14 de abril de 2019
14.04.2019
La transformación de la costa

La urgencia de proteger el patrimonio litoral

Profesionales de Arquitectura claman por la conservación de los edificios valiosos del litoral coruñés, como la lonja del Gran Sol, ante la "oportunidad histórica" de la recuperación de la fachada marítima

13.04.2019 | 22:14

Ya no hay excusas. Los profesionales de la Arquitectura en la ciudad reclaman que, en pleno siglo XXI, el patrimonio coruñés esté protegido y el que está ubicado en el litoral coruñés, que forme parte de la nueva fachada marítima que se diseñará en pocos años. En medio del enfrentamiento entre Concello y Puertos del Estado y la Autoridad Portuaria por la conservación de la lonja del Gran Sol, en el muelle de A Palloza, los expertos abogan por no permitir la destrucción en el futuro de edificios valiosos en el borde de la ciudad hacia el mar a través de la constancia, por escrito, de su valía tanto arquitectónica como histórica, de memoria colectiva.

No hay duda, para estos arquitectos, que la lonja del Gran Sol merece ser conservada. "Ya está bien de despreciar el patrimonio de todos los coruñeses", reprocha el presidente de la delegación coruñesa del Colexio de Arquitectos de Galicia (COAG), Roberto Costas. La arquitecta Luz Paz considera que es "merecedora de garantizar su preservación" y Luciano Alfaya, que también debería permanecer por ser un edificio "singular".

Los tres se muestran rotundos a la hora de ver compatible el uso pesquero o industrial con cualquier inmueble que esté catalogado. Paz cree que estos argumentos del Puerto "carecen de fundamento", Costas destaca que a la lonja "le quedan muchos años de uso" y Alfaya que las funciones futuras, cuando se desafecte la zona portuaria, son "infinitas".

"Sería imperdonable para la ciudad perder una pieza de estas características", comenta la arquitecta, que pone de manifiesto la dificultad que aún se detecta en la ciudad en la conservación de patrimonio del siglo XX. "Entender que un edificio medieval es patrimonio es más fácil por su antigüedad", reconoce, pero apuesta por seguir en la senda recorrida en los últimos años de que la protección de edificios históricos, sean del siglo que sean, sea "un tema de preocupación social". El Docomomo, la fundación que defiende la arquitectura moderna, incluye este edificio como valioso, así como otros que no estan en el catálogo del plan general „solo están propuestos en el cambio que impulsa el Gobierno local y que, por ahora, está aprobado inicialmente„.

En las últimas décadas, apunta Paz, se han perdido "verdaderas joyas arquitectónicas", a lo que el representante del COAG, añade que se han perdido piezas "de gran valor" de tipo industrial y cree que debería reconocerse estas construcciones. Entre ellas, cita la antigua fábrica de Pebsa, por ejemplo. Ambos profesionales destacan que, además del valor arquitectónico, sobresale que son parte "de nuestra historia y de nuestra memoria", remarca la arquitecta. Según Alfaya, al margen de la desaparición de instalaciones que no considera tan valiosas de por sí en el litoral, sí que se ha permitido, en los rellenos, "excesos" como Palexco.

En otra parte de la ciudad, fuera del ámbito portuario, pero ubicado en el litoral más cercano al mar está la primera sede social del club de San Amaro. Un ejemplo, según el portavoz del colectivo, de arquitectura que tiene "otros valores", que no son los propiamente edificatorios. "No hay lugar a discusión. Habrá que ver cómo se hace, pero significa preservar la memoria, la de un club creado en un barrio para disfrute de sus ciudadanos", relata Costas, que urge a las administraciones a buscar la manera de conservar el patrimonio actual y evitar pérdidas futuras.

El futuro de la fachada marítima abre la puerta a una inmensidad de opciones, muchas de ellas planteadas en las propuestas presentadas al concurso del borde litoral convocado por el Concello. Alfaya, que presentó un proyecto al certamen, establece que lo esencial es que se conserve, especialmente, "lo que garantice la continuidad de la actividad ligada con el mar" y apuesta por una "renaturalización" de todo el espacio para abrirlo al público.

La arquitecta Luz Paz sugiere que la lonja del Gran Sol se convierta en una estación marítima metropolitana o que aloje, tanto esta como otras naves, usos productivos de "nuevas actividades". "No debemos pensar en edificios muertos y momificados", explica la profesional, que pide que se haga un análisis previo para no prescindir de instalaciones industriales o portuarias „incluidas, dice, las grúas„, "sin una valoración previa". Paz considera que los usos de los actuales muelles son un "aspecto fundamental" de este plan pero el "posicionamiento frente al patrimonio", dice, también debería serlo.

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