03 de abril de 2019
03.04.2019
La Opinión de A Coruña

La protección de la Torre impide cualquier intervención urbanística para bajar el radón

Turismo encargó un nuevo informe ante la ineficacia de las medidas de ventilación natural propuestas || El contrato de limpieza prohíbe fregar o aspirar el suelo, dos soluciones habituales

02.04.2019 | 23:06

Retirar el exceso de concentración de radón en los edificios, en la mayoría de los casos, no suele tener más complicación que ventilar, fregar el suelo o aspirarlo con aspiradores de agua. En otros casos, se deciden medidas técnicas como la ventilación forzada o una intervención en el suelo. La condición protegida del monumento, según las conclusiones de los primeros estudios acerca de la situación de la Torre de Hércules, impide cualquier tipo de intervención urbanística. Además, a causa de dicha protección, según figura en el contrato de limpieza en licitación, está vetado baldear el suelo y también aspirar. Como las medidas de ventilación natural no han dados los frutos esperados, el Consorcio de Turismo encargó un tercer informe al CSIC a finales del pasado año.

La concentración de radón no afecta a los que visitan la torre, sino a los que están expuestos de manera crónica. Los informadores de la Torre de Hércules han enviado varios escritos a los responsables del Consorcio para requerir mejoras que reduzcan los niveles de radón, que se produce de forma natural en los suelos graníticos, composición que tiene también el propio monumento. Las mediciones superaron los 300 becquerelios por metro cúbico de aire que estipula la normativa laboral para los edificios con alta permanencia del público y en un área geográfica de alto riesgo de contaminación.

El primer estudio, del Laboratorio del Radón de Galicia de la USC, identifica los restos arqueológicos expuestos en la planta baja "como el foco de emisión". "El transporte a las plantas superiores se realiza a través de las escaleras y pasillos que suben a la azotea", indica. Otras fuentes indican que la composición del monumento también podría causarlo. Según las mediciones de finales de 2017, el segundo piso es el que tiene una concentración más elevada (1.429 bq/m3), seguido del tercero (1.200), el primero (1.196) y el bajo (1.045), que es el que tiene mayores facilidades de ventilación. Las grandes concentraciones, superando los 3.000 becquerelios se registraban a primera hora de la mañana, después de estar el monumento cerrado durante la noche.

La primera propuesta, dada la imposibilidad de aplicar medidas técnicas y que la estructura reforzada de las ventanas impide su apertura cotidiana, fue la de abrir una puerta interior de acceso durante la noche y las puertas que hizo Leiro en horas de visitas. El Concello explica, asimismo, que ha aplicado una serie de turnos rotatorios de la plantilla por distintas estancias. Las medidas aún no convencen a los informadores, que piden soluciones para tener un entorno laboral salubre. Entretanto, se ha encargado un tercer informe, en este caso, al CSIC. Los medidores se recogieron a finales de año y esperan por los resultados.

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