30 de noviembre de 2018
30.11.2018

Lo que separa, y une, a chicos y chicas

Un colegio y un instituto de O Castrillón participan en una encuesta sobre igualdad que diferencia hábitos y preferencias de estudio y trabajo y alerta de conceptos estereotipados

30.11.2018 | 01:21
Dolores Mantiñán, Pilar Candelas y Mercedes López, ayer al presentar las conclusiones de Picus.

Unos 250 alumnos de Educación Primaria y Secundaria de dos centros de O Castrillón, el colegio Juan Fernández Latorre y el instituto Monte das Moas, participaron en una encuesta de la plataforma Picus sobre igualdad y violencia de género. Los resultados reflejan, entre otros aspectos, que son más los chicos que hacen la comida en casa que las chicas; que ellas prefieren estudiar Magisterio y Fisioterapia y ellos ingenierías e Informática; que los jóvenes admiran a deportistas y a casi ninguna mujer y que las jóvenes se fijan en ambos géneros; y que los gustos musicales apuntan a artistas con letras inadecuadas para la edad

Más del doble de chicos que chicas de entre 13 y 16 años afirman hacer la comida en casa. Ellas barren o pasan el aspirador más que ellos y ellos se prestan más que ellas a hacer recados o la compra. Estos comportamientos son el resultado que refleja una encuesta sobre igualdad y violencia de género promovida por la plataforma Picus de O Castrillón-Urbanización Soto y realizada a finales del curso pasado en el instituto Monte das Moas a 52 alumnos de segundo y cuarto de Educación Secundaria. El cuestionario, con preguntas parecidas, se extendió a 202 estudiantes de tercero a sexto de Primaria (de entre 8 y 12 años) del colegio público Juan Fernández Latorre. Con esta encuesta, que recoge las respuestas de un pequeño sector de los escolares coruñeses, Picus ha querido mostrar de qué manera los hábitos cotidianos, el uso de las tecnologías y el tiempo de ocio moldean la concepción que los niños y adolescentes tienen sobre la igualdad de género.

La preferencia en los estudios, las perspectivas de trabajo, las personas admiradas y los gustos musicales son otras cuestiones planteadas a los menores de Secundaria del Monte das Moas, además de las tareas realizadas en el hogar, para obtener una visión aproximada sobre el modo en que conciben la igualdad o las diferencias de género. Tanto a estos chicos como a los que cursan Primaria en el Fernández Latorre se les preguntó además cuántos aparatos electrónicos tienen, el uso que hacen de ellos y los programas de televisión que siguen o videojuegos que consumen, aspectos que, en distinta medida, inciden en su percepción de la imagen del hombre y la mujer.

De las respuestas se concluye que la enseñanza, a través del Magisterio o disciplinas vinculadas, es el estudio al que más apuntan las chicas de Secundaria cuando lleguen a la universidad o a Formación Profesional, mientras que los chicos prefieren las ingenierías. Ninguna joven estudiaría mecánica o informática y a ningún joven parece gustarle fisioterapia; son también significativos los contrastes en ocupaciones mucho más relacionadas con los hombres, como arquitectura y audiovisuales, y otras por las que las mujeres tienen preferencia, como educación física.

Si a los estudiantes de estos centros se les pregunta en qué les gustaría trabajar en el futuro, las chicas se decantan por la enseñanza y los chicos por la informática. Entre los encuestados hay chicos de trece años que querrían ser desde astrofísico y ministro a cocinero y youtuber y de 16 que sueñan con ser cineastas o corredores de bolsa. Las chicas se sienten atraídas por profesiones tradicionalmente asociadas a los hombres, entre ellas, militar y policía, aunque abren un amplio espectro de ocupaciones, con cabida para ocupaciones como actriz, forense y el cuidado de animales o la industria de la moda.

Pero es en la admiración por algunos personajes públicos, la mayoría seguidos a través de la televisión y los vídeos, y en las preferencias musicales y los contenidos de canciones donde los educadores advierten factores que agrandan las diferencias de género en los jóvenes y entrañan riesgos que pueden derivar en actitudes violentas. "Los menores no son conscientes de en qué consiste la violencia, creen que si no hay golpes ni sangre algo no es violento. Hay letras de canciones que gustan a los chicos en las que se denigra a la mujer, y los vídeos y videojuegos las muestran a ellas con escotes y tipazos y a ellos con músculos y salvadores", pone como ejemplo Dolores Mantiñán, profesora del Fernández Latorre. "La música, la televisión y las redes reproducen los estereotipos de género con los que se quiere combatir. Y eso se produce por algo preocupante, el aislamiento de los niños en el consumo de esos contenidos y la falta de filtro por parte de sus padres", advierte la portavoz de la Plataforma por la Igualdad y Contra la Violencia de Género, Picus, Pilar Candelas.

Los chicos admiran sobre todo a deportistas, hay quien aprecia a Donald Trump y solo uno a una mujer, la cantante Sia. Las chicas se fijan en actores y músicos de los dos géneros, pero también en Stephen Hawking y Steve Jobs. El pop y el rap son los géneros musicales más seguidos tanto por chicos y chicas de Secundaria, con intérpretes de trap o reguetón entre los más admirados, autores de canciones que los impulsores de la encuesta consideran "poco adecuados" para la edad de los chicos.

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