27 de febrero de 2019
27.02.2019
La Opinión de A Coruña

Reajustes portuarios dentro del cajón

27.02.2019 | 00:39
Reajustes portuarios dentro del cajón

El concurso de ideas convocado por el Concello para la reordenación del borde litoral, entre el dique de abrigo y Oza, dejó sin premio, por debajo de los cinco proyectos finalistas, excluidas por razones formales, otras iniciativas con soluciones urbanísticas y propuestas de usos similares o diferentes. El jurado, con 23 miembros, lo integraron representantes del Gobierno central, la Xunta, los cuatro grupos políticos municipales, el Gobierno local, la Autoridad Portuaria, los colegios de Arquitectos e Ingenieros de Caminos, las escuelas universitarias de ambas titulaciones, la Escola Galega da Paisaxe y profesionales de prestigio. A continuación, se explican otros diez proyectos del concurso que dieron su permiso para ser expuestos en el apartado Tecendo Litoral de la web del Concello.

Acorunaneno. Menores de edad y talleres de carácter arquitectónico son la base escogida por un "grupo multidisciplinar" de arquitectos y educadores para promover este proyecto. Tras dos meses de análisis de la ciudad, el equipo creó una maqueta de A Coruña a una escala de 1:1000, sobre la que surgieron ideas planteadas fundamentalmente por niños y chicos. El uso más respaldado para los muelles es el de ocio, con gran espacio para zonas verdes y más reducido para vivienda. Piscinas, huertas urbanas y zonas infantiles tienen votos. Lo más llamativo es un puente que une O Parrote con San Diego para facilitar conexiones peatonales.

Agoramar. Con un horizonte de desarrollo de 25 años, esta propuesta concibe la franja litoral como "un punto de encuentro" para los coruñeses de la ciudad y el área metropolitana y los visitantes. Plantea mobiliario urbano trasladable, desmontable y reutilizable y se apoya en cuatro "hitos constructivos", entre ellos el llamado Camiño do Gran Sol, una estructura de columnas de acero con techos de vidrio entre Oza y el castillo de San Antón, de cuatro kilómetros, para viandantes y bicicletas; y un bosque urbano de 110.000 metros cuadrados en San Diego.

Ballestrinque. Su concepción es la unión ciudad-mar, con la potenciación del sector pesquero como motor del puerto y el fomento de la innovación mediante un centro de investigación aplicada. Propone, entre otras cosas, un corredor verde litoral para conectar todo el área portuaria y la creación de un consorcio entre administraciones presidido por el alcalde. Convivirían usos cívicos, actividad económica y desarrollo científico y cultural.

Barrio 12. Este es el nombre que concede el proyecto a "un nuevo ecobarrio conectado por una red de parques sostenibles, peatonales y ciclables, con transporte público eficiente con la ría y la ciudad". Espacios libres, viviendas públicas de alquiler, locales de comercio próximo, zonas de ocio y descanso y un campus del mar tienen cabida en una iniciativa que recupera el tranvía como "nuevo sistema de transporte local y supramunicipal".

Follaxe. Habitabilidad, actividad y movilidad son las ideas sobre las que orbita este proyecto, para las que promueve, respectivamente, soluciones como la combinación de paseo, deporte, contemplación y otros usos con distintas actividades económicas; un nuevo barrio creativo-productivo en San Diego; y la reubicación de la lonja para evitar el tráfico de camiones hasta el centro del puerto.

Futuros posibles. Seis desafíos de futuro activan esta propuesta, para los que plantean acciones diversas: recuperar la presencia del río Monelos, generar nuevos espacios donde se puedan ampliar equipamientos y edificios institucionales, enriquecer "valores paisajísticos", eliminar aparcamientos, crear un foco de actividades vinculadas al mar y promover un tráfico calmado con predominio del peatón y el transporte público.

Lema 1208. La liberación de espacios en los muelles abre perspectivas variadas de actuación en la zona, subraya esta iniciativa, que engloba ideas (integración de los espacios libres y equipamientos propuestos con el resto de la ciudad, soluciones de conectividad, apertura y acercamiento de la ciudad al mar) sin apuntar a soluciones concretas e insiste en eliminar barreras que separan la ciudad del puerto.

Pentagrama. Tantas actuaciones como letras del abecedario plantean los promotores de este proyecto para "dar continuidad al espacio público". Algunas son: restaurar la estación de San Diego, crear una zona vegetal en el muelle de Centenario, construir una nueva lonja, fomentar nuevos uso en Oza, incorporar el centro de salud de Santa Lucía a los jardines de Méndez Núñez, potenciar la Marina y el castillo de San Antón o restaurar la medusa y su entorno como centro de reciclaje relacionado con el mar.

Porto aberto. La ambición y los espacios verdes definen este plan, que propone crear cinco grandes parques en los mulles e numerosos rincones verdes. El peatón tiene un protagonismo destacado con varios corredores peatonales, amplias zonas recreativas, nuevos paseos litorales y un corredor verde a lo largo del Río Monelos. También transforma la plaza de Ourense, Linares Rivas y Primo de Rivera en amplios bulevares y crea otro en San Diego atravesando un nuevo barrio.

Redeiras. Esta propuesta se diseña como alternativa a la lonja de César Portela con la incorporación de nuevos usos. Su estrategia urbanística consiste en crear un edificio simbólico capaz de albergar actividades industriales vinculadas a la pesca y otras de carácter público, desde mercados a restaurantes.

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