13 de mayo de 2019
13.05.2019

EL TRASLUZ

De qué depende

12.05.2019 | 21:49

A las nueve de la mañana empezó a llover dentro de mi cabeza. Afuera, en cambio, hacía sol. Salí a por el periódico preocupado por este contraste entre el dentro y el afuera y de vuelta a casa me detuve a tomar un té en la cafetería de costumbre.

-¡Qué día tan bueno! „me dijo el camarero.

-¡Excelente! „le di la razón.

Mientras hojeaba el periódico, la lluvia interior se extendió hacia el pecho convertida ya en borrasca de granizo.

Sentí un frío que evidentemente no hacía. Al respirar, exhalaba vapor, como en las mañanas más crudas del invierno. Por la tarde fui al médico, pero cuando me encontré frente a él me dio vergüenza hablarle de los acontecimientos atmosféricos que sucedían en el interior de mi cuerpo y le dije que tenía migraña. Mientras hablábamos, la lluvia arreció anegando la bóveda craneal. Apenas podía escuchar lo que me decía el doctor debido al estruendo. Me recetó un analgésico que ni siquiera compré y me acosté pronto, bajo la manta eléctrica.

Al día siguiente amaneció nublado y a eso de las nueve, cuando me disponía a salir a por la prensa, comenzó a diluviar. En ese instante, se disiparon las nubes del interior de mi cabeza y en mi pecho comenzó a lucir un sol reconfortante. Cogí el paraguas y me lancé a la calle evitando los ríos de agua provocados por la tromba. El quiosquero luchaba con un plástico rebelde con el que intentaba tapar las revistas y los periódicos.

-¡Qué día! „dijo.

-Sí „concedí yo.

Ya en casa, me preparé un té en el microondas y leí un poema de Idea Vilariño antes de atacar el repaso de la prensa. Las noticias eran malas sin excepción, pero el buen tiempo seguía reinando en mis pulmones, contaminando al resto de los órganos. Sonó el teléfono y decidí no cogerlo, por si acaso. Luego llamaron a la puerta y tampoco abrí, no fuera a ser que. Escribí dos folios optimistas y a última hora de la mañana calenté el contenido de una lata de garbanzos que acompañé de un excelente vino tinto. Me dije que todos los días de mi vida deberían ser así, pero ignoraba de qué dependía.

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