15 de marzo de 2019
15.03.2019
crítica

Numerología

14.03.2019 | 22:31

Orphelion Ensemble ha planteado un precioso programa con dos obras maestras del repertorio camerístico universal; ambas con piano y, en el caso de La trucha, con la presencia insólita de un contrabajo (aunque Hummel tiene una obra con idéntica disposición). Pero lo más llamativo de estas dos partituras es su significado numerológico. No ha sido infrecuente la creencia en esta seudocienia „la Numerología„ por parte de algunos compositores (es muy evidente en Mahler, y de manera especial en su Octava Sinfonía). Con Schubert, la evidencia parece muy clara en esa maravillosa obra (muchas veces, incomprendida) que es su Quinteto denominado La trucha. Veamos brevemente: cinco músicos, cinco instrumentos, cinco movimientos y cinco variaciones en el cuarto de dellos. ¿Casualidad? En cuanto a Brahms, también hemos de recurrir al número 5 porque hay quien considera este Cuarteto con piano como la Quinta Sinfonía que nunca escribió; y que, de haberlo hecho, es casi seguro que estaría en la misma tonalidad de Sol. (Sucesión de las tonalidades en las sinfonías de Brahms: 1ª, Do; 2ª, Re; 3ª, Fa; 4ª, Mi). De hecho, Schönberg instrumentó el Cuarteto convirtiéndolo de ese modo en la partitura sinfónica que Brahms no llegó a componer, tal vez debido a su fallecimiento relativamente prematuro. Hay que agradecer a Orphelion el espléndido planteamiento de este concierto, aunque es forzoso reconocer el riesgo que se corre siempre al programar una obra tan difícil como la de Brahms. Por eso, se alcanzó una lectura muy superior, precisa y musical, en la partitura de Schubert, más asequible y no menos maravillosa.

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