo de Marte, sino porque es un "elemento estático". "Encima, como frutos, están las personas", explica. En sus creaciones, expuestas en su Instagram (@alemosgar), Alejandro Mosquera tiende a relacionar "el cuerpo humano con su entorno". "Por ejemplo, tengo un dibujo del mapa de Europa en el que los países son personas", cuenta.

Para compartir con el resto del mundo su particular homenaje "a los maestros del estar", Mosquera decidió hacer copias de su ilustración y las fue colocando por los árboles del parque. "Después me senté en un banco para observar qué hacía la gente, cuál era su reacción. Las personas se levantaron de los bancos para ver qué era", recuerda. Un gesto que le ilusionó pero que a su vez le hizo pensar que acababa de "modificar el paisaje". "Por un día todo fue distinto", dice orgulloso. Una mujer se acercó al arquitecto para felicitarle por su trabajo y un niño creyó que se trataba de un "juego de pistas". Cada uno tiene su propia interpretación de un dibujo que demuestra que el arte y la vida van de la mano.

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