26 de noviembre de 2018
26.11.2018
La Opinión de A Coruña

Condenado a diez años de prisión un coruñés que abusó sexualmente de su hijastra de 12 años

El hombre abusó de la menor durante un año hasta que ella se lo contó a su madre y a su hermano

26.11.2018 | 17:54

La Audiencia Provincial de A Coruña ha condenado a diez años de prisión y a otros diez de libertad vigilada a un hombre acusado de abusar sexualmente de forma continuada de la hija de su mujer desde que la niña contaba unos 12 años de edad.

Según la sentencia, se considera probado que el hombre inició los tocamientos a la menor cuando esta tenía unos 12 años y que se prolongaron durante un año, hasta que la niña se lo contó a su madre y a su hermano.

El hombre conoció a la menor a través de un juego online donde, según contó la víctima ante el juez, se ofreció a "ser su 'papá'". A través del mismo juego, el hombre entró en contacto con la madre de la menor, con la que inició una relación amorosa y, tras trasladarse ella a vivir a España, contrajo matrimonio.

El condenado y la víctima convivieron juntos desde 2011 y hasta 2013 cuando, en un momento indeterminado, el hombre inició los abusos sexuales a la niña, a la que realizaba tocamientos y se introducía en su cama sin ropa y, tras obligarla a desnudarse, mantenía contactos de tipo sexual.

Un relato sincero

La sentencia considera el relato de los hechos de la menor "sincero, creíble y sin contradicciones" y apela también al informe pericial de credibilidad del Imelga, que observó en la víctima "manifestaciones de malestar psicológico y emocional en relación a los hechos".

Del mismo modo, el hermano de la menor testificó durante el juicio que, al enterarse de los hechos y echar de casa al condenado, éste "intentó justificarse" diciendo que "nunca se había bajado los pantalones" y que había habido "tocamientos" pero "no penetración".

También la madre de la víctima testificó que su hija le había contado que el hombre había empleado con ella las mismas expresiones que utilizaba a la hora de mantener relaciones sexuales con su mujer, lo que la menor no podía conocer de otro modo.

Finalmente, emplea como prueba de veracidad un correo electrónico que el condenado envió a la madre de la víctima poco después de la denuncia y en el que reconoce "el deseo" hacia la menor y emplea expresiones como "nunca la obligué a nada".

Por estos hechos, el hombre ha sido condenado a 10 años de prisión y a otros 10 de libertad vigilada, así como a pagar a la víctima una indemnización de 10.000 euros por daños morales. Del mismo modo, no podrá acercarse a menos de 500 metros de la menor durante una década.

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