04 de noviembre de 2018
04.11.2018
La Opinión de A Coruña
La ciudad que viví

Una infancia entre la aldea y la ciudad

Mis padres nacieron en Meirás y San Pedro de Nós, por lo que mis pandillas fueron tanto de O Montiño, el barrio en el que viví, como de ambas localidades, en las que pasaba los fines de semana con mis padres para estar con mis abuelos

04.11.2018 | 01:32
José Manuel, a la izquierda, con su madre y su hermano Carlos.

Me crié en la calle Antonio Ríos, en la zona de O Montiño, con mis padres, José Antonio y Soledad, y mi hermano Carlos. Mi padre, nacido en Meirás, trabajó como delineante con diferentes arquitectos, mientras que mi madre, natural de San Pedro de Nós, se dedicó a las labores de la casa. Mi primer colegio fue el de La Laguna, situado en O Montiño, donde estuve un par de años, ya que luego pasé a los Maristas, donde estudié hasta que fue a la Universidad.

Allí empecé Arquitectura, carrera que no terminé porque decidí adentrarme en lo que entonces eran los incipientes estudios de Informática, que en aquel momento eran algo revolucionario. Como se empezaban a informatizar las empresas y las entidades oficiales, estudié todo lo que pude y al mismo tiempo empecé a dar clases de Autocad, lo que me permitió también trabajar en muchos estudios de arquitectura, que me pedían que les hiciera bocetos de sus proyectos.

Tras haber adquirido suficiente experiencia, me establecí como autónomo con mi amigo Antonio para abrir una pequeña tienda de informática en la que desarrollé casi toda mi vida profesional instalando equipos de ordenadores para particulares y empresas. En la actualidad, sigo vinculado a este sector, aunque ya sin la tienda.

En mi infancia y juventud fui miembro de varias pandillas, tanto de mi barrio como de los pueblos de mis abuelos. En mi calle tuve como amigos a Óscar, Gustavo, José María, José Antonio, Toni y María, con quienes jugaba en la gran explanada que había en O Montiño. También lo hacía con mis amigos de Meirás y San Pedro de Nós, como Suso, Héctor, Juan y otros en los fines de semana.

Formé parte durante seis años del equipo Ideas Jóvenes, de Meirás, con el que jugamos contra clubes de Betanzos y Sada. Luego lo hice en Bergondo en la liga de peñas y más tarde al fútbol sala en la peña Los Jueves, con la que disputábamos nuestros partidos en el antiguo pabellón de las Calasancias. Ahí tuve como compañeros a Alberto, los hermanos Picado, Quique, Paco y Anselmo, con quienes jugué mientras me lo permitieran las rodillas.

A partir de los quince años empecé a salir con mis amigos, sobre todo con los de Meirás y San Pedro de Nós porque pasaba los fines de semana en casa de mis abuelos. Íbamos a todas las fiestas que había en esas zonas, como las de Meirás, en la que recuerdo que cuando venía Franco a pasar el verano su mujer, Carmen Polo, solía aparecer por allí para asistir a la misa del domingo. Durante años, mi padre, mi abuelo y yo formamos parte del grupo que organizaba una gran sardiñada en las fiestas de Meirás y que dejó de hacerse años después de la muerte de Franco.

Más tarde, los miembros de mi pandilla empezamos a ir a las discotecas más conocidas de la comarca. Otros fines de semana veníamos a la ciudad para ir al cine o a las calles de los vinos, en las que parábamos en los bares y cafés más conocidos.

Me casé con Mari Carmen Varela y tuvimos dos niñas, Laura y Ana. En este momento, mis aficiones son la informática y disfrutar de la familia.

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