17 de febrero de 2019
17.02.2019
Las consecuencias del acuerdo para evitar el derribo

El deber de cumplir lo ya reglado

Arquitectos ven poco novedoso el código y apuestan por el cumplimiento de la normativa con mayores recursos humanos - Demandan mayor formación sobre cultura urbanística

17.02.2019 | 00:51

El código de buenas prácticas no sorprende a los profesionales de la arquitectura o, por lo menos, no para bien. Consideran que la mayor parte de medidas deberían estar ya interiorizadas y tomadas en las administraciones públicas para evitar casos como el del edificio Fenosa. Piden que se cumpla estrictamente la ley desde el inicio de los procedimientos y que se intenten prevenir situaciones ilegales y que se dote a los departamentos de mayor personal. Coinciden también en que hay que apostar también por la cultura urbanística y el buen gusto, ya que ponen el inmueble en cuestión como ejemplo de mala práctica

Los arquitectos apoyan cualquier tipo de medida que puedan poner en marcha las administraciones públicas y que evite casos como el del edificio Fenosa. Eso sí, consideran que las buenas prácticas deberían estar ya asumidas a través del cumplimiento estricto de la ley y apuntan a la cultura urbanística como asignatura pendiente.

Para el presidente de la delegación coruñesa del Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG), Roberto Costas, las buenas prácticas que se plantean ya deberían ser de obligado cumplimiento. "Parece que saca a la luz que hasta ahora no se planteaban las cosas con lógica", comenta el arquitecto, que considera que entre la normativa urbanística y la "lógica" no se deberían registrar casos como el del edificio Fenosa. Costas defiende que la concesión de licencias es un proceso "reglado y garantista" que no debería suponer problemas a posteriori o, por lo menos, no llegar a la demora del caso del edificio de la calle Fernando Macías.

Lo mismo pasa, dice, con la vigilancia e inspección urbanística, que ya está regulada y se lleva a cabo. Lo que le parece positivo, aunque también cree que llega tarde, es que los interesados en adquirir una vivienda puedan conocer la situación real de la misma. Costas ve imprescindible que una nota simple del Registro de la Propiedad pueda ofrecer información de la carga hipotecaria o de las sentencias que pesan sobre el piso: "Nunca es tarde y debería hacerse no solo a nivel local".

El representante de los arquitectos en la ciudad se muestra positivo y mantiene "esperanza" en que una situación similar no vuelva a ocurrir pero valora como una mala noticia que, por el contenido del documento, se interprete que "salvaguardar el interés general" o cumplir la normativa no era prioritario para el Concello hasta ahora.

Tampoco considera novedoso el código el arquitecto José Manuel López Mihura que afirma que "se debería dar por supuesto". Destaca que para que haya "claridad, transparencia, rigor y agilidad" en las actuaciones urbanísticas municipales que haya un número suficiente de funcionarios. "Es fundamental dotar a la administración del número de técnicos suficientes para afrontar con garantías el código", señala, afirmando que, para poner en marcha "planes y medidas", hacen falta "recursos humanos". Aunque López Mihura ve "positivo" que haya un fortalecimiento de la inspección, propone que sea un nuevo órgano superior el que, funcionando como una comisión, "unificase criterios y analizase los casos complejos".

El profesional lamenta que la ciudad sufra "muchos y muy grandes defectos del pasado" y que haya "atentados al diseño urbanístico racional" en muchos barrios y destaca el propio edificio Fenosa. La reforma del inmueble, al margen de los "flagrantes incumplimientos del plan general", dice, resultó en una fachada "a caballo entre el kistch más ostentoso y el gusto por el pastiche decimonónico que intentando tocar la vena sensible del indocumentado, imita lo antiguo con todo tipo de capiteles, falsas acroteras, impostas, cornisas y demás ornamentos".

El director de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura, Fernando Agrasar, también insiste en que el original era "un edificio moderno de arquitectura culta y notables valores" y pasó a ser, con las obras, "un monumento a la involución cultural, al gusto pequeñoburgués y al absurdo arquitectónico, impropio de una sociedad avanzada y culta". El arquitecto califica este inmueble de "síntoma vergonzoso del nivel cultural de la ciudad" y llama la atención sobre cómo se ha pasado por alto esta cuestión. "Se han debatido las cuestiones delictiva y económica que son importantísimas pero es significativo que en ese largo proceso no se haya debatido otra cuestión fundamental: la cultural", reprocha. Agrasar considera que tratar el problema como "exclusivamente" de infracción urbanística y coste de demolición o indemnización es escaso y se debería ir más allá.

El profesor de urbanismo en Cesuga-USJ Luciano Alfaya destaca como "medida acertada" el "refuerzo" en la información a los ciudadanos y apunta a la administración electrónica como manera de acometer este proceso de manera "fácil". Que se dé más importancia a las actuaciones preventivas y no a las sanciones le parece positivo para evitar "prolongados procesos judiciales" y, en cuanto a este, le parece que transmite la "sensación" de que las ilegalidades se pueden negociar.

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