12 de enero de 2019
12.01.2019
La Opinión de A Coruña
Crítica

Caviar musical

12.01.2019 | 00:24

En los conciertos de la Orquesta Joven, poco antes de comenzar el acto musical, un grupo de muchachos suele interpretar alguna composición breve en la antesala del Palacio de la Ópera. En este caso, se formó un quinteto con clarinete para tocar el primer tiempo del precioso quinteto de Mozart. Quienes no conocen a nuestros jóvenes músicos quedan maravillados ante el nivel de calidad sonora que son capaces de conseguir. Abraham, María, Joseph, Rosalía y Álvaro nos ofrecieron un aperitivo (a base de caviar musical) previo al banquete con que nos iban a deleitar 83 intérpretes que -ya que no por edad, sí por calidad artística- dan muestra de una madurez asombrosa. Ante un programa de alta exigencia, mantuvieron un nivel propio de colectividades integradas por profesores con mayor edad y experiencia. Las versiones de las danzas húngaras pusieron de relieve la potencia sonora y la precisión que pueden alcanzar. En la rapsodia del belga Waginein, acompañaron con elegancia y exactitud a Xián Vázquez, un extraordinario solista de saxofón alto que, tras ser aclamado, interpretó una notable transcripción de un fragmento de la Suite nº 2 para violín solo, BWV 1004, de Bach. En fin, la sinfonía de Franck, verdadera piedra de toque para cualquier orquesta sinfónica, alcanzó una versión extraordinaria que hizo recrudecer las expresiones de entusiasmo del público. El director López-Ferrer condujo a los jóvenes con pulso firme para lograr versiones de rara perfección. Creo, no obstante, que algunas de ellas (las danzas húngaras, por ejemplo) hubieran ganado bastante en claridad y calidad de fraseo si se hubiesen moderado algo más los fortes, convertidos a veces en estruendosos fortísimos.

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