23 de noviembre de 2018
23.11.2018
La Opinión de A Coruña
Lluís Torrens Director de Planificación e Innovación de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Barcelona

"El trabajo de cuidador está muy mal remunerado para el valor social que tiene"

"Nos hemos pillado los dedos como sociedad por la falta de reconocimiento a esta figura, y esto ha llevado a una falta de retribución"

23.11.2018 | 02:19
Lluís Torrens, ayer, en Socioloxía.

La Concejalía de Xustiza Social y la Facultad de Socioloxía organizan entre ayer y hoy las Jornadas A Coruña Coidadora. Entre los ponentes, Lluís Torrens, del Ayuntamiento de Barcelona, que habló de un nuevo modelo de atención a domicilio, basado en la mejora de las condiciones laborales y, como consecuencia, en el servicio.

- ¿Qué experiencia ha relatado en las jornadas?

-Hemos cambiado el servicio atención domiciliaria a personas dependientes. Desde la ley de dependencia, en 2007, cuando había 2.000 o 2.500 usuarios, ha crecido a los 20.000 actuales y es un modelo que tiene algunos defectos importantes.

- ¿Cuáles son los problemas principales?

-Primero, la ciudad está dividida en cuatro grandes zonas y los trabajadores se pasan el día moviéndose. El segundo elemento es que es un trabajo con unas puntas horarias muy fuertes. Entre las ocho de la mañana y el mediodía es cuando se concentra la mayor parte de las demandas y esto hace que la mayor parte de los trabajos que se crean en este sector son a tiempo parcial. Si esto lo combinas con un convenio laboral con unos sueldos bajos, como es el de la dependencia, hace que los sueldos finales estén alrededor de los 600 euros mensuales, que no da para vivir y, menos, en Barcelona.

- ¿Cómo es el nuevo modelo?

-Primero, eliminamos el concepto de individualidad. Hemos implantado en algunas zonas de la ciudad unos proyectos pilotos donde trabajamos en el concepto de supermanzana social. Es un reducido territorio con todos los usuarios que viven allí, pongamos 60 usuarios, y creamos un equipo de hasta doce trabajadoras familiares que atienden a estos usuarios y, entre ellas, como equipo, se coordinan para dar todos los servicios que necesitan. Esto permite que estén como mucho a tres o cuatro minutos caminando de todos los domicilios y se fraccionan los servicios. Hasta ahora eran de una hora entera pero ahora acordamos con el usuario la organización. Así alargamos los horarios y así para casi todas las trabajadoras la jornada pueda ser de tiempo completo. Es una mejora.

- ¿Cómo se plantearon este cambio en el Ayuntamiento?

-Llegamos a esta idea por la vía laboral, conociendo un modelo que había en Holanda, que veíamos que era muy satisfactorio para las trabajadoras, en este caso eran enfermeras, pero en atención a la dependencia. Visitamos la empresa y vimos que era un modelo muy novedoso y, por otro lado, éramos conscientes del modelo que habíamos ido desarrollando en Barcelona: de ir acumulando usuarios y más trabajadores con pequeños contratos. Fue un reset del modelo.

- ¿El de cuidador es un trabajo, en general, no valorado?

-Claramente es así. Es un trabajo básico, de los que mayor valor aportan a la sociedad. Tener cuidados a todos los mayores, a las personas con problemas de salud o dependencia es mucho más valioso que ser banquero. Pero, por contra, es un trabajo muy mal pagado y con malas condiciones. Muy mal remunerado para el valor social que tiene. Como sociedad, hemos de hacer un pensamiento: tenemos que tratar mejor estos trabajos que son tan estratégicos, que son importante para la sociedad.

- ¿Cómo se llegó a este punto?

-Hay una parte de culpa de la administración. Si no está dispuesta a pagar más por estos trabajos, al final las empresas ofrecen estos empleos a los precios que les puede pagar la administración. Tiene que haber una compromiso de la sociedad de hacer una valoración más alta de este tipo de trabajos y, por otro lado, de la administración, que tiene que reconocerlo. Es crítico que, en nuestro caso, el Ayuntamiento sea capaz de impulsar la mejora de las condiciones laborales a través de los convenios.

- Además de malas condiciones, el cuidador es invisible.

-La ley de dependencia intentó universalizar una cosa que básicamente estaban haciendo las mujeres, en casa, y de manera invisibilizada. Hemos profesionalizado en parte el sector pero también con mujeres y precarizado. Si le añades el factor de género, todos los trabajos peor pagados de esta sociedad los hacen las mujeres y este es un caso emblemático, igual que el de las camareras de hotel, el comercio? Aquí hay otra lucha, el del reconocimiento del trabajo femenino. En vez de ir a la línea más sanitaria, en vez de crear una categoría que permitiera extender el modelo sanitario, se ha ido por el lado de darle un certificado a trabajos domésticos. Nos hemos pillado los dedos como sociedad por la falta de reconocimiento a esta figura y ha llevado a falta de una retribución.

- ¿Este nuevo modelo se podría adaptar a esta ciudad?

-El modelo que nosotros planteamos es dividir Barcelona en unidades de entre 6.000 y 8.000 habitantes. Nosotros tenemos que crear 250 supermanzanas, aquí en A Coruña serían 30 o 40. Cualquier población que esté por encima de este mínimo se puede plantear trabajar en equipos más pequeños en donde responsabilizas más a los trabajadores de la atención.

- ¿Cómo está siendo la reacción de trabajadores y usuarios?

-Lo que estamos viendo es que, en general, avanzamos hacia una personalización del trato y, por tanto, esto genera una mayor satisfacción y más importancia para el trabajo del profesional. Ellos también se sienten más reconocidos. Habrá más cosas que hacer pero esto es un paso en la línea de lo que nos gustaría para, como en recursos humanos, a la vez que incrementas la calidad del trabajo, el trabajo será más bueno y el cliente, en este caso el usuario, también lo va a percibir. Intentamos que las dos cosas coincidan: a la vez que mejoramos el ámbito de los recursos humanos, mejore la calidad del servicio recibido por los usuarios.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
esquelasfunerarias.es