05 de abril de 2019
05.04.2019
Pilar Martínez

"Siempre habrá gente sin hogar, hay que crear un sistema de ayuda"

"Cada vez hay más mujeres en todos los ámbitos y el 'sinhogarismo' no va ser menos" || "Lo primero es cambiar las políticas de vivienda"

04.04.2019 | 21:06
Pilar Martínez, ayer, en Padre Rubinos.

La Fundación Lesmes, en Burgos, busca la integración sociolaboral de personas en situación o en riesgo de exclusión social. Una de sus técnicas, Pilar Martínez, participó ayer en una jornada sobre personas sin hogar en Padre Rubinos, donde apuntó que "lo primero es cambiar las políticas de vivienda". A partir de ahí, queda mucho por hacer.

¿Cómo está la situación de las personas sin hogar, actualmente, en el norte de España?

Nosotros trabajamos a pie de calle y detectamos, desde hace unos años, la feminización del colectivo. Es decir, que aumenta ligeramente el número de mujeres y también disminuye la edad. También hay nuevos colectivos que han surgido este año como los menores de 18 años, recién salidos de los centros, que se quedan en la calle y sin recursos específicos para ellos, así como los inmigrantes y los que piden asilo político. Pero no son exactamente personas sin hogar, porque no tienen un problema de exclusión social sino económica, pero se unen en nuestros recursos. Pero no tenemos capacidad física ni capacidad de trabajo con ellos porque no es nuestro colectivo.

¿A qué se debe ese aumento de mujeres?

No lo sabemos porque en realidad nosotros estamos intuyendo. No hay una investigación o una estadística que confirme o rebata lo que nosotros deducimos en nuestros dos últimos años. Esto es algo que tendrá que empezar a moverse ahora.

¿Cómo está siendo la evolución para la integración social de esas personas sin hogar?

Todavía estamos empezando. Lo que sí nos planteamos es que si cambia el perfil de nuestro colectivo, nosotros tendremos que cambiar nuestra metodología de trabajo. Estamos evaluando y viendo si evoluciona esta tendencia o si se estanca, y cómo nos las arreglamos nosotros. Ahora trabajamos con el colectivo clásico, "mayoría de hombres con una media de edad entre 40 y 50 años y con bajo nivel educativo.

¿Es preocupante la nueva situación?

No. Creo que es la perspectiva que hay que tener con cómo evoluciona la sociedad en general. Cada vez hay más mujeres en todos los ámbitos y en este también, no va a ser menos. Es lo normal.

¿Cuál es el camino a seguir para dar con una solución a esta problemática?

Primero hay que variar las políticas de vivienda. Esto es un derecho constitucional que tenemos todos y habrá que exigir que ese derecho se cumple. Tendría que haber un ingreso para todo el mundo, que debería ser lo suficientemente alto para que una persona pueda satisfacer sus necesidades básicas y no tan alto para que luego se plantee buscar un trabajo.

¿También supone un obstáculo el elevado precio de los alquileres?

Sí, eso es algo que también está variando. Con el Housing First, que es una nueva metodología para que las personas sin hogar accedan a una vivienda, ha habido ayuntamientos que han cedido estos pisos, pero no en todos los sitios ni de manera homogénea.

Además de enfrentarse a no tener un hogar, ¿qué otros problemas aparecen en estas situaciones de calle?

La enfermedad mental. Debería haber una coordinación socio-sanitaria porque ahora nos estamos pasando un poco la pelota entre unos y otros. Esas personas siguen en situación de calle porque nadie se hace cargo de ellas. Una persona con una enfermedad mental no va a acceder por iniciativa propia a un recurso sanitario, hay que motivarlos. Además, los recursos sanitarios no se acercan a la calle. Por eso hay que hacer una coordinación. Que el servicio social atienda y acompañe a los enfermos mentales y que los recursos sanitarios se acerquen a ellos.

¿En esta lucha también hay un espacio para la concienciación de la sociedad?

Sí, por ejemplo, hay muchos términos que nosotros ya no utilizamos porque son peyorativos. Estas personas tienen las mismas posibilidades de inclusión que el resto, solo hay que ayudarles de determinada manera.

¿Se trata un problema permanente?

Siempre existirá. Hay gente que por diferente problemática pasa a situación de calle. Lo que tenemos que hacer es intentar crear el sistema para que esa gente, en el caso de que quiera, pueda acceder a un recurso para mejorar.

¿Quiere decir que hay gente que no quiere esa ayuda?

No. No es que no la quiera es que a lo mejor no es su momento o no tiene la capacidad de decisión porque está mermada por una enfermedad. O igual nosotros no ofrecemos lo que ellos necesitan. Es un poco de todo.

¿Es clave una coordinación entre todas las comunidades?

Por supuesto. Ya no solo hay que hablar de una estrategia gallega o vasca. Es algo de lo que carecemos. Eso permitiría dar con más soluciones y mejorar muchísimo las condiciones de las personas sin hogar, su evolución y su calidad de vida.

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