30 de septiembre de 2018
30.09.2018
La Opinión de A Coruña

Arquitectura de exposición

La Fundación Mies van der Rohe muestra los inmuebles que sus premios han destacado en las tres últimas décadas, dos de ellos coruñeses

30.09.2018 | 01:01
El Centro de Investigaciones Científicas Avanzadas, en Elviña y el Museo de Ciencia y Tecnología.

Dos edificios de la ciudad se cuelan en la élite de la arquitectura española de los últimos 30 años. Forman parte de las 300 obras, 12 gallegas, que en su momento fueron candidatas a los premios Mies van der Rohe y que se exponen en la fundación que lleva el nombre del arquitecto en Madrid hasta el 28 de octubre. Los elegidos son un edificio de investigación del campus de Elviña y el Centro de las Artes de Labañou, hoy Museo Nacional de Ciencia y Tecnología.

La construcción más reciente es el Centro de Investigaciones Científicas Avanzadas (CICA), ubicado en el campus de Elviña. Fue uno de los inmuebles cuyo desarrollo se paralizó al estar levantados sin licencia y en suelo no apto, cuestión que acabó con la destitución de un vicerrector y su imputación, una causa sobreseída. Era una gran inversión, de casi cuatro millones de euros, para ampliar espacios para los investigadores. Pudo ser regularizado en 2014 e inaugurado en 2015. Con la crisis y los recortes en financiación, ha sido el último gran nuevo edificio abierto por la UDC, que tuvo que meter tijera en infraesructuras para que docencia e investigación resultasen menos afectadas.

El edificio está firmado por Ángel Rico y Manuel Vázquez y forma parte del parque tecnológico de la UDC, con siete edificios que se concatenan entre sí. El plan urbanístico dispone que cada edificio esté formado por dos volúmenes, de cuatro y dos plantas, separados entre sí por un espacio público peatonal para comunicarlos.

Ángel Alonso y Victoria Acebo diseñaron el otro inmueble seleccionado. El proyecto fue ideado por la Diputación como un hito en el paseo marítimo para albergar un conservatorio de danza y un museo, además de otras dependencias provinciales. Pero el imponente continente terminado en 2009 se quedó sin contenido y estuvo cerrado 1.000 días. Nadie lo quería ni nadie lo inauguró. Hasta que llegó a la cartera ministerial de Cultura un coruñés, César Antonio Molina, y ofreció una solución. Lo convirtió en la primera sede del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología fuera de Madrid. El diseño fue capaz de adaptarse a su nueva función. Obtuvo el premio de Arquitectura Joven de la IX Bienal de Arquitectura Española en 2007.

Además de los dos proyectos coruñeses, hay otras diez obras gallegas destacadas en la muestra: el centro de salud de Domaio (Irisarri y Piñera): la Facultad de Periodismo de Siza y el Centro de Altos Estudos Musicais (Ensamble Estudio) en Santiago; la Fundación Barrié (Mansilla y Tuñón) y la sede del COAG (Irisarri y Piñera) de Vigo; el auditorio de Illa de Arousa (Manuel Gallego); el Museo de la Historia (Nieto Sobejano) y el auditorio (Paredes Pedrosa) de Lugo; la Casa Chao de Corcubión (Creus y Carrasco); y el Museo de las Peregrinaciones de Santiago, también de Manuel Gallego.

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